Un año del estado de alarma por coronavirus: el vacío

Hace hoy un año, Euskadi amanecía bajo un estricto confinamiento que se prolongaría tres meses, hasta el final de la desescalada en junio, para frenar la expansión de un virus que llegó desde China para cambiar el mundo

15.03.2021 | 01:12
El confinamiento dejó imágenes de grandes avenidas vacías.

Tal día como hoy, hace un año, las calles amanecían vacías, comercios y hostelería mantenían sus persianas cerradas y la actividad no esencial se suspendía; comenzaba un confinamiento domiciliario que se prolongaría tres meses, hasta que el 18 de junio el lehendakari Iñigo Urkullu decretara el final del estado de alarma dando paso a esta nueva normalidad que se mantiene hoy en día.

El año arrancó con noticias que en aquel momento se asumían con cierta lejanía sobre un nuevo virus que había obligado a confinar en sus casas a una urbe de 56 millones de personas y a construir un hospital en un tiempo récord de 15 días en una recóndita ciudad de China llamada Wuhan. Se decía que era una neumonía de origen chino y que sus efectos eran los de una simple gripe; la suspensión del Movil World en Barcelona se vio como una medida exagerada, mientras el coronavirus, como lo bautizó oficialmente la OMS el 11 de febrero, iba expandiéndose de forma imparable por el mundo. El 28 de febrero se detectaron los primeros dos positivos en Euskadi, el 4 de marzo fallece el primer vizcaino y el 11 la OMS declara la pandemia. Era solo el preludio de lo que estaba por llegar.

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Durante toda la semana el rumor del cierre de los colegios estuvo en la calle, tras los primeros casos en Araba y Balmaseda; finalmente los niños salieron el jueves 12 de sus aulas para no volver en lo que restaba de curso. En los supermercados los lineales se vaciaban ante el temor a un desabastecimiento. Y aunque el lehendakari ya había decretado el estado de emergencia sanitaria, lo que nadie esperaba fue el anuncio, la tarde del sábado 14 por parte de Pedro Sánchez, de un confinamiento domiciliario estricto. Nadie podía salir de casa, salvo para ir a trabajar, a comprar, por motivos médicos o para cuidar a personas mayores o niños; cerraron bares, restaurantes y el comercio, salvo el de alimentación, y miles de personas en la CAV comenzaron a teletrabajar desde sus casas. El 28 hubo una nueva vuelta de tuerca; se prohíben todos los trabajos no esenciales durante dos semanas.

Un ertzaina comprueba el justificante de movilidad.

Ese 15 de marzo todo se detuvo y las ciudades devolvieron una imagen casi apocalíptica, con sus grandes avenidas vacías. La gente tuvo que empezar a reorganizar su vida entre las cuatro paredes de sus casas: se volvió habitual ver a personas haciendo deporte con la bicicleta estática en el balcón, los niños dibujaban arcoíris con un Todo va a salir bien que colgaban de las ventanas, el móvil y las videollamadas se convirtieron en la principal vía para mantener el contacto con familiares y amigos, y las 20.00 horas se consagró como la hora en la que la ciudadanía se echaba a las ventanas para aplaudir el esfuerzo que realizaban los profesionales sanitarios y todos aquellos trabajadores esenciales que no faltaron a su puesto de trabajo ni un solo día.

Varias personas se asoman a sus balcones y ventanas.

Fuera, en la calle, el virus había comenzado una enloquecida carrera, incrementando día tras día el número de contagiados y dejando tras de sí una estela de fallecimientos que hasta el momento se eleva ya a 3.912 en Euskadi. A nivel sanitario, hubo que reorganizar unidades y centros enteros para conformar zonas covid que se mantuvieran aisladas y permitieran evitar la propagación del SARS-CoV-2, y se habilitaron hasta 5.471 nuevas camas; las UCI llegaron a atender al mismo tiempo 233 pacientes, momentos que, aunque no llegaron al colapso, pusieron a prueba no solo la fortaleza del sistema sanitario vasco sino, sobre todo, la valía, fuerza y profesionalidad de su plantilla. El virus se ceba especialmente con las residencias, las personas más vulnerables, donde el número de contagiados y fallecidos crecía día a día.

Un mes después de ser el único colectivo que tenía prohibido salir de casa en el sentido más estricto –los adultos lo podían hacer, por ejemplo, para ir a trabajar–, los especialistas empezaron a alertar de la necesidad de permitir que los niños salieran a la calle. Lo hicieron la primera vez el 26 de abril, solo una hora al día y no más allá de un kilómetro a la redonda desde sus domicilios.

Un hombre hace ejercicio con una bici estática en una azotea.

A la luz de que los contagios iban disminuyendo, comienza a ponerse en marcha la conocida como desescalada, que se prolongó durante varios meses en los que se forjó poco a poco la nueva normalidad. Antes de iniciarse la fase 1, ya se permitió salir a la calle a pasear o hacer deporte a diferentes colectivos, eso sí, por tramos horarios reservados a cada grupo de edad, y los comercios levantaron de nuevo sus persianas. Euskadi entró en fase 1 el 11 de mayo; ya se podía ir a visitar a familiares pero no salir del municipio. Las restricciones fueron poco a poco relajándose, a medida que se iban implementando las diferentes fases del proceso: se retomaron las clases en institutos y aulas de FP, abrió la hostelería, se podía circular ya por todo el territorio histórico... Eso sí, la mascarilla, hasta ese momento prácticamente imposible de adquirir en cualquier comercio, se impuso como barrera de protección incluso en espacios abiertos.

