BILBAO - A sus 70 años, nunca contó con ser alcalde de Bilbao, más bien pensaba jubilarse con la satisfacción de haber cumplido su compromiso con Bilbao durante 23 años aportando sus conocimientos como arquitecto y divulgando las bondades de la villa por todo el mundo. Pero las circunstancias personales y políticas le han hecho merecedor de la makila y la medalla de alcalde. Será una legislatura breve pero intensa, porque Areso tiene un año para aprender, como él dice, la profesión de alcalde. Pero también para culminar el mandato en el que los vecinos de la capital esperan ver los primeros indicios de que Zorrotzaurre comienza a regenerarse y Punta Zorrotza dé los primeros pasos. Apoyará "sin complejos" a las empresas e incentivará a los emprendedores. Comienza la era Areso.
Lleva en el ayuntamiento 23 años. Siempre siendo el segundo de a bordo. ¿Pensó en algún momento que sería alcalde de Bilbao?
-Nunca he tenido esa aspiración. Siempre me he sentido comodísimo trabajando tanto para Josu Ortuondo como para Iñaki Azkuna. Me he sentido plenamente integrado en sus equipos, pero nunca he tenido pretensión de ser alcalde. Ha sido una circunstancia sobrevenida.
¿Quién es la primera persona que le ha llamado siendo alcalde?
-El lehendakari Iñigo Urkullu ha sido el primero en felicitarme. Ha sido un honor.
¿Cuál es su virtud para ser el brazo derecho de equipos tan diferentes?
-Ellos tenían un perfil político mucho más claro y yo tenía el conocimiento más urbano y en una ciudad el urbanismo es muy importante. Trabajé siempre con absoluta lealtad. He sido leal tratando de aportar experiencia. Precisamente ese perfil más profesional es el que tengo que superar ahora.
¿Cuál es su reto más inmediato?
-Olvidarme más de mi profesión y dedicarme a la profesión que se llama ser alcalde. Andar más con los vecinos, escuchar sus problemas.
Con honestidad y aunque nunca se lo hubiera planteado, ¿le gusta ser el alcalde de Bilbao?
-Es traumático por las circunstancias y, además, nunca había pensado ni aspirado a ser alcalde. Pero, no en Ibon Areso sino en cualquier vecino, ser alcalde de tu ciudad es uno de los mayores honores y satisfacciones y yo no soy diferente. Esa satisfacción la tengo.
Supongo que estos días habrán sido muy duros. Por un lado, todavía llorando la pérdida de un amigo y por otro haciendo ya sus funciones.
-Duros y sobre todo emotivos. Los médicos veían el tema difícil, pero también es verdad que en agosto estuvo muy mal y remontó. Ha sido muy duro llorar al amigo y tener que hacer sus funciones.
Estuvo con el alcalde un día antes de fallecer. ¿Qué le dijo? ¿Le dio algún consejo?
-Fue una charla distendida. Me dio muchos ánimos, pero llevábamos suficientes años juntos como para que me dijera lo que hay que hacer. Él ya sabía que yo lo tenía claro. Fue una charla de amigos, distendida. Había asumido que ya no le quedaba mucho tiempo y estaba muy sereno. Parece que todos tenemos un gran temor a la muerte y él estaba absolutamente sereno. Es una lección de vida.
¿A quién llamó para decirle: voy a ser el alcalde de Bilbao?
-A nadie. Esas cosas hay que llevarlas con discreción y no hay mayor discreción que ser discreto.
¿Cuál va a ser el sello de Areso? ¿Cómo le gustaría que le vean los bilbainos?
- Me gustaría que me vean como un hombre con entrega y dedicación a la ciudad. Que escucho a los vecinos y les ayudo en todo lo que puedo.
¿Le han molestado las críticas de la portavoz de Bildu, que se ha referido a usted como un alcalde continuista, en sentido peyorativo?
- No, porque yo respeto que la oposición diga lo que le parece. Además, es una crítica de continuidad, de seguidismo a una serie de acciones que estábamos haciendo en Bilbao. Es mi modelo y no es el modelo de la portavoz de Bildu, que tiene otro modelo que yo tampoco comparto. Además dicen que es un modelo fracasado y desde luego si Bilbao ha tenido algo es éxito y eso nos pondrá en mejor posición de salida para cuando la crisis remonte. Y además, el sentimiento de orgullo lo hemos constatado tras el fallecimiento de Azkuna, en la calle, en las emociones... la gente lloraba la pérdida de alguien que ha hecho mucho por Bilbao.
De todas forma, lo primero que ha aprobado no es muy continuista porque ha abierto al público las comisiones de temas municipales que hasta ahora eran a puerta cerrada e incluso se van a poder seguir vía internet.
- Yo asumo ahora la responsabilidad de la Alcaldía de Bilbao y no quiere decir que todo vaya a ser igual, pero sí en lo fundamental. No tengo pudor en decir que queremos ayudar a las empresas. Desde luego, no comparto el planteamiento de Bildu que ve a las empresa con cuernos y rabos. Sin empresa no hay empleo. Porque la empresa son empresarios y trabajadores. Y a eso hay que ayudar porque es lo que da de comer a muchas familias. Es lo más digno que hay, poder tener tu sustento. Y no tengo ningún complejo. Y, además, incentivar a los emprendedores.
Se ha codeado usted con ministros, alcaldes, diplomáticos... pero ya ha dicho que ahora tocar salir a la calle. Va a tener que cambiar el avión por las zapatillas.
