Padre de Pablo Ibar, condenado a cadena perpetua en EEUU

Cándido Ibar: "La madre de Pablo se fue, pero yo no quiero irme al otro mundo sin verle libre"

La lucha de la familia Ibar por demostrar la inocencia de Pablo, acusado en Estados Unidos de un triple homicidio, se mantiene viva después de 26 años

05.07.2020 | 04:00
Cándido Ibar, padre de Pablo Ibar condenado a cadena perpetua en Estados Unidos

El confinamiento y el estado de alarma cogieron por sorpresa en su tierra natal al hermano del mítico exboxeador José Manuel Ibar, Urtain. Atrás quedan sus años de oro como pelotari de cesta punta en los que probó suerte en los frontones al otro lado del Atlántico. A sus 76 años necesitaba volver a Zestoa para revivir la infancia entre diez hermanos en el caserío Urtain. Quiere recuperar la fuerza perdida tras el último varapalo judicial que condenó a su hijo a estar encarcelado de por vida. Cándido lleva 26 años de lucha por la libertad de Pablo Ibar. Está convencido de su inocencia desde el primer momento pero el coronavirus ha parado el planeta y espera que llegue "la nueva normalidad" para seguir defendiéndolo en los tribunales.

El 26 de junio de 1994 la vida de los Ibar dio un giro de 180 grados. Ese día fueron asesinados Casimir Sucharski, alias Buth Casey; Sharon Anderson y Marie Rogers, ambas de 25 años de edad. El primero era el propietario de un local entonces de moda, el club de alterne Casey's Nickelodeon; las chicas aspirantes a modelos. Los tres murieron de sendos tiros en la nuca en Miramar, cerca de Miami, en el Estado de Florida, en el domicilio del empresario del mundo de la noche. Los hechos quedaron registrados en blanco y negro en una cámara de videovigilancia que el dueño había instalado ocho días antes de morir y que recogió el triple asesinato en imágenes de mala calidad. Tres semanas después, el 14 de julio, Pablo Ibar fue detenido tras una reyerta familiar con un compañero de piso, en un asunto que no tenía nada que ver con la muerte de Sucharski y las dos jóvenes y que muchos relacionaron con el trapicheo de drogas. El detective Paul Manzella creyó distinguir a Pablo en la grabación del crimen. Desde entonces ha pasado 26 años en la cárcel, 16 de ellos en el corredor de la muerte. En mayo del año pasado esquivó la inyección letal, pero fue condenado a cadena perpetua.

Tras una década yendo y viniendo en busca de ayuda, regresa a su país.

-Después de este juicio me quedé muy tocado. Necesitaba aire. Me quería escapar de Estados Unidos. Pero sé que tendré que volver porque tengo una razón importante, a Pablo y no solo a Pablo. Allí he dejado a mis otros tres hijos, a cuatro nietos y a la nieta que acaba de llegar.

Quedó hundido, pero aún le queda fuerza para coger impulso.

-Hay que seguir adelante, sin flaquear. Rendirte es lo último que puedes hacer. Yo intento no perder la esperanza, cada día me levanto a las 7.00 de la mañana, voy al polideportivo del pueblo a hacer bicicleta€ Queremos que Pablo tenga un nuevo juicio, queremos las transcripciones para saber qué apelar. Llevamos esperando desde mayo del año pasado y para recurrir hace falta material.

¿A qué se debe el retraso?

-El coronavirus lo ha retrasado todo. Eso depende del juzgado de Broward County. Los papeles nos lo pueden dar en quince días, en un mes... y, a partir de ahí, los abogados tienen un plazo específico para apelar. Esperamos tener un nuevo juicio, y que sea justo y, esta vez, limpio.

¿Detectaron irregularidades?

-El juez, por ejemplo, dejó fuera del jurado popular a un miembro que se retractó de su veredicto al alegar que había recibido presiones, permitió que el tribunal tuviese en cuenta un hurto que cometió Pablo después del crimen de Casimir y las dos chicas...

La hermana de una de las asesinadas dijo textualmente, que tras el veredicto "todo ha acabado", que "ha sido declarado culpable" y que "tiene que aceptar su castigo". ¿Algo que decir al respecto?

-Eso lo dijo desde el principio sin que hubiese salido la resolución. No hacía falta un veredicto. Decía que era culpable antes de que saliese el resultado.

¿Cómo se ve la política penitenciaria de Estados Unidos desde este lado del Atlántico?

-La justicia no está mal planteada, pero el problema está en la aplicación que se hace de la misma. Las leyes no están mal hechas, el problema reside cuando se da poder a los diferentes órganos desde arriba.

En su caso, un juez.

-La exmujer del juez de la causa, Dennis Bailey, fue fiscal contra Pablo en la primera apelación, prohibió que el jurado conociera que Seth Penalver estaba en libertad.

El jurado no supo que la policía había borrado cintas del Caseys Nickelodeon, ni que llegaron pruebas de ADN contaminadas. Aparte de eso, ¿cuál fue el mayor problema con que se encontraron?

