Bilbao - Según los cálculos de Facua, el recibo de la luz se ha encarecido un 16,2% en los cuatro últimos años, lo que se traduce en que el usuario medio ha tenido que pagar en este periodo 500 euros más que si las tarifas se hubiesen mantenido estables. Si a esa subida le añadimos la disminución de ingresos de los hogares -debido al paro, la bajada de salarios y la precarización del empleo-, la antigüedad del parque de viviendas y la baja eficiencia energética, el resultado es que muchas familias tienen serias dificultades para mantener su vivienda a una temperatura adecuada, para pagar los recibos de servicios básicos como agua, luz y gas, y para contar con un nivel de confort en el que el consumo de energía es imprescindible (usar la lavadora, la televisión, el ordenador, etc). Esta situación, aunque no es nueva, se está agudizando y se ha hecho más evidente en las últimas semanas, con la llegada del frío, la lluvia y la nieve. El Ararteko calcula que la pobreza energética podría afectar este invierno a más de 200.000 ciudadanos vascos.
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