Donostia. Este icnofósil, documentado hace más de siete años por los geólogos Juan Carlos Gutiérrez-Marco, paleontólogo del Instituto de Geociencias del CSIC, y Asier Hilario, director científico del Biotopo Deba-Zumaia, se encontraba en la base de un acantilado inestable, afectado por una fractura y en peligro de derrumbamiento por el embate de las olas.
En los últimos meses, se produjo un "evidente deterioro" en la fractura, por lo que el ente foral guipuzcoano optó por extraer la huella para asegurar su conservación, operación que llevó a cabo el pasado 2 de noviemre.
La huella fosilizada del enigmático organismo, que mide 1,5 metros de longitud y 3 de anchura, ha sido extraída junto a las rocas que la envuelven, de un peso de más de 200 kilos.
Estos fragmentos están siendo montados para su exhibición en Zumaia, en el centro de interpretación Algorri dedicado al "flysch" de la zona, que es como se denominan los plegamientos sedimentarios que albergan los acantilados, considerado por científicos internacionales como el mejor lugar del planeta para apreciar los límites de transición entre dos periodos del Paleoceno, el Daniense y Selandiense, y el Selandiense y el Thanetiense.
"Enorme valor"
La huella, cuyo "enorme valor" fue destacado por los geólogos que la documentaron, se encontraba en las capas verticales de las rocas situadas en el extremo noreste de la playa de Itzurun, en Zumaia.
Las dos hileras que la forman "se interpretan, alternativamente, como el relleno de las aberturas verticales de una galería horizontal excavada bajo el fondo oceánico o bien con la sección horizontal de una galería espiral paralela al mismo", explica la Diputación en su nota.
Añade que su organismo productor es desconocido, aunque otras iguales "se documentan en antiguos sedimentos oceánicos a lo largo de 411 millones de años".
En los fondos abisales actuales, se ha logrado fotografiar una huella parecida, también de organismo productor desconocido, denominada "Saerichnites canadensis", que se diferencia en la de Zumaia en que presenta una sola hilera de aberturas al exterior.
En la localidad guipuzcoana se habían "mencionado" hallazgos aislados de este icnofósil, "muy raros a nivel mundial", en 1946, 1977 y 1995, pero no siempre fueron identificados correctamente. precisa el ente foral.
El paleontólogo Gutiérrez Marco y el diputado guipuzcoano de Desarrollo Rural, Turismo e Innovación, Jon Urigüen, presentarán esta tarde esta huella del periodo del Eoceno en el centro de interpretación Algorri de Zumaia.