Bilbao - Unai López (Donostia, 31-X-1995) vive un momento de contradicciones. Su regreso al Athletic después de cerrar dos cursos consecutivos en calidad de cedido en el Leganés, primero, y en el Rayo Vallecano, la campaña anterior, no ha respondido a las expectativas que se había generado el centrocampista y la misma dirección deportiva, que se ha visto en la necesidad de manejar una nueva posición en torno a un futbolista en el que había interiorizado buenas sensaciones y que se tradujeron en la decisión de renovar su contrato hasta el 30 de junio de 2022, con una cláusula de rescisión que se eleva a los 45 millones de euros. Sin embargo, la competición no le ha dado a Unai López la continuidad que se esperaba, por lo que su futuro a partir de enero podría estar lejos de Bilbao en caso de que su actual situación no varíe en los partidos inmediatos.
En las últimas horas ha vuelto a salir a escena el nombre del Rayo Vallecano como el posible destino del donostiarra. El interés del conjunto de Miguel Ángel Sánchez, Míchel, no es nuevo, porque el técnico madrileño ya pidió una nueva cesión de un hombre que la temporada pasada fue clave en el ascenso del club madrileño, en el que dejó una huella muy profunda. El Athletic desactivó en agosto esa opción que se reitera en el tiempo, aunque no es la única con la que cuenta el jugador y la entidad bilbaina, que han recibido sondeos por parte de varios clubes de LaLiga Santander y de otras ligas europeas, que retratan el buen cartel que tiene un jugador de 23 años casi recién cumplidos y que ofrece un notorio margen de mejora.
Una López emergió en pretemporada como una de las apuestas decididas de Eduardo Berizzo, que detectó que encajaba en su sistema. Fue un habitual en los partidos preparatorios y ejerció de inicio en la jornada inaugural frente al Leganés, una matiz que apuntaba a una dinámica que debería ser positiva para el jugador. Más lejos de la realidad. El donostiarra, que no estuvo a su mejor nivel pero que cumplió en su función, no llegó a consumar todo el partido y fue sustituido en el minuto 75 por Raúl García, en un intento de Berizzo de meter más pólvora con la finalidad de firmar una victoria que se produjo en tiempo de descuento gracias al oportunismo de Muniain. Unai López salió señalado en esa espesa fase de juego de los rojiblancos, que no se encontraban cómodos ante el correoso Leganés, y una semana después Unai López no asomó en el once inicial que puso en liza el técnico para hacer frente al Huesca.
DOS MESES SIN JUGAR Aquella suplencia fue premonitoria. Unai López se abocaba a un futuro incierto a corto plazo y el tiempo le puso en un rol secundario y residual en ocasiones. No en vano, desde aquel estreno de la liga solo ha vuelto a comparecer en otros cuatro encuentros, dos de ellos como titular ante el Eibar y Rayo Vallecano, para sumar un total de 280 minutos, una participación muy corta a la que intuía cuando firmó la renovación de su contrato. Acumula, además, casi dos meses sin comparecer minuto alguno y la marcha de Berizzo y la nueva etapa de Gaizka Garitano no han revertido su estatus, ya que incluso no jugó instante alguno en el partido de Copa en El Alcoraz cuando la eliminatoria estaba decidida desde el duelo de ida.
Gaizka Garitano probó en el entrenamiento de ayer dos posibles onces para el derbi de mañana en Mendizorrotza y en el primero de ellos, el más cercano al que pueda comparecer frente al Alavés, asomó Unai López como opción a Raúl García en la media punta. El técnico podría jugar al despiste, pero lo cierto es que no parece muy creíble que el donostiarra ejerza de inicio frente al conjunto de Abelardo, que planteará un derbi sumamente exigente y físico. El centrocampista solo ha participado en cinco de las quince jornadas recorridas, un bagaje pobre que podría propiciar su salida en el mercado de invierno. Novias no le faltan.