Lehendakari

Iñigo Urkullu: "La huelga en Educación ha sido una estrategia de los sindicatos, el Gobierno dialoga y habrá mil profesores más"

La tercera legislatura de Urkullu como lehendakari acaba de comenzar y ya suenan tambores de guerra en el mundo sindical con la reciente huelga en educación y protestas sanitarias. El jeltzale defiende que va a "destinar más presupuesto" ante el coronavirus

20.09.2020 | 01:21
El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante la entrevista

Iñigo Urkullu recibe a este periódico en Ajuria Enea, donde responde a la entrevista sin quitarse ni un segundo la mascarilla.

Su gobierno está inmerso en la redacción de las directrices presupuestarias. ¿Puede concretar los plazos y si su apuesta por no hacer recortes sociales anticipa que las Cuentas se moverán otra vez en torno a los 11.000 millones, o habrá que recortar de algún otro lugar?

—Trabajamos con la previsión de que, a partir del 6 de octubre, estemos en disposición de presentar las directrices económico-presupuestarias. El proyecto de Presupuestos estará aprobado en Consejo de Gobierno antes de terminar el año y será remitido al Parlamento, entrando automáticamente en prórroga el 1 de enero a la espera de la tramitación en el Parlamento. El deseo es que esté aprobado a principios de año. Con la previsión de menor recaudación y caída del PIB, va a suponer una priorización, sin recortes en salud, educación y políticas sociales.

¿De qué materias habla? Se especula con aplazar grandes obras como el TAV, congelar el sueldo a los funcionarios, o abordar las duplicidades, que se citan en el acuerdo PNV-PSE.

—Yo apostaría más por lo último, en la medida en que somos los realmente competentes para esa cuestión. Si hablamos de congelación salarial, estamos sometidos a una normativa básica del Estado español. Si hablamos de grandes infraestructuras, como tal no tenemos competencia en carreteras, o en otros ámbitos que son del Gobierno español como el TAV, que es una encomienda de gestión en el tramo guipuzcoano y no así en el tramo vizcaino o alavés. Evitar duplicidades me ha llevado a hacer el planteamiento de una gobernanza colaborativa, un proyecto de país compartido entre el Gobierno vasco, las diputaciones forales, Eudel... desde el respeto al ámbito competencial de cada uno.

¿Puede adelantar alguna duplicidad o cuánto estima que se puede arañar?

—Más que duplicidades, lo que ha de interesar a la ciudadanía es que todas las instituciones nos vamos a poner manos a la obra en un proceso de reconstrucción económica y social compartido, en un acuerdo interinstitucional, interdepartamental y con una mesa socioeconómica. Son tres patas. Desde los recursos de cada uno, en lo que cada uno es competente, sin duplicidades. Uno podrá tener competencias en infraestructuras, y otros en la relación laboral.

¿Se dan las condiciones para volver a dedicar tres de cada cuatro euros a políticas sociales, y que suba la renta de garantía de ingresos?

—Sí. Si estamos hablando de no recortar en los servicios esenciales, evidentemente estamos hablando de la posibilidad de incrementar esos recursos. De hecho, hemos comprometido en el ámbito de salud 400 plazas en atención primaria, y que en cuatro años reforzaremos el sistema sanitario con 4.000 plazas. Estamos apostando por un incremento del gasto en personal, en el capítulo uno. También hemos comprometido infraestructuras y material sanitario. Vamos a destinar más presupuesto. En educación, nosotros que somos la comunidad con el ratio de alumnos por profesor más bajo de todo el Estado, mantenemos el mismo profesorado pese a la caída en las matriculaciones. Y hemos comprometido 1.000 profesores más. También material escolar e informático para la digitalización.

Los recursos van a depender de los límites de deuda y déficit que se pacten con el Estado para 2021. ¿Qué cifra necesita Euskadi?

