Encuentran 4,9 kilos de explosivos en una cueva-mina en Goizueta

Dos espeleólogos observaron los cartuchos mientras realizaban una incursión en una mina abandonada

09.03.2021 | 11:30

En fechas recientes la Guardia Civil de Navarra tuvo conocimiento de la aparición de dos envases que podían contener algún tipo de explosivo después que dos espeleólogos del Grupo de Espeleología Akelar Espeleologi Taldea, informara al instituto armado que habían observado una serie de cartuchos, posiblemente explosivos, cuando realizaban una incursión por una cueva-mina en la localidad de Goizueta.

A partir de esos momentos agentes del GEDEX (Grupo de Especialistas en Desactivación de Explosivos y Defensa NRBQ) de la Guardia Civil de Navarra se hizo cargo de la actuación y activó el protocolo establecido, desplazándose hasta el lugar.

Los agentes del GEDEX, ante la complicada orografía del terreno solicitaron el apoyo de los componentes del GREIM (Grupo de Rescate e Intervención en Montaña) de la Guardia Civil de Navarra; la mina se encontraba en una zona boscosa con una fuerte pendiente para acceder hasta la boca-acceso de la misma.

Los guardias civiles del GREIM auxiliaron a los agentes del GEDEX en el acceso a la mina asegurando con cuerdas fijas varios tramos de los 500 metros de bosque que descendieron monte a través para llegar. Una vez que llegaron a la boca de la cueva-mina instalaron con taladro y anclajes 50 metros de cuerdas semi-estáticas; de este modo los guardias civiles, en compañía de los dos espeleólogos que colaboraron en la localización, pudieron descender la rampa de bajada al fondo de la mina con una profundidad de 300 metros aproximadamente.

En el interior de la cueva-mina los agentes recorrieron por una zona inundada hasta encontrar dos envases de plástico los cuales contenían cartuchos en su interior, manifestando los dos espeleólogos que eran las mismas bolsas que ellos habían observado. Los agentes expertos en explosivos analizaron los cartuchos y confirmaron que contenía amonita, un tipo de explosivo usado en voladuras de rocas. Estos especialistas apreciaron que en el interior de la mina se habían realizado múltiples voladuras previas y, tras un reconocimiento exhaustivo del terreno, pudieron deducir que habían intentado darle uso pero no llegó a explosionar.

El material explosivo se retiró de la mina y fue trasladado a un lugar seguro hasta la autorización de la Autoridad competente para poder ser destruido. La materia explosiva estaba dividida en 49 cartuchos de aproximadamente 100 gramos cada uno, y cada envase contenía casi 2,5 kilogramos, arrojando una cantidad total de 4,9 kilogramos.

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