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Nuestros mayores, 'oro en bruto' de la sociedad vasca

Duramente castigados por el covid, diferentes agentes institucionales, sociales y empresariales relacionados con los servicios sociales se han blindado en su protección durante la pandemia. Ahora, ya vacunados, es tiempo de recuperar el contacto y las relaciones sociales

28.05.2021 | 14:40
Diversos agentes institucionales, sociales y empresariales relacionados con los servicios sociales y responsables de los cuidados de las personas mayores se han dado cita en un nuevo Encuentro DEIA. Foto: Oskar González

Inmersos aún en la pandemia pero superados los momentos más críticos, con los usuarios/as de residencias y la población de personas mayores ya vacunadas, DEIA ha organizado, con la colaboración de la Diputación Foral de Bizkaia, del Servicio betiON del Gobierno vasco, el Ayuntamiento de Bilbao y ATiempo, Servicios Asistenciales, un nuevo encuentro entre diferentes agentes institucionales y sociales, responsables todos ellos de la atención y cuidado de los mayores en Euskadi.

Con la esperanza de haber dejado atrás los meses más duros de la pandemia, es momento de mirar hacia el futuro y comenzar a trabajar en los avances, mejoras y servicios sociales que Bizkaia, y, Euskadi en general, debe ofrecer a sus mayores. Así lo han puesto de manifiesto Iñigo Zubizarreta, Concejal Adjunto del Área de Acción Social del Ayuntamiento de Bilbao; Aitor Pérez, portavoz de GESCA, Asociación Empresarial de Residencias; Iñigo Mijangos, responsable del Servicio Publico de Teleasistencia betiON del Gobierno vasco; y, Jon Ensunza, gerente de ATiempo, Servicios Asistenciales.

Si bien los cuatro participantes califican la experiencia vivida por toda la población y, en mayor medida, por las personas mayores como muy dura, el representante del Ayuntamiento de Bilbao recuerda cómo desde su departamento se han atendido todas las necesidades básicas de la ciudadanía en muy diferentes ámbitos y muy diferentes perfiles; mayores, menores, personas sin techo...

Entre todas ellas, el seguimiento a las personas mayores fue unas de las medidas prioritarias. No obstante, Zubizarreta recuerda que fueron muchas las personas que se negaron a recibir esta ayuda por el riesgo a ser contagiados, "un hecho que nos creo gran preocupación pero que lo conseguimos solventar con atención diaria a través del teléfono".

A su juicio, y con los recuerdos muy recientes todavía, considera lo vivido debido a la pandemia como un gran reto y, dentro de la dureza de la situación, considera que la respuesta que ha dado su departamento ha sido satisfactoria.
Junto a la red de servicios sociales de los diferentes municipios vascos, el Servicio betiON, perteneciente al Gobierno vasco, ha sido otra de las herramientas clave en las que se ha apoyado Euskadi para dar asistencia a sus mayores durante la pandemia.

Su responsable, Iñigo Mijangos, recalca el gran apoyo que ha supuesto para estas personas el contacto con los miembros del servicio en un momento de gran incertidumbre y muchas dudas.

Recuerda el gran aluvión de llamadas recibidas durante el inicio de la pandemia demandando información sobre todo tipo de cuestiones, al tiempo que "el personal de betiON nos adaptábamos a las nuevas normativas y dábamos cobertura a las numerosas iniciativas que surgieron como, por ejemplo, el programa Guztion Artean del Ejecutivo vasco, para atender las necesidades de las personas en sus domicilios.

Los contactos con entidades de voluntariado como Cáritas y Cruz Roja no se hicieron esperar, al igual que con otros entes como la Dirección de Farmacia del Departamento de Salud de EJ-GV, para ir resolviendo los continuos problemas con los que nos enfrentamos.

Durante el confinamiento, betiON mantuvo contacto continuo con las más de 60.000 personas usuarias que tiene en Euskadi. Fruto del servicio que hemos ofrecido durante la pandemia, betiON ha sido percibido como un soporte cercano, de confianza e inmediato por las personas usuarias y sus familiares, lo que ha supuesto que "actualmente estamos recibiendo gran cantidad de solicitudes de personas interesadas en darse de alta en este servicio público", resalta Mijangos.

