Bilbao. El mercado de la Ribera continúa con su cambio de imagen y su reconstrucción. El Ayuntamiento de Bilbao ha comenzado con las obras de rehabilitación integral del ala del mercado próxima al puente de La Merced, que se prevé estén concluidas en el mes de agosto.
Estas obras constituyen la cuarta fase del proyecto de mejora completa del mercado diseñado por Pedro Ispizua, que comprende la estabilización de los tres torreones del mercado que faltaban por acondicionar, así como la consolidación del ábside de esta mitad del mercado, que se remodeló tras las inundaciones de 1983. Por otra parte, sustituirán los elementos no recuperables de este ala.
Para estas operaciones, el Área de Obras y Servicios del Ayuntamiento de Bilbao prevé un plazo de ejecución de aproximadamente tres meses, por lo que se estima que para el mes de agosto esté terminada esta fase y que seguidamente pueda comenzarse con la quinta fase, que incluye la reconstrucción del resto de la estructura de este ala.
Debido a "la singularidad" de la zona donde se encuentra ubicado el mercado, el Consistorio bilbaino ha anunciado que se "extremará la seguridad" en todas las operaciones que se realicen y se tratará de "minimizar al máximo" las afecciones para "no molestar a los vecinos, comerciantes y tráfico de la zona".
Durante los trabajos en este ala continuará "con normalidad" la actividad de los 59 puestos de comerciantes del mercado ubicados en el ala ya renovada próxima al puente de San Antón.
Edificio emblemático El mercado de La Ribera es el más antiguo y característico de Bilbao y fue fundado en el siglo XIV, aunque el edificio actual data de 1927. En los últimos años el Ayuntamiento bilbaino lo ha sometido a un intenso proceso de remodelación cuyos trabajos dieron comienzo en 2008 con el derribo de gran parte de la estructura.
La parte renovada -donde se ubican los puestos- fue abierta al público en diciembre de 2010. El edificio en general conserva las líneas maestras de su fisionomía, aunque lo que se modificó fue el color rojo que fue sustituido por el amarillo.
Los ocho torreones también han sido conservados invariables, así como el ábside que da a La Merced, en buen estado tras ser reconstruido tras las inundaciones de 1983. Si embargo, no corrió la misma suerte el ábside que da a la iglesia de San Antón, que fue suprimida.
Curiosamente, el arquitecto Pedro Ispizua no recogía ese ábside en su proyecto original. Su supresión, además de liberar de tensión arquitectónica al conjunto, ha posibilitado que el edificio disponga en la actualidad de un nuevo espacio de 750 m2 que se han destinado a mejorar los accesos a la planta baja del mercado -se ubican los muelles de carga y descarga- y a ganar espacios para los peatones.