La oposición iraquí no acepta la victoria electoral de Al-Sadr

Aseguran que los resultados están manipulados mientras sigue sin conocerse el recuento final

13.10.2021 | 00:10
Seguidores del clérigo Muqtad Al-Sadr celebran en una plaza de Bagdad la victoria en las elecciones del pasado domingo.


Una agrupación de partidos chiíes, incluido el brazo político de formaciones paramilitares leales a Irán, no aceptaron los resultados de las elecciones parlamentarias de Irak, en las que obtuvo una importante victoria su principal competidor, el influyente clérigo Muqtada al Sadr. Hadi al Ameri, líder del Bloque Fatah, que agrupa a la mayoría de las milicias proiraníes que operan en Irak y que están integradas de facto dentro de las Fuerzas Armadas iraquíes, rechazó los resultados preliminares de los comicios del domingo, según los cuales su partido perdió 34 escaños.

"El Bloque Fatah no acepta los resultados manipulados de estas elecciones parlamentarias que fueron anunciados por la Comisión Electoral Suprema", dijo. Los resultados preliminares, a la espera de que se realice el recuento final de votos, otorgaron un triunfo contundente al populista clérigo chií Muqtada al Sadr, una figura idolatrada por las clases más empobrecidas de esta secta religiosa y que rivaliza con el Bloque Fatah.

Amenaza de las milicias


Las milicias proiraníes representadas en el Parlamento, algunas de las cuales son consideradas organizaciones terroristas por Estados Unidos, operan bajo el paraguas de la agrupación armada Multitud Popular, que se ganó el respeto de muchos iraquíes por su papel fundamental en la derrota del grupo radical suní Estado Islámico (EI), que controló amplias zonas del país entre 2014 y 2017. Su lucha contra los yihadistas les otorgó tal popularidad que fueron la segunda formación más votada en las elecciones de 2018, solo por detrás del partido de Al Sadr. Pero en estos comicios anticipados, convocados en respuesta a las demandas de los manifestantes de octubre de 2019 llevaron a cabo unas masivas protestas antigubernamentales, las milicias fueron acusadas de asesinar, secuestrar y torturar a decenas de activistas.

Precisamente los partidos nacidos de las movilizaciones, que se saldaron con más de 600 muertos, boicotearon los comicios por las amenazas recibidas por grupos armados, lo que provocó también que estas elecciones registraran la tasa de participación más baja (41%) desde la caída del dictador Sadam Husein, en 2003.

El líder de la poderosa milicia Kataib Hizbulá, Abu Ali al Askari, dijo también que estos comicios "representan el mayor fraude de la historia moderna" y afirmó que su formación se mantendrá "firme" para "restaurar las cosas al lugar que corresponden".

Sin embargo, la jefa de misión observadora de la UE afirmó que "los resultados pueden ser cuestionados, eso no es nuevo, pero lo que hemos visto, lo que hemos observado, técnicamente, fue tranquilo y ordenado".

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