Asociacionismo político femenino

La república de las militantes

El asociacionismo político femenino tuvo un momento de esplendor en la II República. Al calor de las libertades republicanas se extendió en Bilbao este movimiento político protagonizado por las mujeres

15.02.2020 | 09:13
Fraternidad de Mujeres Modernas de Torre-Urizar.

EL pasado 10 de enero, el Ayuntamiento de Bilbao, en colaboración con el Instituto Gogora, celebró un merecido homenaje a las mujeres activistas de la capital vizcaina durante la II República y la Guerra Civil. La fecha elegida no era baladí, coincidía con el aniversario de la fundación de la Agrupación de Mujeres Antifascistas, creada en Bilbao el 10 de enero de 1937.

El acto consistió en la exhibición de una pequeña exposición que recordaba las distintas asociaciones femeninas de izquierda o nacionalistas que existieron en Bilbao durante aquella época, la proyección de un vídeo con algunos testimonios de protagonistas, así como de una mesa redonda en la que tomaron la palabra Miren Llona, Gurutze Ezkurdia y Mónica Calvo, para hablar del asociacionismo de las mujeres de izquierda, de Emakume Abertzale Batza y de la represión franquista sobre las mujeres en Bilbao, respectivamente. Sin embargo, más allá del evento, que resultó ser un éxito por la afluencia de público que asistió a la sede de Gogora, nos interesa detenernos en repasar la Historia de cada una de estas agrupaciones políticas femeninas que funcionaron en Bilbao.

Emakume Abertzale Batza se creó en 1922 con el objetivo de acoger las aspiraciones participativas que, en política, tenían las mujeres nacionalistas vascas. Se trató de una asociación totalmente vinculada al EAJ-PNV, cuyo principal objetivo era la difusión del nacionalismo vasco entre el elemento femenino. Su primera presidenta fue Carmen Errazti.

EAB, sin embargo, pronto cesó en su actividad, puesto que fue ilegalizada por el régimen dictatorial de Miguel Primo de Rivera en 1923 junto al resto de organizaciones y asociaciones nacionalistas vascas.

En la II República se volvió a constituir EAB, situándose su sede en la calle Bidebarrieta nº 14 del Casco Viejo bilbaino e integrando su dirección mujeres como Teresa Azkue, Juliana Mujika, Jesusa Zubizarreta, Mercedes Viguera, Rakel Alda, Rosario Olazabal, Dolores Rousse, Ventura Kareaga, Jesusa Yarritu o Sofía Mac-Mahon. Durante esta época la presencia de mujeres de EAB fue muy habitual en los mítines jeltzales, desplegando, además, una enorme actividad propagandística, terreno en el que destacaron las figuras de Haydée Agirre, Polixene Trabudua o Sorne Unzueta. Durante la Guerra Civil, miembros de EAB desempeñaron labores asistenciales en el frente y en la retaguardia.

Pasando ya a analizar las asociaciones femeninas del ámbito de la izquierda, Unión Republicana Femenina fue creada a nivel estatal por Clara Campoamor en noviembre de 1931 con el fin de preparar a la mujer para el ejercicio de sus derechos y para la defensa de la República a través de la celebración de actividades políticas, culturales, propagandísticas y de organización. URF se constituyó en Bilbao un año después, el 1 de diciembre de 1932, en una asamblea celebrada en los locales de la Sociedad El Sitio, en la que se eligió a su primera junta directiva, compuesta por la Sra. De Guibelondo, Adoración García, Virginia M. del Castillo, Luisa Fatrás, Elisabeth Palomo, Irene Corraleche, Trinidad Miranda, Isabel Gorriarán, Dolores Bravo, Aurelia Vega, María R. de Cía, María Gardiazabal, Victorina Vela y Teresa Antón. Esta agrupación venía, en sus propias palabras, "a llenar el vacío que se dejaba sentir en Bilbao debido a la desunión existente en el elemento femenino que comulgaba con los ideales republicanos, sintetizados en el lema igualdad, libertad y fraternidad".

URF inauguró su domicilio social en marzo de 1933 en la calle Banco de España nº 3 del Casco Viejo, el cual estaba compuesto por salón de actos, sala de juntas, biblioteca y una sala destinada a los hijos e hijas de las afiliadas. En estas dependencias se realizaron múltiples actividades pedagógicas destinadas a la mujer, como conferencias políticas, clases y cursos de utilidad para la mujer o recitales de música y poesía, además de los correspondientes mítines electorales.

A pesar de que URF se configuró en su origen como una organización autónoma y no dependiente de ninguna otra entidad, en enero de 1935 se definió políticamente por Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña, pasando a ser la agrupación femenina de ese partido, si bien mantuvo su autonomía administrativa.

