"Esta es la más floja", apunta un vecino que ha vivido tres erupciones en la 'isla bonita'

Calma tensa entre la población evacuada que ha perdido sus medios de vida

21.09.2021 | 01:01
Juan Díaz, atendiendo a los periodistas.

Los vecinos de La Palma viven con una mezcla de tranquilidad y angustia el estallido de un nuevo volcán, porque todo el mundo está ya a salvo, pero nadie ignora que se van a perder muchas casas, y los más mayores cuentan el episodio con la perspectiva que solo tiene que ya lo ha vivido. "Esta es la más floja", sentencia Juan Díaz, mientras hace recuento de las tres erupciones que ha presenciado en La Palma a sus 86 años: la del San Juan, en 1949; la del Teneguía, en 1971, y esta.

Erupción volcánica en La Palma: "Una colada de lava se come casas y cultivos". EFE / AFP



  Evacuado de su casa en Las Manchas a primera hora del domingo al cuartel militar de Breña Baja donde han habilitado un albergue de emergencia, Juan Díaz, al que todos llaman Ovidio, cuenta sus recuerdos y puede que tenga razón. Por lo menos, hasta ahora. La erupción que comenzó en Cabeza de Vaca ha sido hasta el momento muy poco explosiva, está generando coladas de lava que avanzan lentamente y no hay que lamentar pérdidas humanas. Pero quizás en sus recuerdos pesa lo que duraron los dos anteriores volcanes: 47 y 24 días, respectivamente.

La del San Juan provocó explosiones freatomagmáticas (producto de la interacción del agua y el magma), su columna de piroclastos alcanzó los cinco kilómetros de altura y hubo víctimas: un desaparecido y un herido. Y la del Teneguía mató a dos personas por intoxicación de gases y levantó un cono que colapsó en plena erupción, según atestiguan los registros científicos. Así que en la mente de este vecino esta erupción "es la más floja". Y ello, a pesar de que vive en La Bombilla, en Las Manchas, cerca de donde explotó el volcán a las 15.13 horas.

Las aproximadamente 5.000 personas evacuadas en La Palma observaban ayer lunes con "incertidumbre" como la colada de lava discurría hacia el oeste de La Palma, camino de la costa de Los Llanos de Aridane y Tazacorte. "No sabemos cuánto tiempo tenemos que estar fuera ni cuanto tiempo va a durar el volcán, y no lo puedes parar, se come todo", señalaba Marta, vecina de Las Manchas, cuya casa se encuentra en la zona cero de la erupción, a apenas un kilómetro y medio.

A Olivia la evacuaron de La Laguna, un barrio de Los Llanos de Aridane. También es mayor, pero sí que reconoce que está pasando "mucho miedo," porque para ella es su primer volcán y teme por su casa y por sus tierras, donde cultiva sobre todo plátano. "Nunca en la vida en la vida había pasado esto", relataba. La concejal de Seguridad de Los Llanos de Aridane, Lorena Hernández, transmitió que detrás de la espectacularidad de la erupción "hay muchas historias reales de personas que han perdido todo y su medio de vida. Hay que ponerse en el lugar de todas estas familias", zanjó.

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