- Bueno, tampoco eran tantos viajes. No he hecho el planning de mi agenda, pero voy a empezar por visitar todos los barrios. Primero, por aquellos en los que tengamos actuaciones más inmediatas, pero también en los que tengamos previstas nuevas intervenciones. No es lo mismo que te cuenten las cosas a estar en el lugar.
Se le ve entusiasmado.
-No sé si es entusiasmo. Ahora lo que tengo es preocupación y responsabilidad.
Dicen que en su primer día ya ha besado a muchas vecinas que se le acercaron para arroparle como alcalde. ¿Cómo se sintió en ese nuevo papel?
-Lo hago encantado porque te demuestra el cariño de la gente. Lo hacen espontáneamente y por cariño, y eso te llega al alma.
Va a ser una legislatura corta pero intensa. Le tocará dar el banderazo de salida de Zorrotzaurre.
-Es una obra en la que he trabajado mucho tiempo y que ahora echa a andar. Son obras de mucho presupuesto y calado. Llevará su tiempo, pero sí, voy a participar, no solo del comienzo de la apertura de las obras del canal que eso es inminente, sino que además en verano esperemos que comience la construcción del primer puente.
Le va a tocar decidir los futuros nombres de ese puente y de alguna que otra calle.
-Y voy a respetar, desde luego, el nombre del puente de Zorrotzaurre que dijo el alcalde. Y respecto a Iñaki Azkuna también quiero que tenga algún elemento en la ciudad que le recuerde. Pero no creo que el mejor momento sea hacerlo en caliente. Tiene más mérito hacerlo cuando esté una gotita más olvidado este primer momento.
¿En qué fase de Termibus estamos?
-Yo creo que en este momento hay varias ofertas que en principio parecen solventes y tengo la confianza de que es un proyecto que vamos a poder resolver antes de irnos. En un primer momento escogimos un camino que no tenía viabilidad con la situación de crisis. Hubo que buscar otra viabilidad, y otro tipo de inversores. Se ha abierto el proceso participativo y ahora hay varias empresas solventes, así que el proyecto saldrá adelante.
¿Tienen ya un espacio temporal para trasladar los autobuses?
Hubo distintas alternativas. Una en proximidad era el espacio central donde estaba el derribo del viaducto de Sabino Arana, pero aunque fuera un espacio provisional, hay que urbanizar cuanto antes esa zona porque así lo están pidiendo los vecinos. Yo creo que se trasladarán a Zorrotzaurre porque tiene 55 hectáreas y aunque empiecen a hacerse las calles y las primeras casas, todavía queda espacio para que podamos trasladar temporalmente los autobuses. Fíjese, Abandoibarra tiene menos hectáreas y aún no hemos terminado.
Le ha quedado a usted la patata caliente de la galería de cuadros de los alcaldes.
Se tomó la decisión con criterio y decisión del alcalde. Teníamos ya decidido un espacio donde íbamos a trasladar todos los cuadros, pero no entraban, porque son muchos, y hay que buscar otro espacio y, en ello estamos.
¿Y Punta Zorrotza?
-Ahí vamos a generar empleo e industrias con viviendas y equipamientos como los vecinos querían y eso va a facilitar el soterramiento de las vías, que es la gran aspiración de los residentes en Zorrotza.
¿Qué queda por hacer en Bilbao?
-Cuando llegue el Tren de Alta Velocidad se va a generar un espacio de oportunidad muy importante en Abando en la trinchera entre Hurtado de Amezaga y Bilbao La Vieja. Ese espacio va a dar muchas posibilidades a la ciudad, pero será en otra legislatura.
¿Y, si cuando acabe la legislatura, con estos proyectos en marcha, su partido le pide que siga otros cuatro años como se lo pidió Azkuna?
-No, yo ya le dije a Iñaki Azkuna que no quería seguir, pero era una persona a la que no se le podía decir que no. Yo terminaré el mandato a punto de cumplir 71 y creo que me merezco la jubilación. Pienso que, salvo personajes como ha podido ser Azkuna, no es bueno renovar cuando llega la jubilación.
Y si usted lo tiene muy claro, ¿ve dentro de su equipo al futuro alcalde o alcaldesa de la ciudad?
-Evidentemente, si estuviera dentro de mi equipo, sería Ibone Bengoetxea a corto plazo. A alguna otra persona de mi equipo le veo, en el futuro, trayectoria política, comunicación, ideas claras... para ser alcalde de Bilbao, pero no a corto plazo. Hablando del mandato que viene, la persona más madura, con proyección pública y dentro del partido, en la Alcaldía de Bilbao o en lo que sea, porque es una persona de valía y va a tener una proyección en las instituciones que nos toque participar, es Ibone Bengoetxea. ¿Si va a ser la alcaldesa? A mí me gustaría, pero nuestro partido es muy participativo, tiene unos procesos en los que todas las organizaciones y todos lo militantes intervienen y puede haber alternativas. Otros partidos son más de dedazos. Ibone está en esa carrera de los posibles alcaldables pero el proceso es participativo.
Se ha dicho, y usted que comparte muchas horas con ella lo sabrá, que ella misma había desestimado esta opción.
-Creo que Ibone ha tenido sus dudas, pero con el tiempo, hasta que después del verano se abra ese proceso para la elección de los candidatos, si el partido se lo pide, creo que no se va a negar. Otra cosa es que en el proceso interno del partido haya más alternativas.