EL paseo de Uribitarte de Bilbao fue el escenario que acogió ayer la marea verde que participó en la XIV carrera de cascabeles por una sociedad inclusiva organizada por la ONCE. Con el paraguas en mano, cada pareja participante, con un miembro haciendo de guía al otro que portando un antifaz iba unido por medio de un testigo haciendo sonar un cascabel, fue recogiendo su camiseta verde para estar preparados para las doce del mediodía, hora en la que se dio el pistoletazo de salida.

Tras gritar entre todos una pequeña cuenta atrás, algunos pasito a pasito y otros corriendo, los participantes realizaron un trayecto de un kilómetro entre la Plaza de Pío Baroja y el puente de Zubizuri. Elena Martínez cruzó la línea de meta con su hermana Martina, que desde hace un año sufre de glaucoma. Elena decidió ponerse el antifaz para intentar sentir “verdaderamente” cómo pueden ser cinco minutos de cualquier día de la vida de su hermana. “Es muy angustioso y sentía que necesitaba abrir los ojos, mi vida se derrumbaría si me vuelvo ciega”, confesaba esta bilbaina. En la misma línea, también expresó su emoción porque cree que cada vez “la sociedad se está vinculando más con estas enfermedades porque se tiene más sensibilidad con las personas que lo padecen”. De hecho, su hermana Martina se sintió agradecida por “toda la gente que se acercó a participar”. Precisamente, cree que “se está haciendo un buen trabajo” a pesar de que todavía existan personas que se sientan “muy apenadas” cuando se cruzan con personas con alguna discapacidad. “No tenemos que dar ninguna pena porque como cualquier otra persona normal a pesar que en algunas situaciones tengamos más dificultad que el resto”, confesaba.

A su vera se encontraba Aurelio con su mujer Celia y su hija Nerea, quienes participaron en la prueba “para ponerse en los zapatos de todos los que padecen esta enfermedad”. Esta familia sabe de primera mano “todas las dificultades” que puede tener una persona ciega. “Mi aita se conoce la casa como la palma de su mano pero cuando sale a la calle es cuando tiene más problemas”, relataba Nerea mirando con admiración a su aita. Además, también piensa que la forma de ver la discapacidad está cambiando. “Algunas personas han conseguido concienciarse de que las personas con discapacidad también son capaces de todo a pesar de que tengan algún obstáculo extra para conseguirlo”. Es por ello que, tanto ella como sus padres, tienen la “esperanza” de que Bilbao consiga ser “una ciudad donde todos ven a todos independientemente de las dificultades de cada uno”.

En esta experiencia también participaron Iñigo Pombo, concejal de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Bilbao, y el presidente de la ONCE Euskadi, Javier Domínguez, entre otros. Los dos estuvieron de acuerdo en que es “muy importante” que personas que no tienen la discapacidad visual participen en la experiencia “para saber realmente como se siente una persona que sí la padece”. De hecho, para el concejal la confianza es muy importante. “Te tienes que fiar de la persona que te guía porque sino no tienes nada que hacer”, confesó. En cambio, Javier Domínguez dio importancia a la participación de la ciudadanía juvenil. “Este tipo de carreras vienen muy bien para concienciar a los más jóvenes y que puedan tratar con naturalidad a sus compañeros del cole que tengan algún tipo de discapacidad, porque todos somos iguales”, confesó.

CASCABEL DE ORO La asociación Bilbao FormArte recibió el cascabel de Oro por fomentar el desarrollo personal de las personas con discapacidad psíquica e intelectual a través de su formación y la creación artística aumentando su creatividad, crecimiento y desarrollo a nivel artístico y personal. Sin poder contener la emoción ni las lágrimas, dos de las representantes de esta asociación subieron al escenario para agradecer el apoyo recibido. Además, no dudaron en asegurar que seguirán trabajando “porque no nos vamos a quedar a mitad de camino”. De hecho, creen en una sociedad inclusiva “sin ningún impedimento por parte de nadie”.