Estados Unidos se impone al Mundo
La selección de jóvenes talentos de la NBA reina en el nuevo formato del All Star Game, donde Anthony Edwards es elegido mejor jugador del evento
El All Star Game de la NBA había ido cediendo terreno a la indiferencia. Los partidos que enfrentaban a las grandes estrellas de la competición habían perdido progresivamente interés. Lo que durante décadas fue un duelo de orgullo, el Este contra el Oeste midiéndose sin concesiones, terminó convirtiéndose en una exhibición sin tensión. El espectáculo desplazó a la competencia.
Relacionadas
En 2017 se batió el récord de mates, con 73. En 2019 se realizaron 167 lanzamientos de tiros de tres. La edición de 2024 representó el paradigma de la erosión de la imagen de este partido que se disputó por primera vez en 1951. La cita de hace dos años se convirtió en la más anotadora de la historia con 394 puntos; por primera vez el conjunto ganador superó los dos centenares puntos; en concreto, el combinado del Este venció con una anotación de 211. La intensidad defensiva quedó en evidencia más que nunca. El lucimiento no encontraba oposición en ninguna jugada. El partido cada vez se parecía menos a lo que se ve en cada jornada de la NBA.
Por eso, en 2025 se estrenó un nuevo formato: un torneo con cuatro equipos en liza, tres de ellos formados por las elecciones de jugadores de Charles Barkley, Shaquille O’Neal y Kenny Smith, y un cuarto que fue el ganador del Rising Stars, el evento que destaca a los mejores jugadores de primer y segundo año, así como a talentos de la NBA G League. No debió de convencer en exceso, a juzgar por la decisión de cara a 2026.
La pasada madrugada se puso en escena un nuevo concepto. Era la edición número 75 del All Star Game. Bajo el encabezado de Estados Unidos contra el resto del Mundo, se ponía en marcha un evento con tres equipos participantes, dos de ellos formados por jugadores estadounidenses (Team Stripes y Team Stars) y otro diseñado con jugadores del resto del mundo integrados en la NBA (Team World).
La juventud gobierna el All Star
El evento tenía su morbo, teniendo en cuenta el peso adquirido por los foráneos en la competición estadounidense. Al fin y al cabo, los siete últimos elegidos como mejores jugadores de la NBA no han sido norteamericanos. La cita en el Inuit Dome de Los Ángeles, hogar de los Clippers, era una oportunidad para demostrar quién manda. Y lo hizo la juventud estadounidense. El equipo Estrellas, una selección de jóvenes talentos compuesta por Anthony Edwards, Devin Booker, Scottie Barnes, Cade Cunningham, Jalen Duren, Tyrese Maxey, Chet Holmgren y Jalen Johnson, se impuso en la final con un marcador de 47-21 al equipos Barras, un bloque de leyendas conformado por LeBron James, Kevin Durant, Kawhi Leonard, Jaylen Brown, Jalen Brunson, Brandon Ingram, Donovan Mitchell y Norman Powell.
Para alcanzar la final, el equipo Estrellas comenzó imponiéndose al equipo Mundo, donde aparecían estrellas como Nicola Jokic, Luka Doncic, Victor Wembanyama, Deni Avdija, Alperen Sengun, Jamal Murray, Pascal Siakam, Karl-Anthony Towns y Norman Powell. El encuentro se fue a la prórroga tras un empate a 32. Scottie Barnes decidió con un triple decisivo para el 37-35 –ganaba el primero en alcanzar 37 puntos– para firmar la primera victoria de los jóvenes.
En el segundo duelo, el equipos Estrellas se midió al equipo Barras. Edwards y compañía sucumbieron ante los veteranos con un ajustado 42-40. De modo que los finalistas se decidirían en el tercer partido, donde el conjunto Barras se midió al equipo Mundo. Kawhi Leonard asumió el peso anotador de los veteranos y condujo a su equipo a la final tras anotar 31 de los 48 puntos de su equipo. La selección internacional quedó eliminada con sus 45.
Anthony Edwards es elegido mejor jugador
La final entre los dos grupos estadounidenses se desarrolló con un elevado ritmo. Los jóvenes llegaban más frescos y fundamentaron el juego en una sólida defensa combinada con veloces transiciones. A los veteranos les pesaban las piernas. Edwards ejerció de líder y su equipo abrió una brecha antes de alcanzar el ecuador. El equipo Barras trató de sujetarse al partido desde la línea de tres, pero sin precisión. Los veteranos apenas fueron oposición para unos jóvenes que buscan su espacio en los altares de la NBA. Fueron 12 minutos de frenesí dominados por el ímpetu de figuras emergentes entre las que destacó Edwards, elegido MVP por guiar a sus compañeros hasta el 47-21 definitivo.
El propio Edwards confesó que se jugó al ritmo impuesto por Wembanyama. “Hay que reconocérselo. No voy a mentir: hemos seguido la intensidad de Wemby; él ha venido a jugar y el resto le hemos seguido y nos hemos puesto a la altura para ganar”, admitió el jugador de los Minnesota Timberwolves. Y es que el francés abrió la puesta en escena con 14 puntos, 6 rebotes y 3 tapones en solo 10 minutos, y enfiló el túnel de vestuarios cabreado por la derrota de su selección, algo nada común en los últimos tiempos del All Star.
Buenas sensaciones
“Fue una exhibición de baloncesto bastante buena. Mejor que el año pasado, en mi opinión. Fue divertido”, expresó por su parte Wembanyama. En esa misma línea de pronunció Booker: “Pudimos entrar y activarnos como es debido. Creo que eso fue fundamental. Creo que todos los equipos querían ganar”. “Fue competitivo. Es para que los aficionados lo disfruten y para que nosotros también salgamos a competir y a divertirnos”, ahondó Leonard.
El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, también se mostró encantado en la entrevista concedida a Reggie Miller: “Mucha gente mostraba preocupación por el All Star y por el esfuerzo e implicación de los jugadores, pero hoy lo hemos visto en la pista. Cuando pones a un equipo internacional contra uno americano, hay algo que les hace competir a todos, y se nota que los más jóvenes quieren dejar su huella”. Parece que este nuevo formato ha llegado para quedarse después de una alargada época de descrédito en la que ha imperado la falta de tensión. Esta vez se jugó para ganar, con intensidad, al compás marcado por Wemby.
