Investigador de la cultura vasca

Mikel Ezkerro: "Debo al exilio vasco del 36 tanto o más de lo que aprendí en los libros"

08.05.2022 | 00:17
Mikel Ezkerro: "Debo al exilio vasco del 36 tanto o más de lo que aprendí en los libros"

Es la sabiduría de la diáspora vasca en Argentina. Referente cultural y apasionado de la política, este afiliado a EA repasa su activa vida en una entrevista a corazón abierto

Se ha significado como "obrero de la cultura".

—La cultura es un valor superior de todo ser humano que lo dignifica como tal. Un valor universal, un Derecho al que todo hombre o mujer, debiera tener acceso. En el mundo, hay miles y miles de culturas, que todas ellas tienen idéntico derecho a existir y entre ellas por supuesto está la cultura vasca, basada en su idioma originario el euskera que es la mayor contribución que ha hecho Euskal Herria a la cultura universal. Me siento feliz de ser un obrero haciendo y difundiendo cultura.

¿Obrero también de la cultura vasco-argentina?

—Esa pregunta se responde con la frase de un estadista argentino, hijo de vascos, Juan Bautista Alberdi Araoz. "Dar de nuestros padres una idea es explicar la mitad de lo que somos". Mi trabajo en Argentina, con aciertos y errores, la resume ese pensamiento.

De padre argentino y madre bilbaina abertzale, ¿cómo se autodefiniría usted?

—Como un argentino nacionalmente, consciente de su identidad vasca y comprometido con el derecho del Pueblo Vasco a decidir, libremente, en paz, democráticamente, sin violencias internas ni externas, su destino.

¿Cómo vivieron sus padres la guerra militar de 1936?

—Vivían ambos en Bilbao en julio de 1936 y eran novios. Mi padre tenía una faja en la puerta del piso que decía "neutral", y un sello y firma del cónsul argentino en Bilbao. Mi madre como una ciudadana vasca más, por lo que hubo una diferencia: mi padre más tranquilo; mi madre con las vicisitudes propias de la calle, las colas para los alimentos racionados, racionados... Compartían a veces algún refugio, cuando se intensificaron los bombardeos sobre Bilbao. Se casaron el 4 de junio de 1937 y una semana después, mi madre con pasaporte argentino, salieron en un barco con dirección a Baiona. A continuación, embarcaron a Argentina un mes y medio después. En mayo de 1939 regresamos los tres a Bilbao.

¿Qué influencias tuvieron los jesuitas de Indautxu en su infancia y, a continuación, en Argentina?

—Los estudios primarios los cursé en Indautxu y los secundarios en Buenos Aires, en el colegio de El Salvador, ambos de los padres jesuitas. Pienso que la influencia mayor fue que ambos lados alentaron mi inclinación por lo relacionado con las Humanidades y en con el estudio de la historia, un tema que me apasionó desde muy niño que se intensificó en la adolescencia. Especialmente los siglos XIX y XX, que son a la vez los periodos de mayor interés para mí, referidos al pueblo vasco.

¿Se le pegó algo de su forma de ser y actuar?

—El uso inteligente de la disciplina en el método de estudios y en especial mi interés por la oratoria. Tuve el placer de oírle dos años consecutivos a uno de los más importantes oradores en castellano de los jesuitas, el bilbaino padre José Antonio Laburu, dando ejercicios espirituales de San Ignacio.

Su madre le enseñaba y le transmitía canciones nacionalistas vascas de la época. Cite algunas.

—Si, desde que tenía seis años, en 1944, y letras como "suena el irrintzi intrépido al grito de Gora Euzkadi, Viva la Patria". Cantábamos "Gora Euzkadi, Gora Sabino Arana Goiri", "Ay, ay, las campañas de la torre Euzkadi libre será, aunque no quiera Gil Robles...", y siempre con la advertencia de "esto se canta solo en casa, ni siquiera en la casa de los primos".

Otra influencia en su labor y vida ha sido la familia Irujo Ollo. Que resumiría de su saga y su importancia en la editorial vasca Ekin.