Como no podía ser de otra manera, la situación de las residencias ha sido uno de los temas a tratar durante el Encuentro DEIA. El portavoz de GESCA, Aitor Pérez, reconoce que en los centros residenciales el covid ha entrado por la puerta, algo que dice mucho del sistema vasco de residencias, "lugares abiertos a las familia y a la comunidad".
Por ello, su reorganización ha centrado gran parte de las actuaciones que se han realizado a lo largo de este año, con numerosos protocolos y planes de contingencia.

Pérez tampoco se olvida del trabajo excepcional que han realizado los profesionales de los centros y afirma que, "sin el esfuerzo del personal y el de las entidades gestoras no hubiéramos sido capaces de mantenerlas abiertas".
Realza también el gran esfuerzo que se ha hecho para la contingencia de la enfermedad, habilitando nuevos espacios y nuevas maneras para facilitar el contacto con las familias. Aprovecha la oportunidad que le brinda DEIA para agradecer la paciencia y la confianza que han tenido las familias de los residentes.

En este sentido, es contundente al afirmar que la vida en los centros residenciales se ha transformado totalmente pero, al mismo tiempo, considera que el sector ha demostrado que tiene mucho pulmón.

A nivel organizativo, el portavoz de GESCA recuerda que además de los continuos cambios en las normativas, el virus ha afectado mucho a las plantillas, teniendo que cubrir muchas bajas y reforzar con personal los nuevos servicios implantados... "Ha sido un año para olvidar, y todavía estamos relamiéndonos de las heridas", sentencia.
Desde otra vertiente, Jon Ensunza, gerente de ATiempo, empresa que ofrece el servicio de detención de necesidades sociales y prevención de incendios en viviendas, resalta que, en muchas ocasiones, los riesgos a los que se enfrentan las personas mayores a diario están dentro de sus propias viviendas. El principal, según numerosos estudios, son los incendios, que provocan 8 de cada 10 accidentes domésticos.

Dar protección a esas personas es la labor que desarrolla ATiempo, Servicios Asistenciales desde hace más de 14 años en los municipios vascos con la puesta en marcha de Observatorios municipales para posteriormente intervenir en las viviendas con el fin de mejorar el entorno físico y social de sus residentes.

La mejora del entorno físico llega de la mano de la instalación de detectores de humos, de la elaboración de croquis de la vivienda para facilitar evacuaciones en caso de emergencia, estudios de accesibilidad y de barreras arquitectónicas, enseñanza de pautas de actuación para actuar ante un incendio...

En cuanto a la mejora del entorno social, ATiempo lo hace posible a través del equipo de trabajadoras sociales con que cuenta, quienes detectan necesidades psicosociales de personas que puedan estar en una situación especial de vulnerabilidad; identifican personas en soledad no deseada; y, sobre todo, fomentan la participación y las relaciones sociales entre los mayores.

Respecto a los incendios en el domicilio, su experiencia en la materia le permite analizar las dos causas determinantes que están detrás: por un lado, las deficiencias que pueda tener la propia vivienda; y, por otro, los despistes cognitivos, descuidos, malos hábitos..., que tienen que ver con el factor humano.

Si bien estos motivos son generales a toda la población, el riesgo de sufrirlos se incrementa en un porcentaje de 7,8 en los mayores de 80 años y de un 18,7 si además viven solas. "El objetivo de ATiempo es proteger las viviendas vulnerables con el fin de proteger los municipios", resalta Ensunza.

Pese a estos datos, la valoración que hace el gerente de ATiempo sobre el estado de las viviendas de las personas mayores en Euskadi es bastante positiva, limitando entre un 15 ó 20% los hogares en los que existen ciertos riesgos.

Vacunación


Con el 100% de la población mayor vacunada se puede mirar con cierta tranquilidad al futuro. Desde el Área de Acción Social del Ayuntamiento de Bilbao definen el momento actual como de mayor tranquilidad. "La sensación que percibimos es que las personas mayores vuelven a estar en la calle".

Si bien Zubizarreta considera que lo que han vivido las personas mayores es un desconcierto en toda regla, las acciones que han puesto en marcha para protegerles desde el departamento de Acción Social, con un total de 37.000 llamadas a mayores de Bilbao, le lleva a afirmar que "nuestros mayores, en Euskadi, Bizkaia y Bilbao están bien atendidos", y se atreve a citar la soledad como la principal enfermedad del momento actual.

La situación vivida ha llevado al Consistorio a transformar el programa Mirada Activa, un plan que surge de la necesidad del Ayuntamiento de llegar a todas las personas mayores de Bilbao.

"Gracias a dicho programa lo hemos conseguido, lo que nos ha permitido ofrecer a las personas mayores de la capital, de manera puntual, los servicios sociales que ofrece el Ayuntamiento", destaca.