Fraternidad de mujeres Otra asociación femenina vinculada al republicanismo fue la Fraternidad de Mujeres Modernas, creada en 1932 en el barrio bilbaino de Torre Urizar. Esta organización poco a poco se fue extendiendo por el resto de la capital vizcaina, estableciendo agrupaciones por distintos barrios con el nombre de Hogar de la Mujer Moderna. El objeto con el que se fundó la Fraternidad de Mujeres Modernas fue el de fomentar la fraternidad entre las mujeres vecinas de Torre-Urizar primero, y de todo Bilbao después, defender los derechos políticos, jurídicos y sociales de la mujer, conmemorar las fiestas del 14 de abril y 2 de mayo, recabar mejoras para el barrio de Torre-Urizar y otros donde se constituyera la asociación, atender la labor de cultura familiar, política y social de sus afiliadas y crear un fondo especial para ayudar a las afiliadas en apuros. En 1937, una vez que se creó la Agrupación de Mujeres Antifascistas (AMA), las agrupaciones de Mujeres Modernas de los distintos barrios bilbainos se integraron en ella.

En el campo socialista, por su parte, cabe decir que el PSOE de Bilbao ya contaba con un grupo organizado de mujeres entre sus filas desde 1904, cuando Virginia González Polo promovió la constitución de la Agrupación Femenina Socialista, dedicada, sobre todo, a introducir el debate sobre los derechos de las mujeres obreras en la agenda socialista. El corpus ideológico de la Agrupación Femenina Socialista pivotaba sobre la idea de que la mujer tenía que ser independiente, tener educación y luchar por sus mejoras laborales, sin descuidar eso sí el cuidado del hogar y su papel como esposa y madre.

En marzo de 1934, a la Agrupación Femenina se vino a sumar, en el ámbito socialista, la creación del Círculo Femenino, que aspiraba, según sus propias palabras, a la transformación de la vida nacional para llegar a la igualdad entre hombres y mujeres. Querían que la mujer se incorporase cuanto antes al ritmo de la actividad política y societaria de la II República para que no quedase rezagada. En su dirección se encontraban mujeres como Concha García Maíllo, Consuelo Montes, Astrea Barrios, Obdulia Méndez, María de Miguel o Áurea Pérez.

El Círculo Femenino se definía como marxista y se decía vinculado al programa del PSOE, pero, a la vez, decían mantenerse independiente del mismo y no depender de él. Tenía su sede en la calle Nueva nº 2 del Casco Viejo de Bilbao. Durante la Guerra Civil llevaron a cabo numerosas iniciativas para ayudar tanto a los milicianos como a los refugiados que llegaban a la capital vizcaina.

En 1933 se creó en España la sección española de la Asociación Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, la cual fue integrada por mujeres de los partidos republicano, socialista y comunista. Así se establecieron comités para la instauración de la asociación por toda la geografía del Estado, entre ellos el de Bilbao.

En 1936, con el inicio de la Guerra Civil, la asociación cambió de nombre, pasándose a denominar Asociación de Mujeres Antifascistas, con el objetivo de colaborar en la defensa de la República y del Gobierno del Frente Popular.

La fundación de AMA En Bilbao, como ya decíamos al principio, AMA se fundó el 10 de enero de 1937, situándose su sede en la calle Astarloa nº 7 de la capital vizcaina, sede del Hogar de la Mujer Moderna del centro de la Villa. A ella se unieron mujeres comunistas, socialistas, republicanas y nacionalistas de ANV, integrándose así mismo en AMA, como decíamos anteriormente, las distintas agrupaciones de Mujeres Modernas que se habían extendido por los barrios de Bilbao los años inmediatamente precedentes. Así pues, el Comité Nacional de Euskadi de AMA lo integraron Florentina Tasende, Concepción García, Faustina Baliño, Pilar Pérez, Astrea Barrios, Lucía Pérez, Isabel Larrañaga y Concepción Ostodea. Durante el breve período que estuvo funcionando AMA, en plena Guerra Civil en Euskadi, desarrollaron actividades asistenciales y publicaron la revista Mujeres. Órgano del Comité Nacional Femenino contra la Guerra y el Fascismo.

Todas las asociaciones femeninas de la izquierda y el nacionalismo vasco desaparecieron de Bilbao durante la dictadura franquista. Muchas de las mujeres que integraron estas asociaciones tuvieron que marchar al exilio, mientras que en otros casos fueron represaliadas y padecieron penas de cárcel.

En Bilbao, ante la numerosísima población reclusa que atestaba la cárcel de Larrinaga, las autoridades franquistas habilitaron una prisión exclusivamente de mujeres, el chalet Orue, situado en la calle Zabalbide, muy cerca de la prisión provincial de Larrinaga. Fueron cientos las mujeres que pasaron por Orue, sufriendo unas condiciones de encarcelamiento durísimas. En Bilbao se fusiló a 11 mujeres tras ser juzgadas en consejo de guerra: Juana Mir García (5-8-1937), María Fernández García (9-9-1937), Elvira Martínez Porres (16-9-1937), Cecilia Iridin Garabieta (13-12-1937), Teresa Chinches Ledesma (13-12-1937), Ana Naranjo Martín (13-12-1937), Leonides Antruejo Lorenzo (17-12-1937), Berta Peña Parras (12-3-1938), Adelina Fernández Pérez (12-3-1938), Feliciana Echave Artola (28-8-1938) y Juana Abascal Nicolás (17-12-1938).

Sirva este artículo para recordar a todas las mujeres que sufrieron durante la represión franquista persecución debido a su compromiso político, ejercido en libertad durante la II República.