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Una copia barata

El Athletic trató de mimetizarse con el Girona y su trabajado sistema de tres centrales, pero estuvo a merced del conjunto catalán. Ziganda asegura que tiene equipo para jugar de esa guisa y avisa que volverá a emplear ese esquema táctico

Una copia barataFoto: Pablo Viñas

lA imagen ofrecida en el último encuentro ante el Eibar, especialmente en los minutos finales de la segunda mitad, llevó el hartazgo a la grada y derivó en una sonora pitada como muestra del malestar generalizado en el público. Aquello hizo reflexionar a José Ángel Ziganda. Así lo reconoció ayer tras la derrota de su equipo frente al Girona. El técnico navarro le dio varias vueltas durante la semana a lo sucedido en el derbi, buscó alternativas, pero erró una vez más en la toma de decisiones. Apostó por mimetizarse con el Girona, que lleva varias temporadas siendo fiel a un mismo esquema, el característico 3-5-2 (o 5-3-2) con el que ha alcanzado la máxima categoría por primera vez en su historia. Kuko, que ya empleó ese mismo sistema con el Bilbao Athletic, tanto en Segunda como en Segunda B, se decantó ayer por él, pero la apuesta le salió rana. Trató de contrarrestar a un equipo que se conoce a las mil maravillas con la misma moneda, pero el Athletic fue una copia barata.

Son muchas las cuestiones que se le pueden achacar al entrenador. Entre ellas la decisión de poner de inicio a dos debutantes: Iñigo Martínez y Andoni López, que cometió un penalti absurdo, junto a Yeray Álvarez, quien disputó un encuentro oficial 251 días después. Iñigo Lekue y Unai Núñez completaron la zaga. Una línea de cinco por la que el técnico volverá a apostar -así lo avanzó ayer-, pero que requiere un trabajo más exhaustivo. El juego por bandas fue inexistente. Lekue, quien se intuye que debe actuar mejor como carrilero que como lateral puro o extremo, apenas asomó una vez con peligro en campo contrario y fue un títere en manos de Mojica, quien sí conoce el oficio del carrilero a la perfección. En el otro costado, tres cuartas partes de lo mismo, si bien cargar las tintas contra el joven debutante sería cuando menos injusto, y la duda está en saber qué hubiera pasado si Enric Saborit, que ha dejado algunos detalles en ataque en los encuentros que ha disputado, habría jugado en esa posición, en la que no se requiere tanto sacrificio defensivo. Quitarle del once fue una de las decisiones más fáciles, no cabe duda.

Stuani escribió el guion de la película que el técnico Pablo Machín dibujó en su cabeza antes del pitido final. El uruguayo adelantó a su equipo en el minuto siete desde los once metros y se atrincheró en su campo. Desde allí aguardó a un previsible Athletic al que le costó horrores sacar el balón con criterio desde la defensa. Sus centrales, especialmente Núñez y Yeray, consumieron la mayor parte de la posesión en campo propio en el primer acto, sin una clara salida de balón al centro del campo, donde el trivote, con los dos mejores peloteros del equipo: Beñat e Iturraspe, acompañados por el incansable Rico, fueron ensombrecidos por la efectiva presión del Girona. Resulta inexplicable cómo con dos futbolistas de un perfil organizativo, el Athletic fue capaz de generar tan poco fútbol. Hay cuestiones que no son solo culpa del entrenador...

Apagado el centro del campo, sin rumbo, con una posesión de balón que resultó ineficaz a todas luces, Raúl García e Iñaki Williams fueron un oasis entre la poblada zaga catalana. Con los centrocampistas jugando siempre de espaldas a la portería rival resulta muy difícil combinar con los futbolistas de ataque y de ello pecó ayer el Athletic, que tampoco le imprimió el ritmo necesario al balón como para generar huecos en la defensa rival. En el primer acto, solo Beñat pudo zafarse de sus marcadores en una ocasión y encontrar a Williams en largo, aunque el disparo del atacante no encontró portería.

nula reacción La pésima primera mitad invitaba a una revolución en el descanso que no fue tal. Ziganda mantuvo su idea inicial el primer cuarto de hora de la reanudación. Dio entrada a Aduriz y Susaeta por Beñat, que debió seguir en el terreno de juego, y Núñez, lastrado por una amarilla. Regresó a un 4-4-2 (o 4-5-1 en función de la posición de Raúl García), pero tres minutos después de realizar los cambios, Stuani aprovechó un desbarajuste defensivo, con ayuda de Herrerín incluida, para poner el definitivo 2-0 en el marcador. El Athletic fue incapaz si quiera de acortar distancias. Hizo suya la posesión de balón, pero sin criterio alguno. Hay trabajo por delante, mucho que afinar y una reacción pendiente.