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Lo mejor y lo peor del Oviedo-Athletic

El conjunto rojiblanco se apunta a la lucha por Europa aunque su fútbol apunta a objetivos más modestos

Lo mejor y lo peor del Oviedo-AthleticEloy Alonso

 El Athletic encadena por segunda vez dos victorias consecutivas en esta liga gracias a su victoria sobre el Oviedo al que, igual que sucede en el caso del Levante, ha superado en sus dos encuentros directos, ambos con más apuros de los necesarios, y que permite al conjunto rojiblanco, que el viernes gozará de otra oportunidad para hacer caja, acercarse a la zona europea, aunque sus sensaciones futbolísticas indican más un objetivo menos presuntuoso.

Lo mejor: La primera remontada en liga y el ‘retorno’ de Sancet

Si un athleticzale echa una ojeada a la clasificación observará que el conjunto de Ernesto Valverde ocupa la novena plaza de la tabla con 31 puntos, los mismos que posee la Real Sociedad y a solo a cuatro de distancia del Espanyol, sexto clasificado y que marca la zona europea, cuando hasta hace cuatro días el listón se ponía en los 42 puntos que aseguran la permanencia. El fútbol es cambiante y, como decía Caparrós, en un abrir y cerrar de ojos “se pasa de puta a monja”. No en vano, el Athletic cambia de color tras enlazar dos triunfos gracias al que firmó en el Carlos Tartiere en un partido malo, pero en el que tuvo la virtud de dar un paso adelante en el segundo tiempo para consumar la primera remontada en liga, que se suman a las que protagonizó en la Champions ante el Qarabag y la Atalanta, y en la Copa frente a la Cultural Leonesa de Kuko Ziganda.

Los leones sufrieron para llevarse los tres puntos ante el colista de la categoría y que, salvo milagro, es carne de Segunda División, una realidad que debe relativizarse el éxito sobre un Oviedo que fue el menos malo en el primer tiempo. El Athletic, eso sí, supo rehacerse y presumir de inspiración cuando peor pintaban las cosas en el regreso de Oihan Sancet después de permanecer cuatro partidos en la enfermería desde que se lesionara ante el Sporting de Portugal. Entonces, el navarro, este curso por debajo de su nivel, había visto puerta a los tres minutos en una acción marca de la casa y cuando mejor estaba sufrió un nuevo percance muscular en el momento en que los leones mandaban en el marcador por 2-1. Ayer volvió y sacó detalles de su calidad en el segundo tiempo, que lo culminó con éxito en el lanzamiento desde lo once metros como consecuencia del penalti por unas manos del carbayón Carmo, un acierto desde el punto fatídico que corrige el déficit de eficacia en estas situaciones.

Lo peor: Muchos minutos de fútbol para olvidar que acentúan la fragilidad

No todo el monte es orégano. El Athletic ganó, sí, que es de lo que se trataba si se apela al matiz resultadista, pero lo hizo con más pena que gloria ante un rival desahuciado, una evidencia que obliga a ser muy prudentes a corto y medio plazo. Es una cantinela que se repite en las últimas semanas, en las que se pone el acento en el bajo nivel del fútbol que proponen los rojiblancos, que en el Carlos Tartiere tocaron fondo en un primer tiempo lamentable en el que no gozaron de ocasión alguna para marcar, lo que resulta poco defendible, sobre todo cuando en el horizonte asoma el encuentro de vuelta de la semifinal de Copa ante la Real en Anoeta. donde se requiere una versión que se acerque al sobresaliente para poder creer en remontar el 0-1 del choque de ida, aunque con anterioridad el Athletic se examinará ante el Elche y el Rayo Vallecano, duelos que deben servir de guía.

El Athletic ganó pese a que volvió a encajar como sucede en los dos últimos dos meses. No deja su puerta a cero desde el 18 de diciembre, cuando superó en la prórroga la primera eliminatoria de Copa en Ourense (0-1) ante un equipo de Primera RFEF, y desde entonces ha recibido goles en los 13 encuentros disputados en este periodo, una debilidad que no ayuda para la credibilidad de un equipo que ha encajado en este tramo 27 tantos, más de dos por encuentro, la gran mayoría de ellos por desajustes evitables, como el que propició la diana de Ilyas, que se aprovechó de una mala decisión defensiva de Aitor Paredes y Andoni Gorosabel. Lo solucionaron Sancet y con anterioridad Mikel Jauregizar, que anotó su tercer gol de la temporada pero con el sabor amargo de que se lastimó en esa acción, aunque queda espera a lo que determine el parte médico para conocer el alcance de la lesión.