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Un segundo acceso revitalizará los jardines de la Misericordia

La nueva entrada, situada en Felipe Serrate, estará lista para la primera quincena de diciembre

Un segundo acceso revitalizará los jardines de la MisericordiaJosé Mari Martínez

Bilbao - Los vecinos y habituales del entorno de la Casa de la Misericordia podrán acceder a los jardines de la institución por un nuevo acceso que se está habilitando en estos momentos y que estará listo para la primera quincena de diciembre. Será la segunda entrada peatonal que se creará y que complementará a la principal, sita en la avenida de Sabino Arana. Aunque existe una tercera entrada en la plaza Sagrado Corazón, ésta solo es accesible a los vehículos de los empleados y de servicio a la institución benéfica.

El nuevo acceso se va a generar a la vez que se salda una vieja deuda que se tenía con la Casa de la Misericordia desde que se proyectó el nuevo estadio de fútbol. Entonces se concretó que en todo el proyecto de urbanización del entorno de San Mamés se iba a derribar un muro creado con bloques grises de algo menos de cien metros de largo que ocupaba parte de la calle Felipe Serrate. Este parapeto era un parche que rompía con la estética del amurallado con que cuenta el perímetro del parque de la Casa de la Misericordia y además invadía parte de la acera peatonal.

A primeros de este mes han comenzado los trabajos de derribo del viejo muro y su sustitución por uno nuevo retranqueado a la línea del que rodea la finca, con lo que todo el perímetro cercado quedará igual con el estilo señorial que caracteriza el cerramiento de la manzana. “Aprovechando los trabajos, se creará un nuevo acceso por este lateral de la parcela tanto para vehículos como para peatones, aunque con prioridad para los últimos”, explica Sofía Delgado, directora de la institución.

Aunque las obras las ejecuta San Mamés Barria, su proyecto ha sido consensuado con la Santa Casa de la Misericordia, ya que serán los principales usuarios con los componentes de la Coral de Bilbao, cuya sede se encuentra en el lateral del edificio residencial. La intención es que este nuevo acceso sea más diáfano y amigable e “invite a entrar, eliminando esa barrera psicológica que parece que existe para que los vecinos y viandantes entren en nuestros jardines”, destaca la directora.

Delgado explica a DEIA que “el paso rodado servirá para que puedan acceder los vehículos de emergencia y a los de nuestros empleados, ya que habilitaremos un pequeño estacionamiento en esa zona”.

Obras también en el interior Y es que las obras proseguirán en el interior del recinto una vez que concluya la creación de acceso y el nuevo muro. La directora indica que “estamos cerrando un proyecto para que la transición hacia el interior de los jardines sea más amable”.

La idea es que el gran espacio verde ubicado frente al edificio residencial sea visible desde la calle Felipe Serrate, se animen los vecinos a entrar y todo el recinto tenga más vida a lo largo del día. Aunque los jardines siguen siendo propiedad de la institución benéfica su uso es publico ya que el mantenimiento de paseos, parterres y arbolado corre a cargo del Ayuntamiento. Además es el único parque público que se cierra con llave durante la noche. En concreto, permanece abierto entre las seis de la mañana y las once de la noche.

Aunque hay mucha gente que disfruta de la sombra de los grandes árboles del recinto, es un espacio verde poco conocido para los bilbainos. Sofía Delgado quiere con esta iniciativa “devolver a la sociedad civil de Bilbao parte de lo mucho que ha recibido esta institución a lo largo de su historia”. Aunque están sin cerrar los presupuestos, el proyecto de urbanización interno, que requerirá el asfaltado de parte del recorrido, rondará los 20.000 euros.

La que seguirá cerrada es la otra puerta existente en el muro a pocos metros de donde se está habilitando el nuevo acceso. La responsable de la entidad explica que “esa puerta no tiene recorrido interior con un camino, ya que se colocó ahí como una donación de la familia Estraunza”. De hecho, al lado de la puerta enrejada existe una placa que explica la procedencia de la misma, en concreto de la finca que hasta 1959 tuvo la familia Estraunza en Bilbao y que quiso donar a la Casa de la Misericordia cuando vendieron el solar y se derribo el palacete.

En la actualidad la institución de la Casa de la Misericordia atiende en sus dependencia a algo más de 200 personas mayores que son atendidas a lo largo de año por más de 170 empleados en diferentes turnos.