—Espero que para finales de mes se pueda celebrar la Comisión Mixta del Concierto Económico, que ratifique el acuerdo de julio, y acuerde la naturaleza jurídica de las diputaciones forales y haya una capacidad de deuda y déficit para ellas. Para 2021, nos preocupa conocer una estimación del déficit. Necesitamos una estimación, si no certezas, para elaborar los Presupuestos.

¿Ha hablado con Pedro Sánchez sobre la convocatoria de la Comisión Mixta?

—El compromiso asumido el 31 de julio fue hacerlo en la primera quincena de septiembre, pero hemos acordado que nos demos unos días más. No es por tanto motivo de discusión, sino que hemos acordado darnos unos días más, hasta finales de septiembre.

Otro de los asuntos pendientes con el Gobierno español es el reparto de los fondos europeos. ¿Puede concretar los proyectos que aspira a financiar? Se da por hecho que uno de ellos será el centro sobre el coche eléctrico de Gestamp, pero queda en el aire si las empresas en crisis, como Aernnova, ITP o Tubacex, son susceptibles de acogerse.

—Los fondos necesitan todavía mucha concreción desde las instituciones europeas, que han manifestado que los fondos se destinen a la transición digital y ecológico-medioambiental. No aventuro qué situaciones de empresas puedan ser contempladas si no responden a un proceso de transición digital o medioambiental.

¿Le preocupa que una falta de acuerdo en los Presupuestos estatales de 2021 pudiera poner en cuestión que el Estado reciba estos fondos?

—Desde el Gobierno español se dice que no tendrían que estar vinculados. Me preocupa, en la medida en que optamos a participar del reparto. Manifiesto mi preocupación por que el Estado pueda disponer de Presupuestos, no tanto por que estén vinculados a los fondos, sino porque sería una tercera prórroga de las Cuentas de 2018, que nada tiene que ver con 2021. Creo que condiciona mucho la interpretación que las instituciones europeas pudieran hacer.

Hay comunidades autónomas que intentan llevar los criterios del reparto al PIB, la población... ¿Tiene garantizado por parte de Sánchez que no se vaya a acoger al Cupo, al 6,24%, a la hora de repartir el fondo europeo?

—No hemos hablado en momento alguno del Cupo, que se paga por los servicios que el Estado presta aquí. No tendría ninguna lógica.

Antes de la huelga de los sindicatos en la educación, usted dijo que era injustificada. Ante el seguimiento del 45% en la pública, ¿le toca mover ficha al Gobierno vasco?

—Estaba hablando de una huelga, no de una preocupación o una inquietud que los padres, alumnos y profesores puedan tener, porque esa misma preocupación e inquietud la tengo yo. Pero, ante una preocupación compartida, se toma una medida de fuerza, que es una huelga. Esa preocupación se puede manifestar de otras maneras. Hay cauce para hacerlo, como ha demostrado el consejero de Educación con las reuniones con la comunidad educativa, o la anterior consejera. En junio enviamos un protocolo a los centros que luego hemos adaptado por el coronavirus en agosto. Y en septiembre hemos enviado otro. Los colegios estaban cerrados; nosotros hemos seguido trabajando. Ha habido más de 23 reuniones. Ha habido diálogo. No está justificada una medida de fuerza cuando hay un compromiso de mantenimiento del profesorado y 1.000 profesores más. En verano ha habido guarderías abiertas desde julio. Ha habido convivencia social. Los riesgos que se dan en las aulas se dan en cualquier centro de trabajo. Si no hay una vacuna, vamos a tener que convivir haciendo una vida lo más normalizada posible preservando la salud de uno y los demás. Es curioso que solo en Euskadi hay huelga.

Algunas informaciones hablan de contagios de alumnos. ¿Le preocupa que sirvan para reflejar que algo se puede estar haciendo mal?

—Me gustaría que me dijeran qué es lo que se está haciendo mal y qué podría hacerse, si no es quedarse cada uno en casa. ¿Por dotar de más profesores vamos a evitar que haya un contagio? ¿Qué es lo que puede hacerse si, aunque cerráramos las aulas, los alumnos conviven en la calle? ¿Qué puede hacerse si los contagios se dan en casa? Me gustaría que alguien me dijera si tiene la piedra filosofal para que sea imposible el contagio, no ya en los centros escolares, sino de nadie. Creo que hay otras motivaciones.

