En la política vasca

Retos para un curso caliente

El curso político que se abre tras las vacaciones puede llevar a los vascos a votar dos veces o ninguna, si no hay repetición o adelanto electoral. Ese factor planeará sobre los principales retos de la política vasca: presupuestos y nuevo estatus

09.02.2020 | 14:08
El consejero de Hacienda y el lehendakari Urkullu buscarán aprobar los Presupuestos vascos.

El curso político que se abre tras las vacaciones puede llevar a los vascos a votar dos veces o ninguna, si no hay repetición o adelanto electoral

SI el curso político en el Estado español viene cargado de hitos con la posible repetición electoral por el bloqueo político y la sentencia del juicio al procés catalán, en Euskadi la temporada también presenta un menú variado y completo. La aprobación de los presupuestos vascos y del nuevo estatuto son los dos grandes desafíos del Gobierno de Iñigo Urkullu en un año político que estará marcado por las elecciones generales de noviembre, si finalmente las hay, que a su vez podrían precipitar las elecciones al Parlamento Vasco, en principio fijadas para otoño de 2020.

LAS CUENTAS DE URKULLU

Aunque el propio lehendakari señale que prorrogarlos no sería un drama, la aprobación de los Presupuestos sigue siendo el principal objetivo del Gobierno vasco de cara a este curso. Para ello el Ejecutivo de coalición PNV-PSE necesita el apoyo de alguna otra fuerza política en el Parlamento Vasco y que EH Bildu, Elkarrekin Podemos o PP avalen su proyecto presupuestario, que contará con un gasto social del 70% y una previsión de crecimiento económico del 2,3%. Los presupuestos del año pasado encallaron por cuestiones políticas más que por razones presupuestarias y este año podría repetirse la situación ya que los partidos de la oposición se aferran a argumentos parecidos en cuestiones como la Renta de Garantía de Ingresos (RGI). El PP se aferra a la reforma fiscal a pesar de que la competencia reside en las Juntas Generales de los tres territorios de la CAV (en los que, salvo en Araba, los populares tienen escasa representación, menor aún que en el Parlamento Vasco), pero el Gobierno de Iñigo Urkullu ya le ha avanzado que no tragará. El debate parlamentario sobre las cuentas se verá probablemente condicionado por la situación política en el Estado español.

Elecciones autonómicas

La más que probable repetición electoral el 10 de noviembre dificultará la negociación ya que los partidos de la oposición estarán más pendientes de sus intereses electorales. No se descarta que la devolución del proyecto de Presupuestos derive en un adelanto a primavera de las elecciones autonómicas previstas en principio para octubre de 2020 pero el lehendakari hace unos días subrayó que su intención es agotar la legislatura, incluso si no hay cuentas. Así pues, sea en marzo o en octubre, la carrera electoral vasca estará muy presente durante el curso político y los partidos entrarán en una permanente campaña electoral.

Nuevo estatus vasco

El nuevo estatuto llegará a su momento decisivo el 30 de noviembre cuando los expertos y juristas propuestos por los cinco partidos representados en el Parlamento Vasco presenten un texto articulado de nuevo Estatuto vasco. El documento se supone que tendrá como base el acuerdo alcanzado entre PNV y EH Bildu -con algunos puntos aportados por Elkarrekin Podemos en materia social- y será entregado al Parlamento Vasco para que elabore el texto definitivo del nuevo Estatuto de autonomía que una vez redactado será sometido a refrendo de la ciudadanía vasca antes de ser llevado al Congreso para su aprobación o no. A la espera del texto de los expertos, EH Bildu emplaza a hacer valer el acuerdo y la mayoría que suman con PNV (46 escaños en el Parlamento sobre un total de 75), pero la formación jeltzale apuesta por un acuerdo más transversal sin que ello suponga una merma de los derechos y las aspiraciones nacionales vascas.

El PP busca reinventarse

No se trata de un congreso en el que se elige una nueva dirección del partido pero no por ello la convención nacional del PP de la CAV que se celebrará los próximos 13 y 14 de septiembre dejará de tener una importancia capital en el destino del partido de Alfonso Alonso. Los populares vascos intentarán reinventarse como partido con acento y perfil propio frente a la acometida en ciernes del PP de Pablo Casado que pretende una versión uniforme y centralizada del partido para todo el Estado español, incluyendo a los críticos con su estrategia: Alfonso Alonso, Alberto Núñez Feijóo y Juanma Moreno, los barones vasco, gallego y andaluz. La convención llega en pleno debate interno en el PP en torno a la necesidad de trasladar la fórmula de Navarra Suma (UPN, PP y Ciudadanos) al resto de las autonomías, también a la CAV. Alonso no se cierra a esta opción pero exige a Ciudadanos que acepte la foralidad y el Concierto económico. En el fondo de la posición de Alonso está la necesidad de adecuar el partido a la realidad vasca, si quiere impedir convertirse en un partido residual ante la caída continua de apoyo en las urnas.

La convivencia tras ETA

A pesar de la desaparición de ETA, algunas de las consecuencias de la violencia siguen pendientes de resolución. En dos semanas arrancará en la Audiencia Nacional un macrojuicio a la red de apoyo a los presos de la banda (abogados y asociaciones de ayuda a presos y antiguos reclusos) en el que están encausadas 47 personas. La convivencia y la reconciliación necesita tiempo pero también apuestas institucionales decididas de reconocimiento y reparación de las víctimas de uno y otro signo. En este sentido, este mismo mes las víctimas de excesos policiales entre los años 1978 y 1999 podrán realizar ante el Gobierno vasco las solicitudes de reconocimiento e indemnización una vez que la Ley de Abusos Policiales ha sido aprobada recientemente. También este mes, el día 18, el Tribunal Supremo revisará la sentencia de los ocho jóvenes de Altsasu que agredieron a dos guardias civiles fuera de servicio en un bar de la localidad. La Audiencia Nacional les acusó a penas de entre dos y trece años por delitos de atentado a la autoridad, amenazas y lesiones, y les eximió de un delito de terrorismo. También este curso servirá para comprobar si la izquierda abertzale sigue organizando recibimientos públicos a presos de ETA que quedan en libertad, a pesar del dolor que estos ongietorris generan a las víctimas.

LA SENTENCIA DEL 'CASO DE MIGUEL'

La resolución del caso De Miguel se espera para este otoño después de un juicio que duró un año en la Audiencia Provincial de Araba. La causa quedó vista para sentencia a finales de diciembre de 2018 en un caso en el que hay 26 encausados, encabezados por el que fuera número dos del PNV en Araba Alfredo de Miguel y varios exdirigentes jeltzales en el territorio alavés. Se le atribuye ser el cerebro de una trama de empresas diseñadas para cobrar comisiones y obtener contratos de manera ilícita. La sentencia podría coincidir o acercarse en el tiempo con la más que probable repetición de las elecciones generales de noviembre por lo que el PNV seguirá con atención el caso y la sentencia a pesar de que fue apartado del partido nada más conocerse su implicación en el caso.

EA debate su papel en BILDU

El pasado mes de junio Pello Urizar dimitió por sorpresa y antes de agotar su mandato como secretario general de Eusko Alkartasuna. Su marcha reabrió las heridas internas de hace dos años sobre el papel, la autonomía y la visibilidad de la formación en la coalición EH Bildu, integrada también por Sortu y Alternatiba. La Asamblea Nacional del partido designó a Joseba Gezuraga como líder provisional para pilotar por primera vez unas primarias que elegirá al sucesor definitivo de Urizar, pero el proceso ha desatado las divergencias internas por el acceso de los críticos al censo de afiliados de cara a la votación.