BILBAO - El Ayuntamiento de Bilbao admite que el festival de música BBK Live colapsa en las horas punta el transporte público y supone un perjuicio para los vecinos de Kobetamendi, Masustegi y Monte Caramelo durante los cuatro días de julio que se celebran los conciertos. Los habitantes de estas zonas altas de Bilbao se quejan de que los autobuses de Bilbobus de la línea regular -la utilizada por ellos a diario- se ve colapsada por las miles de personas que acuden al festival. Por ello, el concejal de Circulación y Transportes, Asier Abaunza, anunció ayer que buscará una alternativa y reforzará el acceso al barrio, para lo que mantendrá reuniones con todos los colectivos afectados. La primera de ellas tendrá lugar este jueves con los taxistas para proponerles una ruta alternativa de acceso.
Precisamente, para abordar este asunto, Abaunza compareció ayer en comisión a petición de Bildu. El concejal mostró su disposición a buscar una alternativa que minimice, al menos, el impacto que tiene el festival en el transporte público y que es lo que afecta a los vecinos. Según dijo: "El año pasado ya se reforzó la línea 58. Mantuvimos la frecuencia de horarios de invierno y en las horas punta en las que hubo un mayor colapso reforzamos el servicio". Sin embargo, Abaunza cree que el dispositivo de Last Tour Internacional, que fleta cada año alrededor de 30 vehículos lanzadera gratuitos para que los asistentes puedan llegar hasta el festival, es suficiente.
Reuniones Abaunza se reunirá el próximo jueves con los taxistas para intentar mediar con ellos y que puedan acceder al festival, pero por la parte de atrás del recinto, al igual que hace el autobús VIP. El concejal señaló que ya se les propuso el pasado año, pero no accedieron, por lo que el jueves volverán a negociar este asunto.
Será la primera de las reuniones con los colectivos afectados. También habrá encuentros con Bilbobus, los vecinos y Last Tour, según adelantó el concejal. En todo caso, lo que rechaza totalmente es que la línea 58 discrimine positivamente a los vecinos, que es la propuesta que puso ayer sobre la mesa el concejal del PP, Luis Hermosa. "Un transporte público no puede decidir quién sube y quién no, porque es totalmente ilegal hacer eso", apunto.
La concejala de Bildu, Helena Gar-tzia, señaló que se trata de un problema que se repite todos los años, "por lo que el Ayuntamiento no puede parchear que es lo que ha hecho hasta ahora". Para Gartzia, "el organizador es quien tiene que poner la solución y, en todo caso, el Ayuntamiento deberá estudiar la posibilidad de reforzar, al menos, las horas punta. Lo que está claro es que son ellos quienes manejan toda la casuística por lo que pueden contemplar más alternativas". El portavoz del PSE, Alfonso Gil, cree que además de buscar medidas alternativas para mitigar el problema de los colapsos, "hay que tomar medidas de carácter estructural. Creemos que hay que hacer aparcaderos para que los autobuses se dejen paso y no tengan que subir en convoy".
La única forma de acceder al BBK Live es, precisamente, en transporte público. Solo los vecinos de los barrios altos tienen unas tarjetas especiales que les permiten el acceso a sus viviendas, por lo que durante estos días ni siquiera los taxis pueden subir hasta el recinto del festival. El acceso es mediante las lanzaderas y las líneas 48 y 58. "Muchos festivaleros prefieren coger la línea 58 porque es la única que sube hasta arriba del todo y, así, se evitan el recorrido andando", señaló ayer una de las vecinas de Masustegi que utiliza habitualmente este servicio, por lo que se ve afectada por los colapsos. Los vecinos de estos barrios altos han trasladado al Ayuntamiento su preocupación por los problemas de acceso que sufren durante este festival.
Esta cita musical se ha convertido en un referente en todo el Estado y atrae a miles de personas durante los cuatro días de julio que se celebra cada año. "La línea 58 se colapsa por la multitud de gente que la utiliza, por lo que para llegar a nuestras casas tenemos que ver pasar uno y otro autobús hasta encontrar una plaza", explica una vecina. Los vecinos creen que "el Ayuntamiento debería reforzar esta línea durante los días que dura el festival", señala José María Fernández, presidente de la asociación de vecinos que aglutina los tres barrios.