Ese trabajo previo de conocimiento de la población mayor de Bilbao ha sido de gran ayuda durante el confinamiento, llegando a realizar 37.000 llamada. " Estas llamadas nos han permitido detectar la soledad existente entre dicho colectivo".

Zubizarreta cifra en unas 900 las personas susceptibles de tener un tratamiento específico frente a la soledad.
La reciente ampliación del programa Mirada Activa Berria va a permitir ayudar a todas esas personas, optando por una solución que busca integrar a la persona en su propio desarrollo, tanto en temas domésticos, relacionales o municipales a través de los servicios que le ofrece el Ayuntamiento. "Mirada Activa Berria nos va a ayudar mucho, permitiéndonos dar un paso adelante en el tema de la soledad".

Sobre el nuevo camino que abre la vacunación, también ha opinado el responsable de betiON, una percepción que les consta a través de los contactos telefónicos que realizan.

Según apunta Mijangos, las personas usuarias transmiten sensación de alivio y de optimismo, con más ganas de salir, pero a la vez son personas muy conscientes de la realidad, de que todavía no hemos terminado con el virus y de que debemos cumplir estrictamente con las indicaciones que nos dan desde el departamento de Salud del Gobierno vasco.
Asegura que lo que más han echado en falta los mayores durante este tiempo ha sido la red de contacto con familiares y amistades, no poder ver a sus hijos, nietos...
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Añade, que es cierto que existen personas que con un grado de soledad mayor, que carecen de esa red de contactos y para ellos, la vacunación no va a suponer el tener más visitas de familiares y allegados, como si que va a suponer para la mayoría de las personas. Es a estas personas, que sufren un mayor grado de soledad y aislamiento, a quienes debemos de ofrecer una mayor atención.

Mijangos no pasa por alto un aspecto que, a su entender, ha sido fundamental durante todo este tiempo, la existencia de una coordinación socio- sanitaria efectiva, es decir, compartir de manera inmediata información con Consejo Sanitario de Osakidetza, con SOS Deiak, con los recursos de base de cada municipio, etc... A su entender, a través de esta coordinación socio-sanitaria es la mejor forma de poder ofrecer un servicio adecuado.

Para el portavoz de GESCA, la vacunación está permitiendo mirar el futuro de las residencias con otros ojos, al haber sido los primeros en vacunarse, lo que le lleva a afirmar que, se han sido convertido en los centros más seguros.
Preguntado sobre el perfil de los residentes vascos, nos describe una fotografía formada por personas que superan en la mayoría los 86 años, con un alto porcentaje de enfermos crónicos, poli medicados y con elevado nivel de dependencia y demencia.

Este panorama no ha venido a ayudar en la pandemia, sino todo lo contrario, al añadir una mayor complejidad a la hora de adoptar las medidas de seguridad requeridas para evitar la propagación del virus, mantener distancia, mascarilla...

Pero el representante de GESCA no se quiere olvidar de las lecciones aprendidas de los residentes en todo este tiempo. "En muchos casos han sido los propios usuarios los que nos han trasmitido tranquilidad".
Se muestra muy esperanzado ante el futuro más inmediato gracias a la vacunación, y subraya que, ahora, con el recién aprobado nuevo decreto sobre las salidas a la calle, quiere pensar en una normalización no lejana de la vida en la residencias.

Es consciente de que todavía se está viviendo un momento de cierta transición: por un lado, la presencia de las familias en los propios centros se está normalizando, con salidas al exterior; y, por otro, en el interior de los centros siguen existiendo ciertas burbujas. A su entender, estas medidas irán poco a poco desapareciendo y prevé que para el año que viene se vuelva a la normalidad.

Se muestra convencido de que las familias vascas siguen confiando en las residencias, y argumenta que así quedó expuesto en una encuesta realizada por la Diputación Foral de Bizkaia para conocer el grado de satisfacción de las familias, obteniendo una valoración muy alta. Sobre todos los aspectos preguntados, el de la comunicación obtuvo un resultado muy alto.

En cuanto a la disponibilidad de plazas residenciales, en estos momentos la demanda se ha visto resentida. "No hay que olvidar que el covid ha sido letal con los mayores, y que muchas personas que residían en sus domicilios han fallecido".

