bilbao
las diversas historias editadas no se ponen muy de acuerdo cuando se trata de establecer las fechas y los hechos concretos que estarían en el origen del club. Pese al baile de datos, sí existe un consenso que establece en 1898 la constitución del embrión de lo que hoy se conoce como Athletic Club, denominación escogida entonces por un grupo de iluminados a iniciativa de Juan Astorquia, un bilbaino que había conocido el football en una estancia en Inglaterra y cuya aportación al proyecto le otorga con justicia el rango de figura clave.
En realidad, el Athletic Club no compitió con ese nombre fuera de su ámbito hasta la temporada 1902-03. Ni siquiera obtuvo como tal el que está considerado como su primer trofeo, la Copa de la Coronación, motivo de polémica hasta nuestros días porque los organismos competentes se niegan a considerarla como la primera edición oficial del torneo de la Copa. Dicho logro le correspondió al Bizcaya, una especie de selección que acogía a jugadores del Athletic Club y del Bilbao Football Club, otro de los equipos que jugaban en Bilbao. Durante los años previos y posteriores al cambio de siglo hubo un tercero, de inferior entidad, llamado The Union.
El hecho de que el primer escudo del Athletic (el escogido para la segunda entrega de la colección de DEIA, en el quiosco el próximo domingo) sea de 1902 arroja bastante luz sobre la auténtica realidad del club. Antes de ese año el equipo no tuvo emblema alguno, al menos no hay constancia documentada, lo cual respondería simplemente a que hasta entonces no se terminó de resolver un panorama complejo por la convivencia de diversos equipos en la Villa y por la ausencia de una competición reglada.
La fundación
En 1898 se reunieron en la Sociedad Gimnástica Zamacois, sita en la Calle Ibáñez de Bilbao, los siete fundadores del Athletic Club: Luis Márquez, primer presidente, Enrique Goiri, Alejandro Acha, Pedro y Fernando Iraolagoitia, Francisco Zamacois y Astorquia, primer capitán del equipo, que sucedería a Márquez al frente de la institución en 1902.
Cuatro años antes se había celebrado el primer match de un deporte que se introdujo a través de la Ría, gracias a la actividad industrial y comercial que concentraba. El acontecimiento, por la trascendencia que adquiriría luego el fútbol, que no por el eco obtenido en el momento, pues no pasaba de ser una actividad excéntrica, tuvo lugar en la Campa de los Ingleses, espacio ubicado en la orilla opuesta a la Universidad de Deusto y así conocido porque, al parecer, acogió un cementerio donde eran enterrados ciudadanos de dicha nacionalidad. En una placa conmemorativa que se inauguró la pasada primavera justo donde se dieron los primeros chuts, el poeta Kirmen Uribe recrea este episodio, antecedente insoslayable de lo que es el Athletic.
Cuenta la leyenda que un nativo tuvo la ocurrencia de lanzar un reto a los marineros británicos que practicaban aquel deporte consistente en patear un balón redondo. Sabedores de su superioridad, los forasteros aceptaron gustosos e hicieron cinco goles en la portería bilbaina, probablemente jugando a medio gas. Este encuentro también quedó registrado para la posteridad como el de los pollos, porque el equipo visitante tuvo el detalle de obsequiar en el descanso uno asado a cada componente de la formación rival.
Pese a la cura de humildad, la mecha prendió y ya en el mismo 1894 empezaron a organizarse partidos en Lamiako, un espacio al que los ingleses habían echado el ojo, aunque hasta entonces se utilizaba como picadero. Poco después se escogió otro campo en la vega de Santa Eufemia, cerca de Neguri. La afición al football iba in crescendo, acaso porque cuanto tuviese procedencia o toque inglés calaba entre los bilbainos, era de inmediato incorporado a lo cotidiano, ya fuesen usos y costumbres o el modo de vestir. De modo que no tardó en surgir la idea de formalizar esta actividad lúdica que competía con el ciclismo, el boxeo, la pelota y la gimnasia.
El Bizcaya
En 1900, José Luis Villabaso fundó el Bilbao Football Club, que presidiría Carlos Castellanos, y se estableció una rivalidad con el Athletic Club, incluso a la hora de arrendar el terreno de Lamiako. El 11 de junio de 1901 el Café García, ubicado en la esquina de Gran Vía y Berastegi, acogió la constitución de la primera directiva del Athletic Club y Luis Márquez fue elegido presidente. Tres meses después tuvo lugar en el mismo lugar la primera Asamblea General, con la asistencia de 33 socios.
En medio del fragor del derby local (hay constancia de dos, ambos resueltos con empate a un gol), comenzaron los primeros debates entre ambos clubes a cuenta de la presencia de extranjeros, básicamente ingleses, en sus filas. En el Athletic solo había uno, Mills, que ejercía de segundo capitán, por debajo de Astorquia en el escalafón, mientras que en el Bilbao FC tenían "bastante gente de fuera", como dan fe los diarios de la época. A este respecto hay una anécdota ilustrativa según la cual la canción Un inglés vino a Bilbao fue compuesta para contar la historia de un tal Langford, jugador del Bilbao FC, que vino para una semana y se quedó aquí a vivir.
