Lo mejor y lo peor del Valencia-Athletic
Al Athletic la van las sensaciones fuertes en la Copa y se mete en semifinales tras ganar en el último suspiro después de fallar un penalti
La historia del Athletic no se puede entender sin la Copa. Una competición que aporta largos sorbos y fuertes sensaciones como las que afloraron en Mestalla en un mal partido de fútbol, pero intenso en su último tercio, en el que se cocinó el triunfo de un conjunto rojiblanco que falló un penalti a falta de un cuarto de hora y que marca el gol de la victoria en el suspiro final gracias a la conexión de los dos hermanos Williams, que fabricaron ese momento mágico con la diana de Iñaki a servicio de Nico. Un momento que podría marcar un antes y un después en una temporada tan complicada, sobre todo en Liga, para el conjunto de Ernesto Valverde.
Lo mejor: El poder camaleónico del Athletic en un partido marcado por los errores
El Athletic no presume este curso precisamente de un fútbol que encandile al personal, sino que la sensación es la opuesta, su nivel, salvo en partidos puntuales es muy bajo. Ayer no fue la excepción, pero en esta ocasión el conjunto rojiblanco supo ser el menos malo de un partido pobrísimo de juego y, guste o no, ello fue determinante para que se metiera en las semifinales de la Copa pese al inesperado plan revolucionario de Valverde, al que le debió sentar muy bien la fidelidad ciega que le mostró en la víspera el mismo presidente de la entidad.
Valverde sorprendió con un once que hubiera hecho multimillonario al que hubiera apostado por el mismo, pero lo cierto es que le salió como lo había calculado. Despistó al Valencia con una propuesta novedosa, en la que aparecía la figura del cachorro Iker Monreal como pareja del recuperado Laporte. Resulta que durante un montón de partidos no se arriesga con la titularidad del navarro ante los continuos contratiempos en el centro de la zaga y en un choque en que se la juega a todo o nada su billete a las semifinales apuesta a ojos cerrados por un chaval que aún no había debutado como león. Monreal le dejó en cierto sentido en mal lugar al técnico, ya que compitió a un gran nivel para reivindicarse de cara a su futuro a corto plazo. Fue uno de los nombres propios en clave positiva, como lo fue el de Nico Serrano, que dio un paso adelante en su proyección, y la conexión de los hermanos Williams, que decidieron en la jugada del 1-2 cuando habían comparecido a los setenta minutos.
Lo peor: Un fútbol espeso y los errores gruesos que casi cuestan un disgusto
El Athletic se encontró con un Valencia que hasta le puso la alfombra roja en un partido en el que los dos equipos proyectaron un fútbol de baja calidad, aunque retratan sus respectivos momentos delicados en liga. El conjunto rojiblanco puso empeño en una primera parte con muy pocas cosas positivas que llevarse a la boca, con un juego un tanto arcaica, con más errores de la cuenta y con ciertas dudas en ciertos matices defensivos. Se adelantó en el marcador gracias a un autogol de Sadiq en una decisión nefasta del nigeriano y cuando tenía el control llegó el error garrafal de Padilla que costó el 1-1. Una acción que penaliza al zarautzarra, ya que agita el debate sobre su presencia o no en las semifinales, cuando la final y la posibilidad de conquistar el título se acerca.
El Athletic solo lanzó a los tres palos de la meta defendida por Dimitrievski en una ocasión durante la primera hora de juego, que ratifica sus penurias a la hora de crear peligro en el área che. Para más inri, Mikel Jauregizar, que quizá acusa el trote que lleva encima, tomó la decisión de ejecutar el penalti cometido por Tárrega, que regaló la pena máxima al despejar con el brazo derecho un centro que olía la bota de Guruzeta. El de Bermeo asumió la presión y se equivocó en el lanzamiento ante el meta macedonio, un viejo zorro en este tipo de situaciones definitivas. Un escalofrío que poco después se convirtió en un chute de alegría con el gol de Iñaki Williams. La Copa reanima.