Finalmente, el 18 de junio el lehendakari Iñigo Urkullu ponía fin al estado de alerta. Se daba así paso a un verano en el que se estrenó la que se denominó nueva normalidad, marcado por la distancia social y el uso de mascarilla, las no fiestas y las playas limitadas por un aforo máximo. Al menos, estábamos en la calle.

Aplausos de bomberos y sanitarios para los trabajadores esenciales.

Cronología

7 enero. Las autoridades chinas identifican un nuevo coronavirus que recibe la denominación SARS-CoV-2. Los primeros casos se detectaron en el municipio de Wuhan a principios de diciembre; el 11 de enero se anuncia la primera muerte en la ciudad y el 23 queda en cuarentena, cerrada al exterior.

24 enero. Se anuncia la reunión del Consejo Asesor de Enfermedades Infecciones Emergentes de Euskadi.

28 febrero. Osakidetza detecta los dos primeros positivos de covid-19 en Euskadi.4 marzo. Se notifica el primer fallecimiento con coronavirus, un vizcaino de 82 años.

11 marzo. La OMS decreta la pandemia.12 marzo. El Gobierno vasco cierra las puertas de todos los centros escolares de la CAV. Dos días antes se había suspendido ya la actividad en Araba y los colegios de Balmaseda ante el aumento de casos.

13 marzo. Urkullu decreta el estado de emergencia sanitaria.

14 marzo. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, confina a los ciudadanos en sus casas. Horas antes, Iñigo Urkullu había anunciado el cierre de la hostelería, los museos y los centros de día. En Bilbao, el Ayuntamiento habilita polideportivos para albergar a los 'sintecho'.

16 marzo. Se suspenden las elecciones en Euskadi. Se cierran las fronteras terrestres y solo se permite la entrada de residentes, transportes de mercancías o casos de fuerza mayor.

19 marzo. Los ciudadanos salen a los balcones a aplaudir a los trabajadores sanitarios, tras el fallecimiento de una enfermera de 52 años en el hospital de Galdakao. La cita, que después se adelantó a las 20.00 horas, se mantendrá durante todo el confinamiento.

24 marzo. El Gobierno vasco lanza el primer plan de choque.

25 marzo. Osakidetza hace sitio en sus hospitales y envía pacientes a hoteles y red privada. Se produce el pico más alto de contagios en Euskadi, con 723 positivos detectados. A finales de marzo se alcanza la ocupación más elevada de las UCI, con 233 camas, y a principios de abril, la de fallecidos: 51 en un solo día.

28 marzo. El Gobierno español prohíbe todos los trabajos no esenciales hasta el 9 de abril.

2 abril. El Estado registra el máximo de muertos en un día: 950, y la cifra de fallecidos se sitúa ya por encima de los 10.000.

18 abril. Los fallecidos superan el millar en Euskadi.

26 abril. Los niños salen por primera vez a la calle después de más de 40 días, solo una hora.

28 abril. Sánchez presenta el plan de desescalada.

30 abril. Se establecen tramos horarios, por edades, para pasear o hacer deporte.

4 mayo. El comercio reabre sus puertas.

11 mayo. Euskadi entra en fase 1; se puede visitar a familiares pero no salir del municipio. El Ejecutivo español firma con sindicatos y empresarios la prórroga de los ERTE hasta junio.

18 mayo. Se relajan algunas restricciones de la fase 1 y se permite la movilidad fuera del municipio aunque aún dentro de cada territorio histórico.

19 mayo. El lehendakari convoca las elecciones al Parlamento vasco para el 12 de julio. Las mascarillas se declaran obligatorias para mayores de seis años incluso en la calle si no se guardan dos metros de distancia.

25 mayo. Euskadi entra en la fase 2, con más movilidad: regreso a las aulas de institutos y centros de FP, desaparecen las franjas horarias, los bares y restaurantes pueden abrir al 50%, teatros y cines a un tercio de capacidad...

31 mayo. Pedro Sánchez anuncia que pedirá una última y definitiva prórroga del estado de alarma hasta el 21 de junio.

1 junio. Euskadi alcanza su primer 'día cero', la primera jornada sin fallecidos y sin contagios registrados desde el inicio de la pandemia.

8 junio. Los vascos entran en la fase 3, con más libertad de movimientos por toda la CAV, la apertura de guarderías, udalekus al aire libre, y aumento de aforo en comercios, bares y centros culturales, aunque el ocio nocturno se mantiene cerrado. Un nuevo brote con diez contagios en el hospital de Basurto obliga a extremar los controles.

9 junio. Se confirma que las mascarillas serán obligatorias en la 'nueva normalidad'.

12 junio. Las salas de cine comienzan a abrir tímidamente sus puertas.

15 junio. Comienza la temporada de playas, sin deportes ni sombrilla, límite de aforos y recomendación de permanecer en ellas un máximo de tres horas. Se estrena una nueva bandera, de color ámbar, que indica que el arenal ha llegado a su aforo máximo.

18 junio. Iñigo Urkullu deroga el decreto de estado de alarma en Euskadi, con lo que se da paso a la 'nueva normalidad', un verano marcado por la mascarilla y la distancia social.

19 junio. Euskadi recupera la libre circulación con Cantabria.

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