Que del roce nace el cariño lo confirma la mejora de relaciones que propició el intercambio de patadas y que derivó en un acuerdo de fusión ocasional en la formación Bizcaya, donde se mezclaban los mejores jugadores de cada club. Sumadas las fuerzas, el Bizcaya se aventuró a disputar el primer partido internacional. Viajó a Burdeos en marzo de 1902 y dio buena cuenta del Burdigala, 0-4. Semanas después, los galos devolvieron visita y se llevaron otros siete goles ante 3.000 personas que se reunieron en Lamiako. Algún avispado captó de inmediato la vertiente material del poder de convocatoria del football y no se tardó en montar el primer partido de pago. 30 céntimos (tres perras gordas) se abonó la entrada para seguir las evoluciones del Bizcaya aquel 19 de mayo, que también merece figurar en los anales de este deporte.
Con ocasión del doble enfrentamiento con los bordeleses, Astorquia y Luis Arana, en representación de cada equipo, optaron por unir sus destinos para siempre, el experimento se había revelado muy beneficioso. Si bien la disolución definitiva del Bilbao FC y el trasvase de sus socios al Athletic Club no se haría efectivo hasta un año después.
Polémica eterna
Ello no fue impedimento para que el Bizcaya acudiese en mayo de 1902 a Madrid para participar en la Copa Coronación, organizada en honor a Alfonso XIII. Los bilbainos derrotaron sucesivamente al Español (5-0) y al New Club de Madrid (1-8). En la final (la entrada con derecho a silla costaba un real y diez céntimos la más económica) les aguardaba el Barcelona, al que superaron con goles de Astorquia y Cazeaux. Parsons es el autor del único tanto catalán.
La alineación del Bizcaya fue: Luis Arana, Enrique Careaga, Larrañaga, Luis Silva, Amado Arana, Enrique Goiri, Cazeaux, Juan Astorquia, Dyer, Ramón Silva y Walter Evans. El precioso trofeo entregado por el monarca, orgullo del Athletic, plantearía un conflicto institucional aún no resuelto. Mientras el Athletic lo contabiliza como el primero de los 24 títulos de Copa acumulados en su historia, la Federación Española estima que no cabe homologarlo y reduce el palmarés rojiblanco a 23 ediciones de Copa.
Lo que no tiene discusión es que un año después, el 8 de abril de 1903, el Athletic Club, ahora ya sí con esta denominación, ganó el título de Copa al vencer al Madrid, 3-2, con goles de Cazeaux, Montejo y Evans. Los partidos, pues también intervino el Español, se celebraron en el Hipódromo de Madrid y los jugadores del Athletic lucieron en el pecho el escudo creado un año antes en su camiseta, "camisa" según recoge una detallada descripción de su vestimenta rescatada de un diario: "Camisa en tela, a dos colores, azul y blanco, combinados a cuadros en sentido vertical, calzón azul y medias de mismo color en la vuelta del borde. Se completa el indumento con un casquete solideo con breve visera, sin el cual, muchos jugadores no tienen fe en su juego". A modo de dato curioso, repitieron en la alineación seis de los jugadores habían disputado la final de la Coronación un año antes con el Bizcaya. Al año siguiente el Athletic volvió a hacerse con el título, aunque esta tercera Copa (1903-04) se resolvería a su favor por incomparecencia del Español de Madrid. Se desconoce la causa por la que el otro finalista optó por no acudir a la cita.
A partir de ahí comenzaría una etapa de sequía, saldada con tres subcampeonatos consecutivos: 04-05, 05-06 y 06-07. A este período siguió otro menos productivo aún hasta la temporada que cerraba la década. El 20 de marzo de 2010, el Athletic volvía a engordar sus vitrinas al ganar por la mínima al Vasconia Sporting, club representativo de San Sebastián. La formación bilbaina había experimentado ya una regeneración absoluta, si bien en sus filas, tal y como sucedía en la del resto de los clubes de la época, continuaba siendo significativa la aportación de futbolistas ingleses, en su caso, hasta cuatro tomaron parte en dicha final, resuelta con un solitario gol de Iza.
El 'derby'
Por cierto, que hacia 1907 reapareció el Bizcaya, que esta vez también se nutrió del The Union, el catalogado como tercer equipo de Bilbao. La fórmula no cuajó y en 1908 el derby con el vecino guipuzcoano conoció una edición amable, pese a que el Athletic recibió un contundente 4-2 ante el Club Ciclista San Sebastián.
La edición conflictiva y que estaría en el origen del pique que todavía persiste se localiza el 7 de octubre de 1909. Ondarreta acogería el triunfo local por 1-0, en un lance donde se reclamó off-side. La bronca consiguiente, que llevó aparejada la retirada del terreno de los jugadores del Athletic, precipitó la ruptura de relaciones entre los clubes. "Duelo entre dos ciudades" fue el encabezamiento de la noticia publicada en la prensa madrileña.
Una nota elaborada por el propio Athletic aporta ciertos datos sobre el tono subido de aquel encuentro: "Es cierto, el team bilbaino no debió abandonar el campo, pero también el público debe guardar con los sportmen forasteros las debidas consideraciones, en lugar de traducir su apasionamiento en irritantes e incultas manifestaciones de odio, como lo hizo una parte, la menos afortunadamente, de los espectadores del campo de Ondarreta".
Así concluye el repaso del período de vigencia del primer escudo del Athletic Club, pues en el inicio de 1910 se cambió el emblema, al sustituirse el azul del uniforme por el rojo.