Bilbao. Nunca llueve a gusto de todos, y si no que se lo digan a los vecinos de los barrios de Miribilla y de San Francisco. En el barrio alto desde hace unos meses respiran cierta tranquilidad. Lo comentan los vecinos con cierta cautela "porque con este tema nunca se sabe", afirman. "Habrá que esperar al buen tiempo para hacer una valoración más concreta y más exhaustiva", dice Carlos Gómez, miembro de la asociación de vecinos de Miribilla.

En la actualidad, la presencia de prostitutas en la parte alta de Miribilla ha desaparecido, lo que supone que los problemas que se dieron el año pasado se han esfumado de esta zona de la villa. "Parece que la ordenanza municipal puede estar haciendo su efecto", reconoce este vecino que, sin embargo, tampoco se atreve a ser extremadamente entusiasta ante el temor de que con la proximidad del verano vuelvan a aparecer las chicas por las calles del barrio.

Ellos fueron los que más presión realizaron ante el Ayuntamiento para que se regulase la práctica de sexo en la calle. "No tenemos de qué quejarnos. Lo acordado por el Ayuntamiento, con los controles y multas policiales, han conseguido que el problema haya desaparecido de nuestro barrio".

Pero el oficio más antiguo del mundo no va a desaparecer definitivamente en la villa. Tiene su cara y su cruz. Si las mujeres que ejercen la prostitución se marchan de Miribilla eligen otra zona del botxo para ofrecer sus servicios a sus clientes. Si la cara la viven los de Miribilla, la cruz en esta historia, es para los vecinos de San Francisco. "La ordenanza no ha servido para nada", señala con preocupación Ángel Tejedor.

Para los vecinos de este barrio la prostitución de la calle Cortes no es un problema en sí mismo. El problema es todo lo que se genera alrededor de la práctica de sexo en las calles. "Las prostitutas son pocas. Además los clubes cierran a las diez y no se generan problemas". Sin embargo, los vecinos se quejan de lo que ocurre cuando llegan los fines de semana. "Es horroroso. Las mujeres salen a la calle para parar los coches y hay de todo. Desde droga, travestis, prostitutas que montan lío", relata el presidente de la asociación. Esta es la situación que tienen que soportar cada sábado y domingo. Los vecinos de San Francisco creen que a ellos no se les tiene en cuenta.