Casi la cuarta parte de la población de Euskadi en 2041 habrá nacido en el extranjero
La CAV alcanzará los 2.298.897 residentes dentro de quince años, 49.397 más que en 2026
Euskadi se encamina una hacia una transformación demográfica profunda en los próximos años. Según la proyección publicada este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la CAV sumará habitantes hasta alcanzar en 2041 los 2.298.897 residentes, 49.397 más que en 2026. Sin embargo, el dato más relevante no está en la cifra de habitantes, sino en su origen: casi una cuarta parte habrá nacido en el extranjero.
En concreto, el 24,3 % de los residentes en Euskadi en 2041 procederá de otros países, frente al 15,3 % actual. En cifras absolutas, la población nacida en el extranjero pasará de 342.540 personas en 2026 a 559.830 dentro de quince años.
En paralelo, la población nacida en la CAV o en el Estado español se reducirá de forma significativa en Euskadi, pasando de 1.906.959 personas en la actualidad (el 84,7 % del total) a 1.739.067 en 2041. Esto se traduce en una pérdida de 167.892 residentes. Además, la edad media de la población pasará de los 47 años actuales a los 49.
El INE avisa de que sus proyecciones no son una predicción cerrada, sino que “muestran la evolución que seguiría la población en caso de mantenerse las tendencias demográficas actuales”. Es por eso que presenta siempre sus datos en condicional.
El cambio no será homogéneo en los tres territorios. Araba será el que experimente una transformación más intensa, con un aumento del peso de la población nacida en el extranjero del 17,6 % actual al 27,1 % en 2041. En Bizkaia pasará del 14,7 % al 23,9 %, mientras que en Gipuzkoa crecerá del 14,9 % al 23,6 %.
Una tendencia estatal
En el conjunto del Estado, el patrón se repite. La población nacida en el país bajaría del 79,8 % actual al 59,6 % en las próximas cinco décadas. A la vez, el crecimiento total seguirá siendo positivo: hasta 2041, el Estado sumará más de 4,2 millones de habitantes, un aumento del 8,6 %, impulsado exclusivamente por la migración internacional. El INE señala que sin ese flujo migratorio, la combinación de una natalidad en descenso y un número creciente de defunciones conduciría a un saldo vegetativo negativo durante décadas.
En el caso de Euskadi, el crecimiento será más moderado que en otras comunidades, pero seguirá la misma tendencia estructural: menos nacimientos, más envejecimiento y una dependencia creciente de los flujos migratorios para sostener la población.
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