-Los retrasos. Tuvimos que esperar dos años y medio hasta que salió el juicio. Pedimos que cancelasen el segundo juicio y no lo hicieron cuando el abogado de Pablo estaba enfermo€ ¡Tuvimos que presentar 25 mociones!

Se han referido a su hijo como el 'hispano' o 'de color' aunque es de origen vasco. En Estados Unidos ha vuelto a estallar el conflicto racial por la desigualdad entre blancos y negros. Se habla de hispanofobia... ¿Pudieron existir prejuicios raciales contra Pablo?

-En aquel tiempo había que buscar culpables. Pablo era un latino, un inmigrante€ El otro sospechoso era un alcohólico, tenía una familia desestructurada. Les convirtieron en chivos expiatorios fáciles.

Tras un cuarto juicio, su hijo fue declarado culpable de tres asesinatos y condenado a cadena perpetua. ¿Nota que ha disminuido el apoyo de la gente tras librarse de la pena de muerte?

-La gente se ha relajado al saber que Pablo no fue condenado a muerte. No le van a matar, pero sigue siendo una pena de muerte porque el destino es el mismo. Necesitamos seguir contando con el apoyo necesario para acabar con la cadena perpetua.

¿Qué es la primera cosa que haría si su hijo recuperara la libertad?

-Lo traería a Euskadi conmigo. Estuvo dos veces aquí de pequeño, pero se acuerda de pocas cosas, de las vacas...

¿Cree que las ayudas que recibieron desde el País Vasco y del resto del Estado evitaron su muerte?

-Sin esas ayudas, no habríamos tenido abogados y habríamos perdido el caso. Ganamos margen y capacidad de actuación. Pablo ha pedido a la ciudadanía que le ayude a demostrar su inocencia y a salir "del infierno" que vive en prisión.

La cárcel de Okeechobee es peligrosa. ¿Hasta que punto Pablo lo está pasando mal?

-Ahora se está acostumbrando, pero el primer compañero de celda acabó acuchillado y no sabemos si está vivo o no. Al segundo le detuvieron a cuenta de un problema de bandas y menudeo de drogas....

No todo es malo. No obstante ha mejorado la situación.

-En alguna cosa ha ido a mejor. Puede asearse con agua todos los días, practica deporte, se relaciona con otros reclusos...

¿Y la esposa de Pablo cómo lo lleva? No lo ha abandonado todos estos años...

-Tanya está a solo una hora en coche desde Miami, así que suele ir a verlo más a menudo.

¿Cómo le explica un padre a sus hijos que el hermano que no conocen es inocente?

-El hermano de Pablo, Michel, creció con él y siguió de cerca su detención. Los otros dos, comenzaron a ir a la cárcel conmigo cuando eran pequeños. Les daba buenos consejos y les pedía que respetasen al prójimo.

Habla mucho con Pablo. La comunicación es fluida. ¿Está animado?

-Ha mejorado bastante. Ocupa su tiempo haciendo cursos, se ha apuntado a un taller, echa una mano a personas con discapacidad...

¿Le quedó alguna secuela psicológica tras los 16 años en los que estuvo en el corredor de la muerte?

-Nunca dejó de tener una visita. Recibía cartas y le esperanzaban las noticias que venían de España.

¿Ha sabido de usted acerca del confinamiento? ¿Le ha comentado que la población lo ha pasado mal hasta el punto que se han infligido normas?

-¡Qué me vas a decir! Lleva tres meses sin recibir visitas. En tono de broma me decía que me quejaba por no poder salir de casa, pero ¡qué dirá el! Tú te quejas, pero uno se acostumbra.

En España se habla mucho sobre la prisión permanente revisable. ¿Qué diría a los que la defienden?

-Que es muy dura.

¿De donde saca esa entereza?

-La única vez que me he sentido realmente mal fue justo al terminar el último juicio. Caí en un pozo, pero he intentado estar animado por Pablo. No hay dolor. Si te caes, hay que mirar para arriba y tienes que seguir para adelante. La madre de Pablo se fue, pero yo no quiero irme al otro mundo sin verle libre.

¿Se arrepiente de haber dejado Euskadi y hacer las Américas? Su vida podría haber sido otra....

-Nadie sabe lo que habría pasado si me hubiese quedado a vivir aquí. Me tengo que quedar con la sensación de que pasé buenos momentos en América. ¿Qué más puedo hacer? Yo, que nunca he tenido en la mano una pistola cuando llevar una o dos en Estados Unidos es lo normal€ Mis hijos no han visto eso en casa.

¿Qué le parece la serie 'En el corredor de la muerte' basada en la vida de su hijo?

-Es un retrato fiel y si puede servir para que el caso se conozca más y mejor, todo lo que se haga me parece correcto

Miguel Ángel Silvestre, el actor que interpreta a Pablo, le mandó un mensaje a la cárcel en el que le decía que cree en él y que ese fue el motor principal para meterse en su papel.

-Me consta que Pablo se ha emocionado mucho al ver el vídeo. Miguel Ángel es una bellísima persona y lo ha demostrado.

noticias de deia