Iruñea vive en un ambiente tranquilo su 'no txupinazo'

Los pamplonicas se resignan a cumplir de una forma diferente con la tradición

07.07.2021 | 01:03
Algunos desoyeron la recomendación de no celebrar la fiesta.

 La capital navarra vivió, por segundo año consecutivo, un 6 de julio atípico, en el que no hubo chupinazo anunciador de los Sanfermines ni un gentío vestido de blanco y rojo en las calles de la ciudad, debido a la suspensión de las fiestas a causa de la pandemia de covid-19.

Agentes de la Policía Foral, Policía Nacional y Policía Municipal de Iruñea establecieron desde la mañana un dispositivo para controlar el acceso a la plaza del Ayuntamiento y plaza del Castillo, así como en las calles de más tránsito del Casco Viejo.

El objetivo era evitar aglomeraciones de personas a mediodía, cuando tradicionalmente se lanza el txupinazo anunciador de las fiestas, para reducir el riesgo de transmisión del virus, del que ayer martes se comunicaron 425 nuevos casos en Nafarroa, con la tasa de positividad situada casi en el 18%.

Aunque el despliegue policial, con el apoyo de un helicóptero, fue evidente en el centro de Iruñea, tampoco fue necesaria su intervención, ya que muy pocas personas se acercaron a la plaza Consistorial para asistir al momento en el que las campanadas del reloj no daban inicio, como ya ocurrió el año pasado, a las fiestas de la ciudad. Tampoco el tiempo, lluvioso a ratos, ayudó a crear un ambiente muy festivo. En las terrazas del centro de la ciudad, abarrotadas otros años con los tradicionales almuerzos previos al chupinazo, apenas había algunas mesas ocupadas. En una de ellas, un grupo de amigos de Iruñea, ataviados de blanco y rojo, comentaban que "hay que seguir la tradición", aunque no haya fiestas oficialmente. "Hemos aprovechado para madrugar, estar con los colegas, almorzar algo y luego quedarnos aquí, intentando mantener todas las distancias de seguridad", señaló uno de ellos.

En ese sentido, el alcalde, Enrique Maya, reiteró en conferencia de prensa su llamamiento a la "sensatez, responsabilidad y sentido común" en el comportamiento de la ciudadanía en estos días en los que deberían celebrarse los Sanfermines, en los que animó a "pasar el mal trago" de la ausencia de fiestas porque "nos jugamos el futuro".

Para controlar el cumplimiento de las normas sanitarias se ha establecido en la Casa Consistorial un puesto de mando avanzado en el que participan agentes de los cuerpos policiales implicados (Policía Municipal, Policía Nacional y Policía Foral).

Pero la jornada de ayer martes, que otros años es tan complicada por las miles de personas que se dan cita en las calles del Casco Viejo de la ciudad, transcurrió con total normalidad. Poco a poco, conforme se acercaba el mediodía, grupos de personas, muchas de ellas vestidas de pamplonica, se acercaron a la plaza Consistorial, donde la Policía Municipal limitó el aforo colocando vallas en el centro de la plaza. Una pareja de jóvenes, de riguroso blanco y rojo, explicó que habían decidido acudir a la plaza porque todos los años hay Sanfermines a partir del 6 de julio, "aunque no se celebren oficialmente". "Nosotros los sentimos en el corazón y teníamos que venir aquí vestidos (de pamplonicas)".

"Hago un llamamiento a la sensatez y sentido común porque nos jugamos el futuro"

Enrique Maya

Alcalde de Iruñea


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