desembarcÓ ayer en Malta

Seis países de la UE se reparten a los 356 inmigrantes del ‘Ocean Viking’

Las ONG Médicos sin Fronteras y SOS Méditerranée mostraron su alivio por el desembarco ayer en Malta

Piden a la UE un dispositivo de actuación “preventivo y permanente”

09.02.2020 | 13:14
Los migrantes del ‘Ocean Viking’ fueron desembarcados ayer en Malta.

Piden a la UE un dispositivo de actuación “preventivo y permanente”

Bruselas - La historia se repite en el Mediterráneo. El barco Ocean Viking de la ONG francesa Médicos sin Fronteras pone fin a catorce días a la deriva en el mar. Joseph Muscat, el primer ministro maltés, autorizaba ayer el desembarco en sus puertos. Eso sí, las personas a bordo serán inmediatamente trasladadas y no permanecerán en la isla. "Tras el diálogo con la Comisión Europea y varios Estados miembros, en particular Francia y Alemania, Malta ha decidido ser parte de la solución del bloqueo del Ocean Viking", apuntaba a través de Twitter.

"Estamos aliviados por esas 356 personas", destacó a Efe Frédéric Pénard, portavoz de SOS Méditerranée, que a continuación agradeció a Malta, a la Comisión Europea y a esos seis países (Francia, Alemania, Irlanda, Luxemburgo, Portugal y Rumanía) su implicación para la solución alcanzada.

Pénard hizo notar que la situación a bordo "es muy precaria" porque algunos de los migrantes fueron rescatados hace ya 14 días, y que dos de ellos están siendo tratados por enfermedades crónicas.

Por eso, pidió que los Estados europeos pongan en marcha un dispositivo que tenga carácter preventivo y permanente para que no se vuelva a repetir el tiempo de espera que se ha vivido con el Ocean Viking y con el barco Open Arms.

A última hora de la noche empezaron ya a desembar a los migrantes. Según el primer ministro Muscat, fueron navíos de su Armada los que fueron a buscar a los migrantes hasta aguas internacionales y los que los llevaron a tierra firme.

Una vez se haya producido esa operación, el barco humanitario tendrá que dirigirse a un puerto todavía por determinar para aprovisionarse en carburante y víveres, así como para cambiar una parte de la tripulación, que se compone de 33 personas.

Como viene ocurriendo desde hace varios años, los barcos de rescate permanecen a la deriva durante días y semanas hasta que un país próximo autoriza su atraque. La política de puertos cerrados de Matteo Salvini, ministro de Interior italiano, ha complicado la situación, mientras que La Valeta se ha resistido también en varias ocasiones.

En este escenario, la Comisión Europea media entre los Estados miembros para conseguir soluciones ad hoc, parches para cada situación individual ante la imposibilidad de consensuar una Política de Asilo Común a medio y largo plazo.

En esta ocasión, Bruselas ha coordinado el reparto de las 356 personas entre los países que se han presentado voluntariamente: Francia, Alemania, Portugal, Irlanda, Luxemburgo y Rumanía. Aunque se desconoce el número de inmigrantes que acogerá cada uno, París ha anunciado que recibirá a 150. El Ejecutivo comunitario ha aplaudido la solución y agradecido a Malta su "firme compromiso y solidaridad".

"Los Gobiernos europeos deben poner fin a estas largas esperas, a las pequeñas negociaciones ad hoc y deben establecer con urgencia un mecanismo de desembarco para las personas rescatadas en el mar", señalaba ayer Jay Berger, coordinador de proyectos de MSF a bordo del Ocean Viking. "Es triste tener que repetir el mismo mensaje a los líderes europeos todo el tiempo sin obtener ningún cambio. Ya no pueden decir que no son conscientes de la tragedia que se vive en el mar Mediterráneo. Es hora de que creen un mecanismo que permite el desembarque rápido", apuntaba.

El capitán del barco, por su parte, ha anunciado que volverán al mar a salvar a las personas que se ahogan en el Mediterráneo y que huyen de Libia tras una parada técnica para cambiar a la tripulación. El que no podrá volver, de momento, es el Open Arms con bandera española, que se encuentra inmovilizado en un puerto de Sicilia por "anomalías técnicas y operativas".

Ruta mortífera La ruta del Mediterráneo Central -que conecta principalmente Libia con Italia- es la más mortífera del mundo. Durante el último año han perdido la vida en sus aguas 1.151 personas, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), una media de tres personas al día. El auge de las fuerzas ultranacionalistas y de extrema derecha a los Parlamentos nacionales ha hecho que se instaure en la Unión un discurso más duro con el tema migratorio.

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