¿Cuál cree que es la motivación de la huelga?

—¿Solamente en Euskadi hay contagiados o confinamientos de aulas? ¿No hemos visto a la hija de don Felipe VI y doña Letizia [hubo que confinar el aula de Leonor por un positivo]? ¿Alguien puede pensar que en el centro educativo al que asiste la hija princesa del Estado español no se adoptan las medidas necesarias? ¿Qué medidas se están adoptando en otros lugares que no se están adoptando aquí? No sé si obedece a la estrategia que se anunció de propiciar una primavera caliente en Euskadi y lo que no pudo ser se ha trasladado a otoño.

¿Mantiene la apuesta por la educación presencial y no baraja que haya que recurrir en algún momento a la vía telemática?

—Nuestra apuesta sigue siendo que la educación es básica y tiene que ser presencial, en la medida de lo posible en todos los niveles. Porque, si no, después de los cuatro meses que hemos vivido, volviendo a situaciones de educación telemática no se cumple con los objetivos de la educación en general, y menos en los niveles iniciales. Y generamos desigualdades, porque no es suficiente con hablar de la disponibilidad de un ordenador, sino trabajar en casa y desde casa, en comunicación con los profesores, no solo los alumnos, sino los padres. Hablamos de actividad semipresencial en alguna etapa, pero ya con adolescentes o personas adultas. Ojalá estemos con capacidad para afrontar situaciones de intervención quirúrgica como cuarentenas de aulas, y no cerrar centros.

El Gobierno vasco cree que la pandemia está en parámetros más controlables. ¿Está en retroceso y el lehendakari ya no está en el escenario de plantear medidas como el toque de queda o confinamientos selectivos?

—Son hechos constatados en las pruebas PCR, pero no sé si significa que a futuro no va a haber una mayor incidencia. Nos preocupa la coincidencia en el tiempo con otros virus, como el de la gripe. Estamos ante una situación desconocida e imprevisible. Tiene que haber una apelación permanente a la concienciación individual y colectiva. Yo en julio escribí sobre otras medidas. No hemos procedido a confinamientos de municipios. Otras comunidades, sí. Planteé que en otros ámbitos se ha abordado el toque de queda, que no es un confinamiento, sino una limitación de horarios y, sin embargo, al mencionarlo parece que estás queriendo decir que aquí deberíamos ir a un toque de queda, y además interpretando que sería quedarnos todos en casa. No estamos planteando ese tipo de medidas, sino una reflexión comparativamente.

¿Detecta un cambio en la concienciación?

—Desde los tiempos en los que se estableció la obligatoriedad del uso de la mascarilla, hay una visibilidad del uso de manera generalizada. Hay colectivos todavía que deberían ser conscientes de las medidas. Los resultados de las pruebas PCR nos dan la información de que muchas de las personas que dan positivo son asintomáticas y no guardan el confinamiento por razones económicas o de otra naturaleza. Sí creo que hay una concienciación en aumento.

"Hemos comprometido 4.000 plazas sanitarias y 400 en atención primaria; material e infraestructuras. Habrá más presupuesto"

"Nuestra apuesta sigue siendo la educación presencial, sobre todo en los niveles iniciales, para no generar desigualdades en la sociedad"

"A la hora de priorizar recursos, apostaría más por eliminar duplicidades con una gobernanza colaborativa entre instituciones"

"No tendría ninguna lógica que los fondos europeos se asignaran a Euskadi siguiendo el criterio del Cupo que se paga al Estado"

"Hay una concienciación en aumento, pero muchos positivos no tienen síntomas y no guardan cuarentena por razones económicas u otras"

"Hemos acordado con el Gobierno español darnos unos días más hasta finales de septiembre para la Comisión Mixta del Concierto"