La misión de Clayton era acompañar a los soldados para documentar diferentes operaciones militares en Afganistán. Y lo hizo hasta el último segundo de su vida.

Hilda Clayton, de 22 años, que se desempeñaba como “especialista en información visual” o camarógrafa de combate, murió en julio de 2013 en la provincia afgana de Laghman, cuando un tubo de mortero explotó accidentalmente durante un ejercicio conjunto entre los ejércitos afganos y estadounidenses.

Instantes ante de fallecer, Clayton retrató a dos soldados envueltos por la explosión que la mataría también a ella.

Ahora se ha hecho pública la imagen por exprsso deseo de su familia. Así, cuatro años después del accidente, su familia permitió que la fotografía se difundiera y el Ejército la compartió en la edición de mayo-junio de la revista 'Military Review'. Pero son dos las imágenes del momento: la que ella alcanzó a tomar y una más captada por un fotoperiodista del ejército afgano al que ella entrenaba ?que también falleció? y que deja ver apenas en una esquina la lente de la cámara de Clayton.