Resistencia a la pandemia

La Basketball champions league arranca con medidas que minimizan riesgos y un alto nivel deportivo

20.10.2020 | 09:14
El San Pablo Burgos festejó su primer título europeo hace menos de un mes en Atenas.

El partido entre el Nizhny Novgorod ruso y el Falco Szombathely húngaro pondrá en marcha  la quinta edición de la Basketball Champions League (BCL), la que está considerada la de más nivel hasta ahora. Sin embargo, como ocurre con todo el deporte mundial, la pandemia marcará su desarrollo pese al pragmatismo de la FIBA, que ha modificado el formato inicial para descargar el calendario y poder adaptarse a las cambiantes circunstancias sanitarias que afectan a una competición en la que están presentes 32 equipos de 18 países. El San Pablo Burgos se proclamó hace menos de un mes campeón de la BCL 2019-20, salvada con buena cintura aunque fuera de su fecha habitual, pero los problemas siguen y, de hecho, tres partidos de esta primera semana del nuevo curso han tenido que ser aplazados por culpa del covid-19. Como los ocho grupos jugarán sus partidos cada quince días, hay huecos para ubicarlos sin que se arrastren indefinidamente y, además, la FIBA permitirá solicitar un aplazamiento hasta 72 horas antes si algún equipo no cuenta con ocho jugadores disponibles por culpa de la enfermedad.

Se trata de no añadir aún más complicaciones y riesgos a unos clubes que viven cada semana pendientes de las pruebas de diagnóstico y con su planificación en el alambre y de hacer una competición más justa. Para el Bilbao Basket, su estreno en el torneo será la semana que viene en Miribilla ante el Pinar Karsiyaka por lo que los hombres de negro ya podrán hacerse una idea de qué les espera en su octava salida al continente, que de los catorce partidos iniciales ha quedado reducida a seis en la primera fase, lo que eleva la exigencia, ya que solo los dos primeros accederán a las rondas eliminatorias.

Así que, salvando obstáculos, desde hoy la BCL buscará su quinto campeón diferente. El Iberostar Tenerife, el AEK Atenas, el Virtus Bolonia y el San Pablo Burgos han sido los ganadores de un trofeo al que se añade un millón de euros como premio final. Equipos de Dinamarca, Chipre, Bielorrusia, Hungría o Bosnia tienen hueco en un torneo más igualitario que los que organiza la Euroliga y que acoge a la amplia clase media de Europa y a conjuntos con mucha tradición en el baloncesto continental.

Favoritos


Hablar de favoritos es esta temporada más complicado que nunca, por la incertidumbre que provoca la pandemia, pero el Iberostar Tenerife, ahora mismo de la Liga Endesa y que tiene un título y un subcampeonato en la BCL, y el último y novedoso campeón deben estar entre ellos. También hay que contar con el Casademont Zaragoza, aunque los maños aún están por encontrar su mejor nivel de juego. Fuera de la ACB, también aparecen candidatos, empezando por el AEK Atenas que, tras perder la última final, mantiene un bloque veterano y de calidad (Nikos Zisis, Keith Langford, Jonas Maciulis, Matt Lojeski€), al que puede beneficiarle el recorte del calendario. El Turk Telekom Ankara (Sam Dekker, Kyle Wiltjer, Micheal Eric, Tyler Ennis), el Pinar Karsiyala (Raymar Morgan, Semih Erden, Metecan Birsen), el Hapoel Jerusalén (Nikos Pappas, Tamir Blatt, Chris Kramer, Luka Mitrovic) o el Dinamo Sassari (Miro Bilan, Filip Kruslin, Eimantas Bendzius) son otros conjuntos bien armados, si descartar tampoco a alguno de los franceses como el Dijon, tercero la última edición, o el Strasbourg, o el Rytas Vilnius, representante de la escuela lituana.