—Debo al exilio vasco del 36, tanto al que viví en Europa como en Argentina, tanto o más de lo que aprendí en los libros. Les debo muchísimo. También es verdad que hubo tres hombres, Manuel como arquetipo político, Andrés como arquetipo de la cultura y Pello Mari como arquetipo de la resistencia vasca. Han sido las tres personas con las que más he dialogado y aprendido. Son patriotas vascos que no podré olvidar mientras viva.

¿Qué fue Ekin para usted?

—Cofundada por Andrés Iujo Ollo e Isaac López Mendizabal fue de 1942 a 1950 el faro de luz de la cultura vasca que mantuvo la llama del pueblo vasco: su cultura y sus derechos como nación. sin olvidar como bien señalara el propio Andrés a Sebastián de Amorrortu y sus hijos, sin los cuales hubiera sido muy difícil concretar una edición de cerca de 150 títulos.

¿Y el periódico 'Tierra Vasca'?

—Al fallecimiento de su primer director, José Antonio Olivares Tellagorri en 1960, le sucedió Pello Mari Irujo, y comencé ayudándole en tareas administrativas y luego a mediados de la década del 60 como colaborador periodístico, utilizando cuatro seudónimos hasta 1975. Durante esos años me veía con Pello Mari Irujo de lunes a sábado, siendo mi mejor amigo en Argentina y visitándolo en Iruña, cuando acompañando a su hermano Manuel regresaron del exilio, viéndolo por última vez tres meses antes de su fallecimiento en 1983.

Le gustaba visitar Iparralde. ¿Tuvo contacto con la primigenia ETA?

—Allí pude conocer desde 1971, a hombres del exilio como Manuel de Irujo, Jesús Maria Leizaola, Telesforo Monzón, Gonzalo Nárdiz Ruiz de Aguirre, Lezo Urreztieta, José María Lasarte, Ildefonso Gurruchaga o Alberto Onandia. También a jóvenes de la nueva generación, fundadores del grupo Ekin y luego de la primigenia ETA como José Luis Álvarez Enparanza Txillardegi, José Manuel Aguire Bilbao, Benito Del Valle, Sabin Uribe o a gente de Iparralde como el cura Larzabal, Marc Legasse, Ximun Haran...

Es militante de Eusko Alkartasuna. ¿Qué seguimiento hace de su delicado momento actual?

—Me afilié a finales de 2002, he dado conferencias en alkartetxes, y he sido orador invitado en el Alkartasun Eguna. Desde Argentina sigo muy atento y muy preocupado por el presente y futuro de EA: su situación interna tanto como partido, como miembro de la coalición EH Bildu de la que forma parte. Ante la situación planteada y es pública en redes sociales mi adhesión al llamado sector crítico y mi solidaridad con las y los alderkides objeto de medidas disciplinarias que son públicamente conocidas.

¿Se ve más cerca de EH Bildu o del PNV?

—El sector crítico no ha expresado su decisión de abandonar la coalición, sino que ha expresado públicamente su disconformidad sobre el accionar del sector oficial dentro de la coalición. Como amante de la historia conozco lo que la patria vasca debe al PNV, antes y después de la guerra del 36. Sigo pensando que el acuerdo PNV-EA con el lehendakari Ibarretxe fue positivo y mi ideal sería conseguir un día la reedición de un acuerdo como fue Lizarra-Garazi.

Me anuncia que ultima su "último viaje a Euskadi". ¿Cuándo?

—Desde 1971 he hecho unos 45: tanto a Hegoalde como a Iparralde. Muchos de ellos con mi esposa Susana Araendia, argentina de abuelo nabarro, con b. Por motivos exclusivos de salud, el próximo deberá ser mi último viaje. Iré para estar con mi familia: tengo dos primas y primos, hermanos en Bizkaia y amigas y amigos a los que quiero dar un besarkada handi bat y dialogar. Quisiera concretar el viaje este 2022. No sé en qué fecha, pero esa es mi intención.

¿Le han preguntado qué epitafio elegiría el día de su agur?

—La verdad es que nunca me lo habían preguntado. Me gustaría este: "Hice en vida lo único que sabía hacer".

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