Que la Formación Profesional vasca está masculinizada y que la presencia se mujeres en los ciclos industriales es residual es un hecho conocido. Lo que no lo es tanto es que la brecha de género en la rama industrial, lejos de menguar, se está haciendo cada vez más ancha. Esta es una de las conclusiones del informe que ha publicado Hetel sobre algunas características de la situación laboral de las mujeres en los ciclos formativos de sus centros durante el curso 2024/2025. Esta realidad, como explica Julen Elgeta, presidente de Hetel, “pone de manifiesto que las medidas actuales no están logrando revertir la brecha de género en los ámbitos STEM”.

El informe identifica además una evolución asimétrica entre géneros. Mientras se detecta un aumento progresivo de la presencia masculina en algunas familias tradicionalmente feminizadas, no se observa un movimiento equivalente de mujeres hacia las familias industriales y tecnológicas. E incluso hay una involución en ciertos grados como la informática, donde cada vez hay menos chicas matriculadas, mientras otras titulaciones aumentan anualmente el equilibrio de género. “Este desequilibrio contribuye a reforzar la segregación estructural del sistema y tiene un impacto directo en las oportunidades laborales posteriores”, explica Elgeta.

A pesar de este contexto de segregación, la empleabilidad de las mujeres tituladas en FP en los centros es elevada, y confirma el papel de la Formación Profesional como una vía eficaz de acceso al empleo, principalmente en las familias industriales y tecnológicas. La inserción laboral mejora de forma clara a medida que aumenta el nivel de cualificación, siendo más alta en los ciclos de especialización, con un 100% de empleabilidad en Dual Intensiva, y en los de grado superior y medio industriales también en la modalidad de Dual Intensiva.

Los datos don tozudos. En números globales, en la FP de Euskadi un 65% son hombres y un 35%, mujeres. Pero es que, además, en los ciclos industriales y tecnológicos, los que mayor empleabilidad tienen, la desproporción es mayor, y únicamente el 10% del alumnado son mujeres. Mientras, en los ciclos de servicios, a pesar de que hay un cierto equilibrio en relación con el género del alumnado, sigue habiendo más presencia femenina, que se concentran principalmente en sanidad, servicios socioculturales y administración y gestión. Esta tendencia se mantiene estable en el tiempo.

Como explica el presidente de Hetel, “los resultados de este informe refuerzan la necesidad de seguir impulsando estrategias de orientación, sensibilización y acompañamiento que fomenten la presencia femenina en las familias profesionales industriales y tecnológicas, así como políticas empresariales sensibles a las prioridades laborales de las mujeres”. En opinión de Elgeta, “vanzar hacia una FP y un mercado de trabajo más equitativos requiere abordar de forma conjunta la dimensión formativa, laboral y de género”. La Estrategia FP Euskadi 2030 que ha presentado esta semana el Departamento de Educación prevé varias iniciativas para abordar este problema.