Levantarse con los ojos hinchados es algo tan habitual que la mayoría lo acepta como algo sin mayor explicación. Pero tiene nombre y tiene una causa concreta. La dermatóloga Ana Molina (@dr.anamolina) lo expone con claridad en un vídeo: "Esas ojeras tienen nombre. En medicina lo llamamos edema ocular matutino, y es culpa de algo que pocos conocen", arranca.
La causa real
El primer punto que la dermatóloga desmonta es la creencia más extendida. "En contra de lo que todo el mundo cree, no amanecemos con los ojos hinchados por haber estado tumbados toda la noche", explica. La causa real es otra: cuando dormimos, no parpadeamos. Y eso importa mucho más de lo que parece.
Los párpados no son solo una barrera protectora. El músculo orbicular, que es el que los cierra, actúa durante el día como una especie de bomba hidráulica que moviliza el líquido acumulado en la zona periocular hacia los vasos linfáticos. Cada parpadeo es, en su medida, un poco más de drenaje. Cuando ese mecanismo se detiene durante ocho horas seguidas, el líquido se acumula en el tejido de debajo de los párpados sin que nada lo mueva. El resultado es ese aspecto hinchado al despertar.
La piel que rodea los ojos es la más fina del cuerpo, lo que hace que cualquier acumulación de líquido sea muy visible. No hay tanta grasa ni tejido de soporte como en otras zonas de la cara, y el edema se manifiesta con más rapidez que en cualquier otro lugar.
Tres soluciones
La doctora Molina propone tres soluciones que se pueden aplicar antes de salir de casa.
La primera y más sencilla es levantarse y moverse. "Solo con estar en vertical y empezar a gesticular, ese líquido empezará a drenar", señala. La combinación de la gravedad y la reactivación del músculo orbicular al abrir los ojos y parpadear es suficiente para que el edema empiece a remitir en pocos minutos. No hace falta ningún producto.
La segunda es la crioterapia casera, es decir, aplicar frío en la zona. "El frío cierra los vasos y baja la inflamación", explica la dermatóloga. Una cucharilla fría, una bolsa de gel refrigerada o simplemente unos cubitos de hielo envueltos en un paño fino aplicados sobre los párpados durante un par de minutos producen que reduzca visiblemente el volumen de la hinchazón. Es uno de los trucos más antiguos y más sencillos.
La tercera es una rutina preventiva la noche anterior. La doctora Molina es concreta en las indicaciones: cenar temprano, con poca sal, y evitar el estrés emocional justo antes de dormir. "No te pongas Titanic antes de acostarte, que esa llorera nocturna es tu peor enemigo", apunta. La sal favorece la retención de líquidos, y el llorar activa, evidentemente, la inflamación de las glándulas lagrimales, dos factores que agravan directamente el edema.
¿Cuando hay que preocuparse?
La hinchazón que desaparece en los primeros minutos o durante la mañana es completamente normal y no requiere ninguna atención médica. Sin embargo, si el edema es persistente, asimétrico o va acompañado de picor, enrojecimiento o sensación de presión, puede ser indicativo de alergias, patología tiroidea, problemas renales o reacciones a cosméticos. En esos casos, es recomendable consultar con un dermatólogo.