Secretaria general del PSE y candidata a la lehendakaritza

Idoia Mendia: "Ha habido acuerdos concretos con Bildu, pero para gobernar hay que hacerlo sobre unas bases éticas"

02.02.2020 | 08:16
Idoia Mendia

Idoia Mendia volverá a ser la cabeza de lista del PSE en las autonómicas que se celebrarán este año, una cita en la que está convencida de que la sociedad valorará el trabajo de los socialistas en el Gobierno de coalición

Bilbao - Año electoral en Euskadi y los principales partidos establecen sus candidatos. ¿Qué le dicen las designaciones de Urkullu, Iriarte y, probablemente, Martínez?

-La verdad es que no me sorprende ninguna.

¿Tampoco que Urkullu intente repetir por tercera vez?

-El tándem Urkullu-Ortuzar empezó a la vez y siguen a la vez. Lo de Maddalen [Iriarte] tampoco sorprende teniendo en cuenta la inhabilitación de Arnaldo Otegi. Además, tampoco me iban a dejar a mí como la única candidata. Por lo que respecta a Rosa Martínez, no es extraño. Era de Equo, lo dejó y se afilió a Podemos y ya se comentaba que pudiera ser ella quien encabezara la lista.

Y en el PP todo apunta a Alfonso Alonso. ¿También sin sorpresa?

-Del PP nos podemos esperar cualquier cosa, en tanto que les están haciendo la política desde Madrid y también las candidaturas. Tengo la sensación de que el PP ha renunciado a hacer política en Euskadi. Por ejemplo, lo que propuso el pasado lunes Alonso no fue algo menor. Quiere cambiar el sistema de elección del lehendakari para traer el bloqueo a la política vasca. Por eso digo que espero cualquier cosa del PP. Insisto, creo que al final el PP ha renunciado a hacer política en Euskadi y es algo que me apena, porque ha sido un partido que ha sufrido en los tiempos duros del terrorismo y lo veo ahora muy fuera de juego.

Así que sus rivales no se pueden acoger al factor sorpresa.

-Cuando llegan las elecciones no te debes ni ocupar ni preocupar por las otras candidaturas. Cada opción política -por lo menos en nuestro caso- presentamos lo mejor que tenemos en casa, pero no solo como cabeza de lista, sino que tratamos de buscar los mejores perfiles para toda la candidatura. Yo me dedicaré a contar cuál es mi propuesta para Euskadi y dejar claro lo importantes que son estas elecciones y lo mucho que nos jugamos en ellas.

Ustedes están dentro del Gobierno vasco. ¿Ha llegado ya el momento de marcar perfil propio de cara a los comicios?

-El PNV y nosotros siempre hemos sido distintos, y eso es lo más positivo de la coalición. Somos dos partidos distintos, con dos modelos de país diferente, pero dejamos pelos en la gatera para hacer un programa conjunto para que Euskadi no perdiera cuatro años. Supongo que Ortuzar por su cuenta, y yo por la nuestra, ofreceremos un programa para que la ciudadanía lo refrende. Yo quiero conseguir el máximo apoyo y a eso me voy a dedicar. No es que haya llegado el tiempo de marcar diferencias, es que somos diferentes.

¿Cree que la sociedad sabrá valorar el trabajo de los consejeros socialistas? ¿Teme que se hayan diluido sus logros entre los del PNV?

-La gente considera que las instituciones funcionan, el país funciona y nosotros hemos contribuido a ese clima de estabilidad que trae crecimiento económico. Y de este modo generamos recursos para que la gente tenga servicios públicos de calidad. La gente lo valora y, de hecho, en las últimas elecciones somos el partido que más ha crecido en porcentaje. Estamos recuperando el espacio perdido desde 2011 hasta que con Pedro Sánchez comenzamos a recuperar la confianza.

¿Reclama entonces la parte alícuota que les corresponde por las situación en Euskadi?

-Somos un partido imprescindible y central para dar estabilidad a la política vasca. Lo hemos sido en el pasado y hace cinco años, cuando llegué a la secretaría general, tomé una decisión. Podía haber elegido la pancarta y la confrontación con el Gobierno, pero no va con mi forma de ser y entender la política. Tengo las ideas muy claras y soy muy pragmática. Entiendo la política como el arte de conseguir cosas para la gente. Me gustaría hacer algunas cosas más rápido, pero me tengo que poner de acuerdo con otro. Además, somos el único partido que podemos ofrecer no solo que somos imprescindibles, sino que estamos en el Gobierno vasco, en el Gobierno de España y en el Gobierno de Europa. Así, lo que inicia un alcalde, un diputado foral o un miembro del Gobierno vasco lo puede alinear con el Gobierno de España y Bruselas. Es algo muy potente que no tienen el resto de partidos en Euskadi.

