Siete de cada diez consumidores comen alimentos caducados
El último Barómetro sobre Seguridad Alimentaria señala que el 73% de los encuestados considera que los niveles de seguridad han mejorado en las últimas tres décadas
El 69% de los ciudadanos admite consumir alimentos que han superado la fecha de caducidad, guiándose por su aspecto, olor o sabor para decidir si los pueden tomar, según el último Barómetro sobre Seguridad Alimentaria de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC).
El estudio, presentado en el 23º Congreso de AECOC de Seguridad Alimentaria y Calidad, indica que el etiquetado sigue siendo un medio clave de información, ya que el 94% de la población afirma leer habitualmente la información de los productos. Los datos que más llaman la atención son la fecha de caducidad (81%), la lista de ingredientes (67%) y la información nutricional (48%).
Aunque el 89% de los consumidores comprende correctamente la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente, esto no siempre se traduce en hábitos seguros: el 55% consume productos después de abrirlos si los considera en buen estado, mientras que solo un tercio respeta siempre el tiempo recomendado por el fabricante.
Manipulación y conservación de alimentos
Respecto a la manipulación y conservación, casi la mitad de los encuestados reconoce la importancia de estas pautas para la seguridad alimentaria. El 87% deja enfriar los alimentos a temperatura ambiente durante horas antes de guardarlos, el 65% recalienta las sobras más de una vez, mientras que el 47% descongela alimentos en la encimera durante largos periodos.
También se registran hábitos que aumentan riesgos sanitarios, como tortilla poco hecha (33%), hamburguesas poco cocinadas (21%) o guardar alimentos en la nevera en la misma lata de compra (41%).
A pesar de estos riesgos, el 76% se informa sobre seguridad alimentaria, confiando principalmente en profesionales sanitarios y divulgadores científicos. El 73% considera que los niveles de seguridad han mejorado en las últimas tres décadas, y el 61% entiende que el riesgo cero no existe.
Los principales canales de información sobre retiradas de productos son la televisión y la radio (61%) y las noticias online (41%), siendo considerados más fiables la televisión y la radio (32%), seguidos de webs oficiales y redes sociales de asociaciones de consumidores (25%).
Demanda de transparencia y percepción del consumidor
Más de la mitad de los consumidores recuerda haber visto noticias sobre alertas y retiradas de productos en el último año. Estas generan reacciones mixtas: el 54% indica que le transmiten confianza en los controles del sistema, mientras que el 46% reconoce que provocan desconfianza y temor hacia determinados alimentos.
En conjunto, el barómetro refleja un consumidor consciente y participativo, que busca información y comprende los conceptos de seguridad alimentaria, aunque mantiene hábitos que muestran la necesidad de reforzar la divulgación y la educación.
Hacia una gestión del riesgo alimentario
En el 23º Congreso AECOC, participaron Victorio José Teruel, subdirector general de Gestión de la Seguridad Alimentaria de la AESAN, y Carmen González Martín, subdirectora general de Acuerdos Sanitarios y Control en Frontera del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Teruel destacó que las políticas avanzan desde el control de peligros hacia la gestión del riesgo, subrayando la importancia de validar la vida útil de los productos, especialmente frente a la listeria, considerando factores como pH, actividad de agua, envasado y temperatura de conservación. También informó sobre una guía técnica para el sector que recomienda verificaciones periódicas y estudios de microbiología predictiva, enfatizando que la validación de la vida útil es clave en alimentos listos para consumo.
Por su parte, Carmen González destacó que España exporta cerca de la mitad de su producción agroalimentaria, lo que evidencia la relevancia del sector en el comercio internacional. Las importaciones están sometidas a controles estrictos, incluyendo auditorías, controles documentales, de identidad y físicos en frontera.
Además, se ha reforzado el muestreo de productos: incremento del 25% en frutas y hortalizas para detectar plaguicidas y del 38% en productos de origen animal, según evaluaciones de riesgo por país y tipo de producto. En cuanto al acuerdo con Mercosur, España mantiene que los estándares sanitarios y de seguridad alimentaria de la UE no son negociables, de forma que todo producto importado debe cumplir la normativa comunitaria.
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