#diariodeunteletrabajador

ERTE va, ERTE viene

04.04.2020 | 00:13
Lur y Malen cenan en el salón.

ESTO se va a alargar y se va a poner más feo. Por lo que vemos en las noticias, hay que empezar a concienciarse de que seguiremos encerrados todo el mes. Y se va a poner feo, porque los ERTE van a afectar a todo Cristo. Sí o sí. Ya no hay margen para regatear el huracán girando el cuello hacia otro lado y cerrando los ojos muy fuerte. Así que a partir de ahora habrá que verlas venir y hacer malabarismos con las buenas intenciones que uno tiene para arrimar el hombro y las ganas de desenvainar la katana para ponerse duro con los que quieren sacar tajada de la coyuntura a costa de los trabajadores. Así que en mi caso, como en el de muchos compañeros y compañeras, además de hacer teletrabajo, me toca hacer telesindicalismo. Para ser sinceros, no les voy a engañar, nos manejamos entre tragar mierda y tragar chorongos como árboles de grandes. No va a haber victoria posible, me temo. Al menos sin violencia.

Si algo me llena de orgullo y satisfacción es saber que soy esencial. No lo digo yo. No soy así de creído. Lo dice el Gobierno y lo dicen sus decretos. Mi trabajo es esencial. Para la sociedad, para garantizar la democracia. ¡Qué bueno! De esto nos tenemos que acordar todos más adelante. Para que nos sigan diciendo que los medios de comunicación son esenciales cuando un policía le da un porrazo a un fotógrafo, cuando un político... ¡no! Aún peor: cuando un cargo público no acepta preguntas en una comparecencia pública. Llámenme quisquilloso, pero esos ejemplos se dan más de lo deseable en nuestra sociedad y a los que mandan entonces los periodistas no les parecemos tan esenciales. "¿Democracia? ¿Qué es eso de democracia? Oye, eso que tienes ahí detrás no será un Real Madrid-Barcelona, ¿no? ¡Corre, corre, que te lo pierdes!".

Ahora todo el mundo habla mal de China, seguramente con razón. Se ponen en duda sus cifras sobre el impacto del covid-19 y se sospecha que los muertos por la epidemia han sido muchos más. Claro. Los chinos siempre han sido muy suyos con lo de las libertades de información y expresión. No tiene que ser nada fácil hacer buen periodismo en China. Pero aquí, gracias a Dios y al Gobierno, somos esenciales. Y ponga el aquí donde usted prefiera: en su casa, a 110 kilómetros de distancia o a 400. Que la caca siempre huele mal, sea quien sea el que se haya bajado los pantalones hasta el tobillo. Unos quieren que una fábrica no pare de trabajar, pero pueden acogerse a un ERTE por causa mayor. Otros somos esenciales y no podemos hacerlo para intentar salvar nuestra empresa, pero cuando el que manda sale a contar cómo está el percal no se le pueden hacer preguntas sin que las filtre Moncloa. Así que, mientras a los medios de comunicación nos nieguen el derecho a un ERTE por fuerza mayor, nos están condenando a la ruina económica. Aguantamos el chaparrón, la desaparición de la publicidad y funcionamos por decreto. Garantes de la democracia, sí; pero pisándonos el cuello. Así nos quieren. Esencial. Cuando esto acabe me voy a tatuar esa palabra en el sobaco.

Por lo demás, pocas novedades que contarles. Mujer, viva pero al borde del colapso. Niños, vivos y sobreexcitados. Gatas, vivas y engordando. Y yo a lo mío: ERTE va, ERTE viene y por el camino se entretiene.