El pacto con el PNV tiene fecha de caducidad. ¿Es mucho pensar que pueda seguir?

-Euskadi no es un país de mayorías absolutas y se necesitan los acuerdos. Voy a estas elecciones con el afán y la voluntad de convencer de que votar al Partido Socialista es lo mejor, pero todos los votos que consiga van a estar al servicio de la política que mejore la vida de la gente y que beneficie. Pondremos nuestro proyecto sobre la mesa para alcanzar acuerdos porque son necesarios. Euskadi no se puede parar.

El pacto con los jeltzales ha saltado por los aires en Irun. ¿Es una cuestión local o trasciende a la comunidad?

-El deber de un alcalde es sacar adelante los proyectos para su ciudad y Santano es lo que ha hecho. Fue cerrando acuerdos con los grupos y, sin llegar a cerrar acuerdos con el PNV, el cabeza jeltzale en Irun dijo que rompía el acuerdo. Lo ocurrido en Irun lo circunscribiría a un fenómeno local.

Muchos han querido ver un cambio en los socialistas tras los acuerdos en Irun y Nafarroa. ¿Ha cambiado la forma de ver a EH Bildu? ¿Ahora se puede negociar con ellos?

-A la gente de la izquierda abertzale le pedíamos que dejara de apoyar la violencia e hiciera política. Se han pasado cuarenta años fuera de las instituciones y ahora las han descubierto, están encantados y nos quieren dar lecciones a todos sobre todo: feminismo, ecologismo, euskera€ Pero nada de todo eso se ha construido en Euskadi con ellos, y muchas veces ha sido en contra de ellos. Ahora, aunque sea por estrategia, han elegido el camino de la no violencia y hacen política. Una cosa son acuerdos sobre cuestiones concretas -y hay que recordar que la Ley de Vivienda de Euskadi la pactamos nosotros con Bildu y UPyD contra el PP y el PNV-, pero a la hora de gobernar hay que hacerlo sobre unas bases éticas y, lamentablemente, no hemos conseguido que todos los que nos sentamos en Parlamento Vasco digamos que matar estuvo mal siempre. No ahora y en el futuro, sino también en el pasado. Ellos ahora son incapaces de reconocer el dolor y la ruina que trajo ETA. Todavía queda mucho recorrido, pero no por ello debemos de dejar de hacer política. No entiendo ese discurso del PP de que ETA se sienta en las instituciones. La mayor victoria de la democracia es ver a estos señores sentados en un escaño haciendo política, pero es verdad que aún les queda mucho recorrido.

Entonces, ¿queda muy lejos pensar en un bloque de izquierdas de PSE, Bildu y Podemos?

-Seguramente, si a Bildu le diéramos a elegir entre la posibilidad de una consulta sobre la independencia o crear una renta básica en Euskadi, seguro que elegiría la consulta. Entre derechos y bandera, Bildu siempre va a elegir bandera. Y Podemos es un partido que tiene la meta un poco difusa. Se intenta situar unívocamente en el lado de la izquierda y en el lado nacionalista, y nunca he entendido que la izquierda pueda ser nacionalista. Es imposible, somos internacionalistas. Lo importante es dar estabilidad a las instituciones.

Según un documento interno de Bildu, su objetivo es restar votos a Podemos. ¿Ustedes también aspiran a quitar votos a Podemos?

-Yo no me dedico a hacer oposición a los que están en la oposición.

Jonan Fernández desveló una propuesta a Pedro Sánchez para acercar a los presos de ETA. Usted señaló que no era un acuerdo de Gobierno, sino una propuesta personal. Erkoreka avaló lo dicho por Fernández. ¿Han limado diferencias? ¿Era una propuesta personal o de Gobierno?

