El Athletic en la cárcel de Sevilla

La ciudad hispalense que acogerá la final de Copa fue escenario en 1940 de una visita de los 'leones' a dos excompañeros encarcelados allí

21.03.2021 | 01:25
'Uzturre' saliendo de la prisión de Ondarreta.

a falta de casi dos semanas para la celebración de la final de Copa del Rey de fútbol que disputarán la Real Sociedad y el Athletic el próximo 3 de abril en La Cartuja (Sevilla), la hemeroteca abertzale recuerda un hecho curioso ocurrido en 1940 en aquella capital hispalense. "Es un recuerdo que debe quedar escrito en alguna parte", subrayó el histórico dirigente de EAJ-PNV, Jesús Insausti Uzturre, en la publicación Euzkadi el 25 de marzo de 1978.

El militante jeltzale y de ELA-STV natural de Tolosa era uno de los cuatrocientos presos vascos dispersados por el dictador Franco a la Prisión Provincial de Sevilla, la mayoría procedentes del Penal de El Puerto de Santa María, provincia de Cádiz.

Uzturre quería dejar para la historia, primero en las páginas de EuzkoDeya y, a continuación, en Euzkadi, que el Athletic logró visitar a los presos vascos un domingo en el que viajaron desde Bilbao a competir contra el Sevilla. El encuentro se disputaría por la tarde, pero los rojiblancos se acordaron de los presos del bando republicano y abertzale de la guerra. "Vino el equipo entero, con una sola excepción", nombre que el guipuzcoano obvió en su artículo.

La dirección penitenciaria decidió prohibir las visitas aquella mañana. Solo los leones bilbainos podían acceder a la cárcel. En un principio, el gobierno franquista informó únicamente de que se suspendían las visitas a todos los presos sin darse a conocer la razón. "A nosotros –valoraba Insausti– en realidad poco nos importaba la cosa, pero no así a los miles de andaluces que allí había, y sobre todo a los servillanos que recibían aquel día la única visita de sus familiares de toda la semana".

Fue en ese momento cuando comenzó a correr un rumor que acabó siendo una realidad: "Las visitas habían quedado suspendidas porque el locutorio había sido cedido por un par de horas al Athletic", detallaba el tolosarra.

A juicio de Uzturre, la presencia de los bilbainos se trataba de un gesto de compañerismo hacia dos hombres en especial. En aquella prisión, estaban internos dos jugadores del Athletic como fueron José Luis Ispizua Guezuraga y Manuel Castaños. "Y tras estos dos fuimos desfilando la mayor parte de los presos vascos", agregaba.

Ispizua (Bilbao, 1 de octubre de 1908-1996) fue portero del Athletic durante nueve temporadas y 81 encuentros tras pasar por las filas del Acero y Begoña. Justo cuando estalló la guerra motivada por un golpe de Estado de militares españoles, probaba con el Osasuna. Al recuperar la libertad, militó en Real Valladolid, cinco campañas más. El vizcaino formó parte del bando republicano y fue apresado defendiendo la ciudad de Bilbao ante la ocupación ya franquista.

Manuel Castaños Basterretxe, por su parte, fue un centrocampista rojiblanco que jugó 21 partidos en cinco temporadas. Sus primeros pasos los había dado en el Sendeja, Elcano y Acero. El de Galdakao fue uno de los pupilos del entrenador húngaro Lippo Hertza, y hecho prisionero cuando trataban de exiliarlo en barco a un país en paz. El sueño del medio derecho fue que mientras viviera –alcanzó el siglo de edad– el Athletic nunca bajara a Segunda División. Falleció en 2006 como "único representante vivo del Athletic de antes de la guerra civil", calificó el club.

La visita levantó entusiasmo entre los presentes. "Todo eran comentarios: El Athletic, viene el Athletic". Uzturre recogió el comentario de un funcionario de prisiones canario que le llamó la atención: "Si casi estoy por decir que los vascos tienen derecho a ser nacionalistas; no son como los otros. El equipo de Sevilla saldrá también a jugar por esos campos, pero jamás se les ocurrirá a sus jugadores que puede haber presos o andaluces en otras prisiones€".

A juicio de Insausti, para comprender el gesto humano de aquellos futbolistas, había que situarse en el contexto de la época, tan solo unos meses después de haber finalizado la guerra y con el totalitarista Franco en el poder sin democracia posible. "Eran tiempos muy difíciles. Todo el mundo tenía miedo. Todo el mundo estaba aterrorizado", por lo que a Uzturre le llevaba a cuestionarse cómo consiguió el Athletic la visita. "La cosa no era fácil. Alguien tuvo que hacer alguna gestión cerca del gobernador de Sevilla, o del Gobierno del general Franco".

Uzturre concluía su texto titulado El Athletic€ en la cárcel de Sevilla evocando que "la visita del club no volvió a repetirse. Y no fue por falta de ganas de los futbolistas vascos", valoraba, y el de Tolosa iba más allá: "El equipo bilbaino es un poco el club de todos los vascos".

'uzturre' 

Precisamente en Bilbao falleció el guipuzcoano Uzturre el 12 de julio de 1993. Según un estudio de Ainhoa Arozamena Ayala para Auñamendi, Jesús Insausti Urquirizar fue hijo de familia carlista que se afilió a EAJ-PNV en 1930. Fue corresponsal del diario El Día en Tolosa. En 1935 fue procesado por un artículo contra el alcalde carlista de aquella localidad y al estallar la guerra fue traductor del Boletín Oficial del Gobierno vasco entregándose en Santoña en 1937.

Fue condenado a 12 años y un día aunque obtuvo la libertad en 1941. Seis años después fue detenido por participar en una red de información antifranquista siendo juzgado en Ocaña (Madrid) el día de la República, 14 de abril, de 1949, por un Consejo de Guerra que lo condenó a muerte. Se le conmutó por 30 años de cárcel.

En mayo de 1951 huyó de Buitrago de la Sierra (Madrid) y cruzó la frontera a Francia. Su exilio transcurrió en este país primero y en Bélgica, donde permaneció durante 20 años como responsable de prensa de la Confederación Mundial del Trabajo. Retornó a Euskadi en 1980 y se instaló en Bilbao, donde contrajo matrimonio con Pruden Ibarguren. Fue elegido miembro del EBB llevando las áreas sindical y de exteriores. "En 1985, tras la crisis que determinó el cese del lehendakari Garaikoetxea, fue designado presidente del órgano máximo del PNV", glosa Arozamena.

La visita no era fácil, y se dice que alguien tuvo que hacer alguna gestión cerca del gobernador de Sevilla, o del Gobierno de Franco