SILENCIO que significa respeto. Se rompió con los aplausos a la salida de un Cristo, el de Medinaceli, y con el contundente sonido de las trompetas y tambores. Unas saetas que emocionan al paso de la carroza procesal de Jesús Nazareno y de la imagen de Santa María Magdalena. Y unos barrios -Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala- que vivieron una de las procesiones más emotivas de la ciudad con pasiones renovadas, la procesión del Nazareno. Fue suspendida el año pasado por la lluvia, pero esta vez el tiempo ha dado una tregua y anoche miles de bilbainos se echaron a la calle aprovechando las agradables temperaturas. "Te proclamamos rey de nuestras almas", rezaba una de las estampitas que repartía Araitz Pildain poco antes de las 20.30 horas. "Es una procesión especial por la zona de la ciudad donde se celebra", contaba esta nazarena que lleva cuatro años participando en estos pasos. "Tengo mucha fe y vengo a esta iglesia cada vez que estoy triste, hablo con el Nazareno y le enciendo velas", decía Meyos García a las puertas de la Quinta Parroquia bilbaina. Mayores y pequeños, todos disfrutaron de la procesión en la que participaron alrededor de 800 cofrades. "Mi marido es nazareno, pero no sale desde hace años. Esta es la mejor procesión", explicaba Charo García, sentada en la acera, mientras esperaba ansiosa la salida del Cristo. No era difícil observar ojos brillantes, llorosos, a los pies de la carroza principal, que salió precedida por nazarenos que llevaban los pies atados con cadenas. "Soy nazarena y este Cristo es mi alma. Es maravilloso. Me dan ganas de llorar. Es mi alma", repetía María Jesús Martínez.

La procesión, organizada por la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, partió a las 20.30 horas desde la Parroquia de San Francisco de Asís -la Quinta Parroquia- ante un multitudinario público. La Hermandad de los Cruzados fue la primera en tomar dirección Cortes, pasando por el puente Cantalojas.

Los balcones engalanados para la ocasión vestían los barrios altos de Bilbao con mantones y mantillas. Abrieron paso a la talla del Nazareno - Coullaut Vera, 1947, el Cristo de los pobres- y a la de María Magdalena -Lourdes Hernández, 2007- que avanzaba con semblante triste.

Desgarradoras saetas, palabras cantadas con gran significado para el deleite del oído. Las primeras se escucharon a la entrada de la calle Cortes, dedicadas a la imagen de La Santa, como es conocida la virgen en estos barrios de la villa. Solo ellas o el sonido de los ramos y flores al ser lanzados desde los balcones o posarlos sobre las carrozas rompían el estremecedor ruido de los tambores. Ojos humedecidos también en esta estrecha calle bilbaina, Cortes, donde la imagen del cristo de Medinaceli entró sobre las 21.50 horas. Iluminado con velas y flores de color rosa y rojo, provocó, un año más, la implicación de los vecinos que salieron a la calle en fechas señaladas en su calendario.

Calles abarrotadas

Tal y como explicó Víctor Heriz, uno de los organizadores de la procesión de anoche, "calculamos que hay más del doble de personas que hace dos años, las aceras están llenas de gente. El día acompaña y se nota que la gente estaba con muchas ganas después de que el año pasado no se pudiera celebrar".

Hoy, la procesión de la Piedad, organizada por la Cofradía de Nuestra Señora de la Merced, partirá desde la iglesia de San Nicolás a las 20.30 horas para dar continuidad a la Semana Santa bilbaina.