-En el pacto de Gobierno compartíamos cuestiones como el itinerario de reinserción. Y dicho esto, hay que decir que el Gobierno vasco no tiene competencias y, cuando Jonan Fernández salió ofreciendo esa propuesta, no la había compartido con nadie del PSE. Y si dice que el Ejecutivo vasco propone, entiendo que es algo trabajado por ambos socios y que se comparte. De lo que se trata es de conseguir la reinserción de los presos de ETA, pero los presos tienen que hacer un itinerario personal e individual. No hay movimientos colectivos. Cada preso debe hacer su evolución personal. E insisto, los acercamientos no se hacen en grupo, sino de forma individual como lo está haciendo Sánchez.

En esta legislatura no se ha aprobado el nuevo estatus. ¿Se hará en la siguiente?

-La pregunta hay que hacerla a aquellos que plantean cuestiones que tienen visos de no poder salir adelante e impiden una reforma de Estatuto que nos permita mejorar en cuestiones como nuevas herramientas para que las instituciones vascas puedan gobernar mejor.

¿Le duele la marcha de Maixabel Lasa?

-No entendí por qué no apoyó a Pedro Sánchez y sí a Txema Urkijo. Cuando uno es militante de un partido, adquiere un compromiso. Es una pena que deje el partido, pero los estatutos están para cumplirlos, ella y cualquier militante del Partido Socialista.

Hablemos del Estado. Ni un mes del Gobierno de Sánchez y PP, C's y Vox le niegan el pan y la sal. ¿Va a ser una legislatura tan dura como parece?

-Va a ser muy dura. La derecha tiene un sentido patrimonial de las instituciones. O están ellos o, al que está, leña al mono.

Podemos era su rival y ahora comparten gobierno. Es verdad eso de que la política hace extraños compañeros de cama.

-La España de después del 10 de noviembre no tiene nada que ver con la del 28 de abril. Tras el 28-A, PP y Ciudadanos no estaban dispuestos a facilitar un gobierno pese a que ellos no podían gobernar. Había esa sensación de atasco por la derecha. Y por el otro lado, es verdad que tras las elecciones de abril Sánchez no quería un gobierno de coalición, pero cambió e hizo muchos ofrecimientos a Podemos. La noche antes de la investidura fallida ofreció a Pablo Iglesias ministerios, una vicepresidencia... Y la respuesta fue que era una muy buena oferta, pero no la aceptó porque él no estaba en el Gobierno. Luego, tras el 10-N, el escenario fue diferente. La ultraderecha ha subido y vemos qué política hace en aquellos sitios donde gobierna, comunidades autónomas y ayuntamientos. Vemos sus discursos en contra de las mujeres, de las personas que son diferentes. Era necesario dar una respuesta y había que formar un gobierno a toda costa. Y así, sin dar lugar a que nadie malmetiera, Pedro Sánchez demostró una gran inteligencia política cerrando un preacuerdo con Podemos en apenas 48 horas.

¿Hay un solo gobierno? Lo digo por el hecho de que hay voces que dicen que Iglesias ha montado su propio gabinete en el Ejecutivo.

-Podemos, de momento, está siendo un partido leal ante todos los ataques. Al final, la derecha se equivoca porque con tanto ataque lo que va a hacer es blindar más el acuerdo de los dos partidos del gobierno. Los va a unir más.

En Catalunya ha saltado por los aires el pacto ERC-JxCat. A 600 kilómetros, ¿cómo se valora lo que allí sucede? ¿Debe Pedro Sánchez reunirse con Quim Torra?

-Pedro Sánchez tiene intención de visitar Catalunya y aprovechará para tener un encuentro con Torra, con la alcaldesa Ada Colau y también con la presidenta de la Diputación de Barcelona Nuria Marín. Pedro [Sánchez] cree en el Estado de las autonomías y a través del diálogo y la convivencia quiere devolver Catalunya al resto de España. Eso no se va a conseguir de un día para otro. Se necesita tiempo y mucho diálogo. Además, habrá que devolver la política a las instituciones catalanas. Catalunya ha sido el motor de España y ha perdido muchos trenes porque sus instituciones están distraídas, no están a lo importante.

¿No es momento de acabar con la judicialización de la política catalana?

-Cuando el PP no puede ganar por la vía política intenta ganar a través de los tribunales y ya ha advertido a Pedro Sánchez de que cada actuación que haga algo sobre Catalunya va a acabar en los tribunales. Los jueces tienen el papel que tienen, pero antes de llegar a eso, está la vía política para intentar llegar a acuerdos. En estos últimos años se podía haber hecho mucho más para llegar a acuerdos y evitar que se enquistara la situación.

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