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Mal día para asomarse

Iñigo Martínez firmó su debut en el Athletic con claroscuros, que coincidió con el llamativo estreno de Andoni López, muy imberbe y el regreso de Yeray, al que le penaliza su inactividad

Mal día para asomarseFoto: Pablo Viñas

Bilbao - Se conoce que a José Ángel Ziganda le dio un ataque de entrenador con una fórmula novedosa que fracasó desde el minuto cero. Lo hizo en el día en que a Iñigo Martínez, el fichaje más caro en la historia del Athletic, le tocaba asomarse, curiosamente cuando su exequipo había endosado 48 horas una manita al Deportivo. Lo hizo en el día en que decidió señalar a Enric Saborit, el sustituto natural del hoy lesionado Balenziaga, con la titularidad del cachorro Andoni López, víctima del experimento; y lo hizo en el día en que ya no podía esperar más para propiciar el regreso de Yeray en una fecha, el Día Internacional contra el Cáncer, con tanta carga emotiva para el central. Fueron los tres nombres propios en el partido más inoportuno para ser los protagonistas.

Iñigo Martínez no es nuevo en estas lides, aunque sí lo sea en el Athletic. Se entiende que su contratación no llevaba riesgo en el matiz deportivo porque son de sobra asumidos su perfil y su bagaje profesional en la Real; otra cosa es que el desembolso genere multitud de opiniones. El de Ondarroa, del que el Athletic colgó en su cuenta twitter en los minutos previos al duelo en Montilivi dos retratos suyos de pequeño vestido de rojiblanco en su localidad natal, llega para hacer olvidar a Aymeric Laporte, por aquello de que son dos futbolistas con ciertas similitudes, aunque también con evidentes diferencias. El exrealista se sintió un punto extraño en el renovador sistema que empleó Ziganda, por lo que no pudo ofrecer su credencial como central al uso.

El vizcaino ejerció más cerca de la cal que de su pareja en el eje de la zaga, hasta que el técnico rectificó y recuperó su plan habitual de cara a la última media hora. Iñigo Martínez no pudo evitar el doblete de Stuani, si bien no se trataba del jugador al que tenía que vigilar directamente, pero curiosamente tuvo más impacto en la faceta ofensiva, porque a los 43 minutos rozó el gol, que habría supuesto la guinda a su debut, con una media chilena que se estrelló en el larguero de la meta defendida por Bono. No se quedó ahí su aportación, porque a los 70 minutos, ya que con el 2-0 en el marcador, remató de cabeza un centro de Susaeta que no encontró compañero. Fue, por tanto, un estreno que le debió causar un punto de enfado a tenor de su perfil ambicioso.

Iñigo Martínez jugó muy cerca de Andoni López, el otro debutante. En este caso, la titularidad del cachorro llamó la atención aunque no fuera sorprendente por las señales que había mandado a lo largo de la semana Ziganda, que arriesgó mucho. El de Barakaldo se vio golpeado a los siete minutos al cometer un penalti propio de un imberbe en la elite. Maffeo debió oler una presa fácil y la cazó. Al canterano, que tiene proyección ofensiva, le hizo mucho daño su decisión y le pudo la situación. No se sintió a gusto con el balón y fue muy conservador en la gestión del mismo, lo que acentuó su desconexión. Se trata de sus primeros noventa minutos como león y habrá que esperar si tendrá continuidad el viernes frente al Las Palmas o su concurso se quedará en una anécdota. Es una interrogante que también salpica a Yeray, que volvió a jugar, por debajo de su nivel, poco más de ocho meses después. Quizá demasiadas novedades de golpe.