Bilbao. Un turista llega a su mostrador, ¿sobre qué le informan?
Lo primero que hacemos es sacar un mapa que, junto a un bolígrafo, es nuestra principal herramienta de trabajo. Intentamos darle una pincelada de lo que se puede hacer en Bilbao: dar un paseo en el bus turístico o el barco, subir a Artxanda en funicular, sitios para comer, puntos de visita... Muchas veces vienen para que les hagamos un plan; te dicen voy a estar aquí 2 ó 5 días, ¿qué hago? En función del día que van a estar, les contamos lo que pueden hacer en el territorio o incluso en la CAV.
¿En qué idiomas?
Los guías llevan una tarjeta con los banderas, para que si el turista es extranjero lo vea. Lo mínimo que hablan es euskera, castellano, inglés y un cuarto idioma, que puede ser francés o alemán. Hay algunos que hablan catalán, gallego, francés...
¿Sobre qué preguntan más?
Sobre todo, y lo digo literalmente. A veces no es estrictamente una pregunta turística, pero eres su primera toma de contacto. Fundamentalmente, sobre el Guggenheim, los restaurantes, las visitas guiadas y, curiosamente porque es bastante reciente, el edificio de la Alhóndiga. Muchísimas personas han oído hablar de él y quieren verlo; además de las columnas, muchos han oído hablar de la piscina.
Además de Bilbao, ¿preguntan por otros lugares?
Muchísimos por San Juan de Gaztelugaletxe; algunas personas saben que allí se casó Anne Igartiburu, lo vieron en televisión y te preguntan por una ermita con una especie de muralla china... La gente es muy abierta, quieren nutrirse de lo que nosotros sabemos y nuestra misión es empatizar con ellos; dependiendo del perfil de la persona les recomiendas un sitio u otro. A una familia con niños, por ejemplo, les hablas de la exposición de Play Mobil o de las visitas teatralizadas. Adaptas la oferta al perfil de cada turista.
¿Tan amplia es la oferta?
Están las visitas teatralizadas, la exposición de Play Mobil, puedes subir a Artxanda en funicular, dar un paseo por la ría en barco... Hay un montón de cosas para parecer y, lo que es mejor, para diferentes personas: mayores, pequeños, jóvenes, familias...
¿Se acerca mucha gente a las oficinas de información turística?
Es fácil que pasen 1.000 solo por esta, aunque puede que sean más. Lo cierto es que está siendo una Semana Santa muy buena, con muchísima gente.