Las exmonjas de Belorado declaran este jueves por el presunto trato degradante hacia sus compañeras ancianas
Actualmente, las exreligiosas residen en Toledo tras ser desahuciadas del convento burgalés el 12 de marzo
Las exmonjas de Belorado volverán este jueves a declarar en el Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao en el marco de la investigación por un presunto delito de trato degradante hacia otras cinco religiosas de avanzada edad, con las que convivieron hasta diciembre pasado, cuando una comisión judicial trasladó a las mayores del convento de Orduña.
Actualmente, las exmonjas residen en La Puebla de Montalbán (Toledo) tras ser desahuciadas del convento burgalés el 12 de marzo. Ya habían comparecido en una primera vista en febrero, y ahora el proceso judicial continuará con nuevas declaraciones de las exreligiosas y de varios testigos aportados tanto por ellas como por el Arzobispado de Burgos, según explicó a EFE su portavoz, Francisco Canals.
El Monasterio de Belorado, en un estado "deplorable", "sucio" y con ratas
Las exmonjas están acusadas de trato degradante, coacciones, abandono, omisión del deber de socorro, falsedad documental y administración desleal, cargos que niegan rotundamente, defendiendo que "siempre cuidaron a las mayores con esmero, atención adecuada y trato cercano". A su defensa se suma la abogada Norma Riaño, que trabajará junto a Enrique García de Viedma y Florentino Aláez.
Monjas de 87 a 101 años
El pasado 18 de diciembre, la Guardia Civil acudió al monasterio de Orduña por orden judicial para trasladar a las cinco monjas ancianas, con edades comprendidas entre 87 y 101 años, realojadas en distintos monasterios de la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu. Una de ellas, sor Getsemaní, falleció a principios de enero en el Hospital Universitario de Burgos.
Para las exmonjas, la longevidad de las mayores es un indicio de que "estaban bien cuidadas y gozaban de buena calidad de vida en el convento". Además, sostienen que las ancianas manifestaron a la Guardia Civil su deseo de permanecer con ellas. Según Canals, las monjas mayores mantenían horarios adecuados de atención, cuidado y descanso, con rutinas estables y seguimiento médico continuo, y niegan que existiera falta de higiene en el convento pese a la presencia de dos perros terapéuticos.
"Objeto de persecución"
A través de su portavoz, las exmonjas denuncian que "siguen siendo objeto de persecución" y que les resulta difícil comenzar una nueva vida tras su salida de Belorado. También recuerdan que mantienen la posesión de los monasterios de Orduña y Derio, pendientes de la resolución de las demandas de desahucio.
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