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Más flores para el jardín de infancia

Markel Etxeberria, debutante en el Athletic frente al Olympique de Lyon, e Iñigo Ruiz de Galarreta conforman el horizonte de una escuadra imberbe

Más flores para el jardín de infanciaFOTO: PABLO VIÑAS

EXTINGUIDO el dueloamistoso ante el Olympiquede Lyon, anónimo enuno de los rincones del ajetreodel Stade de Les Alpes de Grenoble,parapetado por la conversacióndel jefe de prensa del Athletic,resoplaba, ojiplático, Markel Etxeberria(Erandio, 15 de febrero de1995), descontando los minutos ysumando los nervios frente a su bautismocon los medios de comunicacióndespués de su estreno con la primeraplantilla.Habló primero IsmaelLópez, un tanto apocado, tímido, luegotomó la palabra Aritz Aduriz, todooficio, mientras Markel, inquieto,agobiado, inédito en cuestionespúblicas, tamborileaba los dedos aun metro de su particular calvario.Después le alcanzó el sofoco de suviaje iniciático, apenas 50 segundosde comparecencia, probablementelos instantes más escarpados de sucarrera futbolística, recién inaugurada.

“Lo estoy pasando peor aquíque en el campo”, se sinceró el zaguero,alterado el organismo por el vértigoque produce el púlpito a los inexpertos.La parquedad de MarkelEtxeberria, un chico de 17 años, antela prensa nada tiene en común consu clarividente redacción sobre elcésped, donde su estilográfica futbolísticano titubea y retrata a un lateralderecho con arrojo, personalidad,agallas y determinación, el coctelque pretende Marcelo Bielsa de suequipo, que no deja de ser un jardínde infancia dada la media de edad desus componentes. El Athletic es elsegundo equipomásjoven de laLigay en su aula no dejan de ingresar futbolistasde aspecto parvulario.

El último en incorporarse es MarkelEtxeberria, que dejó huella sobreel tablero deGrenoble actuando desdeel lateral diestro. Apenas incorporadoal juego, el zaguero grapó lapelota a su poderosa zancada y escalóhacía el centro del campo por lacremallera del Olympique. En suaventura, corajuda, repleta de convencimiento,tumbó una línea depresión hasta que fue interceptado.Esa primera aportación, sutarjeta de presentación, perfila al futbolista,que Andoni Iraola, residentede la azotea del fútbol, calificó“jugadorazo”. Aún en proceso deaprendizaje, adiestramiento y maduración,con Iraola como referente yestela a seguir, Markel, procedentedel juvenil, emitió señales inequívocasde su potencial y capacitación.

Su mensaje desde el césped del Stadede Les Alpes fue nítido, un avancede lo que puede ofrecer a medioplazo para cuando se le espera realmente.Además de la personalidad que leestiró hacia el centro del campo desdesu cuadrícula, Markel, que acabó“muerto” el duelo por el esfuerzo,también ofreció la vertiente del jugadorque no se arruga y defiende sulatifundio con los colmillos afiladosy la nariz chata del boxeador. Víctimade un sombrero, arabesco artísticomuy apreciado en un campo defútbol, el zaguero reaccionó de inmediato,se giró con celeridad e impusosu orden. Ambas acciones, una detoque de corneta y la otra de trinchera,trazan el croquis de la siluetadel defensor, que en los entrenamientos de Lezama no se encogeante la jerarquía y la nomenclaturade jugadores como Aduriz, un delanteroque no rehuye del contacto.

Fuerte en la marca, no duda en irseal suelo para cortar el peligro, aunquese emplea con nobleza en elmomento del quite. Se maneja condestreza en el tackle.

IÑIGO RUIZ DE GALARRETA

El compás

De Iñigo Ruiz de Galarreta (Donostia,6 de agosto de 1993), centrocampistade seda, en el que Lezama equiparabanpor estilo de juego a JosuUrrutia, se supo cuando JoaquínCaparrós le dio carrete en septiembrede 2010 ante elLemonaenunpartidofuera de competición. Su primeraincursión oficial se produjo,empero, durante el pasado curso, conMarceloBielsa en la bancada. El técnicolo incorporó a filas dentro de lafase de grupos de la Europa League,con el Paris Saint Germain enel Parquede los Príncipes como rival.

Perteneciente a la estirpe de futbolistassostenidos sobre las columnasde la clase y la clave de bóveda de lavisión de juego, Ruiz de Galarretacompareció en Grenoble como terceraesquina del triángulo que dibujabanIturraspe, como bisagra y eje,y De Marcos. El joven centrocampistasufrió por delante de su posiciónnatural, la de brújula, desdedonde abre el abanico del juego. Reubicadoen el segundo acto en suasiento, Ruiz de Galarreta ofreció sucatálogo de pase sencillo, con ventajapara el compañero, algo tan simpleen la mesa de diseño como complejode desarrollar en el campo.Diestro con ambas piernas, el mediocentro, mejor gestor del tiempo y elritmo que filtrador de pases, mostróvarios detalles de la amplitud de sucatálogo.

Futbolista de gran progresión ytodavía de escasa carrocería, con elfísico enproceso de expansión, dominacon enormesabiduría las corrientesdel juego desde su posición porquelee con facilidad el fútbol. Galarreta,tácticamente muy disciplinadoy colgado de la visión en cinemascope,maneja los resortes del juegocon la habilidad de los elegidos.Cómodo en diferentes propuestas dela academia de Lezama, en Galarretadestaca su juego al primer toquey la limpieza con la que da el pase inicialpara dar una salida convenientea la pelota.

Futbolista diésel, esconde la pelotacon pericia por su indudable talentotécnico y su capacidad paramaniobrar con su escueto cuerpo,escudo de su claqué. Alejadodel perfil de futbolistaprecoz y explosivo, de losjugadores adelantados a su añadapor la pértiga de la exuberancia física,Ruiz de Galarreta iniciaba loscursos al ritmo de los demás hastaque su progresión le elevaba a categoríassuperiores. Con ambos piesenraizados en las alturas del primerequipo y con el porvenir como suelopara el despegue, Iñigo acompaña aMarkel en el jardín de infancia.