bilbao - De Sopela a Miribilla se puede llegar en metro en un trayecto relativamente rápido. Pero a Mauricio Parra le ha costado más de veinte años recorrerlo. Por esas cosas de la vida y el deporte, el EWE Oldenburg que hoy visita al Dominion Bilbao Basket tiene como técnico asistente a un entrenador nacido en Alemania (Zweibrücken, 1972), pero criado en Bizkaia, concretamente en Begoña y en Larrabasterra, que se inició al baloncesto cuando era alumno en el Colegio Alemán de Bilbao, donde durante algunos años jugaron las categorías inferiores del desaparecido Kaixo. En estos días, cuando regresa a su casa para participar en un partido de baloncesto de primer nivel, se agolpan los recuerdos: “Mi primer cursillo de entrenador, allá por 1988 creo, fue con Carmelo Echevarria. También los partidos con el Colegio Aleman contra Escolapios, Maristas... Mi primer torneo como entrenador que fue con un equipo mini del Colegio Alemán en el PIN en la antigua Feria de Muestras”.

Pero su primer baloncesto es para Mauricio Parra, sobre todo, La Casilla. El Bilbao Basket de muchos jóvenes de ahora fue para él el Caja Bilbao. “Era un auténtico fan de aquel equipo de Kopicki, Lockhart, Davalillo, Lafuente... Me encantaba verles”, asegura. Así sería ya que un póster de ese equipo mítico aún adorna la que fue su habitación en el domicilio familiar de Sopela. Aquella semilla fue prendiendo y dio frutos, incluso cuando siendo un joven de 18 años fue a Austria a estudiar. En un país con tan poca tradición en el baloncesto, empezó Parra su carrera en el baloncesto de mayores -tuvo a sus órdenes en Sankt Polten a dos exjugadores del Bilbao Basket como Mario Santana y Juan Jiménez- hasta que en 2003 llegó a la Bundesliga donde ha ejercido en el Walter Tigers Tubingen, el Bayern Múnich, el Chemnitz y los cinco años anteriores en el Alba Berlín.

Mauricio Parra siempre ha seguido al equipo de su tierra, ha sufrido por él en la distancia, aunque la pasada temporada estuvo bien presente en el equipo de la capital germana. “Fichamos a Marko Banic y en todos los viajes nos pasábamos horas contando historias de Bilbao y del Bilbao Basket. Por cierto, ¡vaya tío tan genial que es Marko!”, cuenta el técnico vizcaino, que dejó el Alba en busca de nuevos alicientes. “Mi rol en el cuerpo técnico era algo pequeño ya que Sasa Obradovic había traído a un ayudante serbio. El Oldenburg, que por historia siempre ha estado arriba justo detrás del Bamberg, el Bayern y el Alba, cada año disputando la Eurocup y después de ganar la Copa Alemana la temporada pasada, tenía un proyecto muy interesante para esta temporada, con una plantilla nueva en muchos aspectos y me ofrecieron el puesto de primer ayudante, con las responsabilidades y el trabajo que eso conlleva. Estoy encantado”, explica.

Y al llegar al Oldenburg, un equipo al que el Bilbao Basket ya se enfrentó hace un par de temporadas, se ha producido esa coincidencia que parecía escaparse porque “al club le han pasado muchas cosas en los últimos años, incluso estuvo a punto de desaparecer”. Cuando el equipo bilbaino se midió a los berlineses en la Final Four de Gasteiz Mauricio Parra aún no estaba en el Alba y en los años posteriores se produjo una “casi desesperante” persecución de un duelo ante el Bilbao Basket porque “jugamos en Madrid, Málaga, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Sevilla. Pero nunca nos tocaba Bilbao, ni siguiera Gasteiz”.

un día emotivo Pero hoy ya ha llegado ese día “especial y muy emotivo, más que el día que jugamos en Oldenburg” en el que Mauricio Parra se enfrentará “con mi familia y mis amigos en la grada” al equipo de su ciudad y en un pabellón que en aquellos tiempos de La Casilla nadie habría imaginado ver construido algún día. El fan que fue de Kopicki y Lockhart está ahora en un club “muy profesional en todos los aspectos que tiene un centro maravilloso de tecnificación. Se echa algo de menos Berlín, pero eso es parte del trabajo”.

Mauricio Parra reconoce que en su actual club existe “menos presión” por ganar que en el Alba o el Bayern, pero eso “no fue una razón para cambiar de aires” ni rebaja la exigencia en el ejercicio de la profesión. El EWE Oldenburg afronta hoy un partido importante en su objetivo de avanzar al Last 32 de la Eurocup en una situación “que podría ser mejor”. “Después de siete victorias consecutivas entre la Bundesliga y Europa, la semana pasada perdimos en casa contra el Trento y este sábado regalamos en Hagen un partido prácticamente ganado, que dominamos durante 35 minutos. Eso nos ha hecho algo de daño en la moral”, comenta.

Por eso, el equipo alemán quiere “dar el callo” para evitar que se repita un resultado como el de la primera vuelta y sumar un triunfo que acerque el objetivo. Ahora, el técnico vizcaino no solo sigue al Bilbao Basket por razones afectivas, sino que lo tiene muy bien estudiado por razones profesionales. “Es un gran equipo con la mezcla de la veteranía y calidad de Mumbrú, Raúl López o Hervelle, jugadores con mucho potencial y experiencia como James, Bogris, Hannah o Bertans y jóvenes de mucha calidad como Suárez y Todorovic”, desgrana Mauricio Parra, que alaba la labor de Sito Alonso ya que “ha demostrado que puede sacarle mucho rendimiento a este equipo. Me encanta la libertad que le da a los jugadores, siempre dentro de una estructura y un esquema muy claros. Le tengo mucho respeto a este Bilbao Basket y a Sito por el gran trabajo que está realizando”.