A esta situación, no ayudó en absoluto el daño reputacional que ha sufrido el sector de las residencias, con mayor virulencia en el Estado que en Euskadi, con una criminalización brutal a la gestión privada, principalmente.
Por su parte, el gerente de ATiempo, quien conoce de primera mano la incertidumbre y el miedo por el que han pasado las personas mayores, destaca que lo que más les ha afectado ha sido la reducción drástica del vinculo social que tenían previo al covid.

"Ahora, más que nunca, hay que generar espacios de encuentro, fomentar la participación y las relaciones sociales porque está comprobado que el participar en actividades (talleres, viajes, cursos...) elimina el sentimiento de soledad y de aislamiento, al tiempo que incrementa la confianza". Por todo ello, Ensunza considera que hay que animarles a establecer nuevos contactos, conocer gente, salir de casa, e, incluso, del núcleo familiar. Sus continuos contactos con personas mayores le han permitido vivir situaciones reales en las que, por exceso de protección de hijos a padres, se han visto reducidas las relaciones sociales.

Familiares y cuidadores El peso de familiares y cuidadores siempre ha sido clave en el bienestar de este colectivo, motivo por el cual también ellos necesitan de atenciones concretas. Esta es la finalidad del Programa del Ayuntamiento de Bilbao Zaintzea, servicio gratuito que se ofrece a personas cuidadoras de la red socio-familiar de apoyo de la persona en riesgo o situación de dependencia y que este año ha atendido a cerca de 800 realidades distintas.

Se trata de una iniciativa puesta en marcha hace tiempo por el Consistorio que ha cobrado valor durante la pandemia, ya que responde a la necesidad de atender y prevenir los efectos negativos que tienen los cuidados prolongados sobre las personas cuidadoras de familiares dependientes .

"Hay que cuidar al cuidador. Ha sido un año muy duro para todas esas personas que han estado al cargo de los cuidados de un mayor", recalca Zubizarreta, y para conseguirlo, el programa Zaintzea ha sido uno de los pilares de las actuaciones municipales llevadas a cabo.

Es fácil comprender que la situación no ha sido nada fácil para los familiares de personas en residencia. Todavía a día de hoy, las visitas siguen estando establecidas, con días concretos y tiempos estipulados.

El portavoz de GESCA hace un repaso por todas las fases que han tenido que vivir las familias: primero, cerrando las visitas, para lo cual se tuvo que hacer un esfuerzo importante para reforzar los contactos telefónicos a través de videollamadas; posteriormente, las visitas se recuperaron con todas las medidas de seguridad, protocolos que en muchas ocasiones no eran entendidos por los residentes. Como explicarles que no podían tocar a un hijo o que tenían que ponerse un EPI. Para Aitor Pérez, estas sensaciones tan extrañas seguro que han dejado huella no sólo en los residentes sino también en sus familiares.

De nuevo, en este aspecto, el portavoz de GESCA saca a la luz el trabajo de los trabajadores, quienes con un alto riesgo de contagio han intentado llevar la vida lo más normalizada posible para los residentes.

En la vertiente de atenciones a domicilio, el responsable de betiON tiene muy claro lo que supone este servicio para los familiares. Tranquilidad de saber que en caso de emergencia la respuesta que ofrecemos es instantánea. Pero añade además que, las familias valoran muy positivamente también todas las llamadas de seguimiento que hacemos de manera proactiva para conocer la realidad de las personas usuarias y evaluar si necesitan algún tipo de soporte o apoyo distinto al que ya reciben, de hecho cada día se emiten desde el servicio más de 2.000 llamadas de este tipo.
Además, resalta que la difusión entre las personas usuarias de charlas, actividades y programas que organizan para ellas desde sus centros de salud o ayuntamientos es otra iniciativa de betiON bien recibida.

Mijangos recalca que no sólo cuidamos de las personas usuarias, también de sus cuidadores y cuidadoras. "Cuidando al cuidador, se cuida a la persona".

En este apartado concreto recuerda como betiON fue uno de los primeros servicios de teleasistencia a nivel internacional en introducir un Programa de Teleasistencia de Apoyo a los Cuidadores, para paliar la sobrecarga de los cuidados de muchas de estas personas.

"Es importante cuidarse para cuidar", atestigua. El éxito del programa en la mejora tanto la calidad de vida de la persona cuidadora como la calidad de los cuidados que recibe una persona mayor o con discapacidad se ve reflejado en que más de 200 personas cuidadoras de personas usuarias de betiON participan en el mismo.

La cifra de personas adscritas al servicio betiON supera ya las 61.000, de las cuales alrededor del 45% son mujeres mayores de 80 años que viven solas.

