¿Y la salud emocional?

06.09.2020 | 11:01
La interacción social con sus iguales es de suma importancia para el desarrollo de los niños y niñas.

Los niños y niñas afrontan una vuelta al cole muy diferente debido a las medidas de distanciamiento social, un proceso en el que es imprescindible prestar atención y atender sus emociones

La socialización es de vital importancia en la infancia, un proceso básico en su desarrollo que los niños y niñas han visto interrumpido desde hace casi seis meses. "Al jugar con otros niños, aprenden habilidades que los acompañan durante toda su vida. Es importante entender que los niños pequeños son egocéntricos por naturaleza. La interacción social con sus iguales les ayuda a salir de esa fase. Compartir, establecer límites y aprender a resolver problemas con los demás son consecuencias del proceso de socialización. Los niños aprenden a sentir empatía por otras personas. Además, estas actividades con otros niños les hacen felices", explica la psicóloga Iratxe López.

Los niños y niñas regresan a partir de mañana al colegio con la experiencia del confinamiento y la amenaza de la pandemia a sus espaldas, una vuelta al cole que, además, estará marcada por las medidas de distanciamiento social. La psicóloga vasca considera esencial que "los niños puedan retomar su vida social". "Las medidas de seguridad son importantes y debemos respetarlas siempre siguiendo las indicaciones que nos den desde los centros escolares, pero no nos olvidemos de la vida emocional de los niños. Se trata de que los niños puedan retomar la vida social de forma segura", sostiene.

"Nadie cuestiona que la situación es de una adversidad máxima, estamos en pandemia, pero se ha obviado la seguridad emocional en los planes educativos. Y es decisiva. Si los niños se encuentran asustados, si los docentes se encuentran, además de asustados, rabiosos, si los padres se encuentran preocupados, confusos, también cogidos por el miedo... si mezclas todas esas energías, las decisiones seguramente no van a ser afortunadas. Los centros deberían haber contado con programas de acogida emocional, que el docente sepa que en su centro está contemplado el tiempo y el espacio para poder ser persona", sostiene Marisa Moya, psicóloga y maestra de Educación Infantil.

"No es tanto el momento de la profesión, sino de echar mano de nuestros recursos personales: mire a sus niños a los ojos, doble usted las piernas, póngase a la altura de las criaturas, extienda los brazos aunque sean imaginarios, que los niños sientan que están en un entorno en el que se encuentran a salvo, que aquellos que son sus referentes, los adultos, tienen fortaleza. Porque la infancia necesita de la fortaleza del adulto", apunta Moya, coautora de una Guía de acogida emocional en espacios educativos.

La experta critica que los planes educativos se estén centrando únicamente en las medidas de seguridad y no en la salud emocional de los niños y niñas. "Todo es que los muebles estén a metro y medio, que haya gel hidroalcohólico por todas partes, que no toquen, que no se muevan, que no hagan, y claro, cada niño va a traer el fruto y el resultado de la convivencia de todos estos meses, una convivencia que en algunos casos habrá sido con resultados satisfactorios y beneficiosa para el desarrollo infantil, y en otros casos no", explica. Al respecto, la psicóloga Iratxe López, apunta que la ansiedad, irritabilidad, problemas psicosomáticos, preocupaciones excesivas sobre la salud y uso problemático de nuevas tecnologías son algunos de los síntomas que han aparecido en los niños y adolescentes que han acudido a su consulta en los últimos meses.

"La infancia está construyendo el patrón con el que se va a mover el resto de su vida. Es muy grave no tener en cuenta la emocionalidad de los niños, la propuesta pedagógica en los centros este curso debería tomarse todo el tiempo necesario, todo el que haga falta, para recuperar el bienestar y la armonía emocional de nuestros alumnos. Eso no es perder el tiempo", subraya Moya.

Preocupación 

Sin embargo, la comunidad educativa llega al inicio de la vuelta al cole con preocupación. "Todavía el 27 de agosto, los docentes, padres y madres no sabíamos cómo iba a ser la vuelta al cole. Deberíamos estar ocupados, pero no, estamos preocupados. El problema es que no nos sentimos informados. Las personas, los profesionales, nos encontramos confusos, desorientados, y esto nos merma el ánimo, el coraje que sería necesario para abordar esta situación. La urgencia siempre es una trampa mortal en educación", advierte la también facilitadora de Disciplina Positiva.

Es por ello que recomienda que cada centro adquiera "parcelas de poder", que tome las riendas en la medida de lo posible y que junto con padres y madres construyan comunidad para hacer frente a esta situación adversa. "El impacto que esto va a suponer en la infancia está en nuestras manos. La vida de infancia ha estado no solo aparcada, sino ninguneada. Tenemos la experiencia de muchos meses de niños confinados, de lo que se trata ahora es de ponernos a trabajar para abordar los efectos negativos que haya podido acarrear toda esta situación y trabajar el presente para proteger el futuro de nuestras criaturas", concluye Moya.

Por su parte, Iratxe López recomienda a los padres comunicación y prestar atención a las emociones de sus hijos: "Es necesario hablar a los niños del tema y prepararlos emocionalmente para una vuelta al cole muy diferente con la posibilidad de estar en casa durante días o semanas. Lo primero es preparar emocionalmente a los más pequeños para esta forma diferente de relacionarse que tendrán este curso. Puede resultar muy útil ayudar a los niños a buscar otras formas de demostrar afecto y cariño hacia sus compañeros. También diría a las madres y padres que tengan en cuenta las emociones de sus hijos. Para ello, primero hay que identificar las emociones, después darles valor y finalmente calmarlas".

Moya coincide en este punto: "A los padres y madres les diría que trabajen mucho en sus casas, que trabajen en el sentido de dar mucho afecto a sus hijos, que haya mucho acogimiento emocional, que no les nieguen las emociones para que los niños puedan darle la magnitud que tienen, que trabajen recursos para modular los miedos, los enfados, las tristezas".