Otro de los aspectos en los que los cuatro participantes a la jornada están de acuerdo es en cuanto a las posibilidades que abren las tecnologías de cara a la mejora de vida de este colectivo y sus cuidadores.
Si bien durante el confinamiento las comunicaciones han sido a través de videollamadas, la tecnología va mucho más allá con aplicaciones en numerosos sistemas como pueden ser detectores de movimiento, geolocalizadores de personas...

Para el Área de Acción Social del Ayuntamiento de Bilbao estos avances pueden mejorar mucho la vida de los mayores. Zubizarreta añade como el programa Mirada Activa Berria ha detectado que el uso de las tecnologías entre los mayores permite reducir el nivel de soledad.

Considera por ello, que el futuro tiene que ir en esta dirección, contribuyendo a a la existencia de redes que permitan un mayor contacto con familiares y amigos.

Para el gerente de ATiempo, el papel que desarrollan los familiares a la hora de detectar riesgos en la vivienda es importantísimo , pero puntualiza que "los familiares llegan a lo que llegan" y en muchos casos no conocen cómo hay que actuar.

Pone en valor que los ayuntamiento en Euskadi buscan profesionalidad a la hora de contratar a empresas que eliminen los riesgos de las viviendas, como es el caso de ATiempo, exigiendo todas las garantías de calidad de los servicios y de sus profesionales.

Por último, Ensunza resalta el valor de los Observatorios que llevan a cabo en los ayuntamientos vascos donde trabajan, una función que durante la pandemia ha permitido la inmediata reacción de los servicios sociales municipales ante los casos urgentes, al disponer previamente a la crisis sanitaria de amplios registros de la población mayor de cada municipio.

Ponentes


Iñigo Zubizarreta: "Tenemos una gran capacidad de reacción"


Fortaleza social. Desde la perspectiva del Área de Acción Social del Ayuntamiento de Bilbao, la pandemia ha puesto de manifiesto las fortalezas de la sociedad. "Hemos sabido reaccionar ante una realidad desconocida y muy dura", y añade que el departamento que representa ha tenido que actuar en muy diversas áreas; menores, personas con adicciones, dependientes...

En su palabras, "un mundo lleno de dificultades". La lección aprendida es la gran capacidad de reacción que se ha tenido y, también, la evidencia de la vulnerabilidad, un aspecto en el que habrá que ir incidiendo. Pone la atención también en que en tan solo un año se está vacunando a la población.

Iñigo Mijangos "Las personas mayores nos han dado una verdadera lección de adaptación"


Encomiable. El servicio betiON es un referente internacional en teleasistencia preventiva y proactiva, prestando un servicio más intenso a quienes más lo necesitan. Durante la pandemia ha desarrollado una función encomiable de atención y cuidado a los mayores. Este estrecho contacto le lleva al responsable del servicio a situar a las personas mayores como el gran ejemplo de la sociedad en cuanto a su adaptabilidad a la situación. Pero sin duda, una de las grandes virtudes que ha permitido ofrecer estos cuidados a los mayores ha sido la coordinación socio sanitaria entre los distintos estamentos de las áreas sociales.

Aitor Pérez: "Hay una serie de lecciones que como sociedad espero hayamos aprendido"


Protocolos que se quedan. Con los recuerdos muy recientes aún, Aitor Pérez siente un gran alivio al pensar que en cuestión de meses se pudo comenzar a vacunar a los usuarios de las residencias y considera positivo que algunos de los protocolos que se han articulado para luchar contra el covid, hayan venido para quedarse. Para el portavoz de GESCA, hay una serie de lecciones que como sociedad espero que hayamos aprendido. No se olvida de la factura social que vamos a comenzar a pagar a partir de ahora y augura que los grados de dependencia se disparen próximamente entre las personas mayores.

Jon Ensunza: "La atención de los ayuntamientos ha sido excelente durante la pandemia"


Inmediata reacción de las administraciones municipales. La larga trayectoria de Jon Ensunza a cargo de ATiempo Servicios Asistenciales, empresa encargada de realizar observatorios al servicio de la detección de necesidades psicosociales a los ayuntamientos de Euskadi, colocando detectores de humos en el interior de las viviendas, le permite asegurar que si algo ha puesto de manifiesto la pandemia es el buen hacer de los ayuntamientos vascos, asegurando que las administraciones municipales se han involucrado desde el principio para cubrir las necesidades de la población mayor con la mayor urgencia.

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