"Ahora vemos problemas de alergias que no existían hace 25 años"

El alergólogo del Hospital Donostia, José Antonio Navarro, afirma que las nuevas alergias han aparecido, sobre todo, en el entorno laboral

10.05.2022 | 10:33
José Antonio Navarro, en su consulta del Hospital Donostia

José Antonio Navarro, alergólogo en el Hospital Donostia, atiende a pocas fechas de que dé comienzo la temporada de las alergias a las gramíneas.

¿En qué momento estamos en lo referente a las alergias estacionales?
- En nuestra zona los pólenes que nos dan alergia, los más importantes, son los de las gramíneas, y la polinización de las gramíneas va a empezar en unos días. Este no es el peor momento. Ha habido otros pólenes, como de ciertos árboles (abedul, aliso, avellano, fresno o plátano) que ya han pasado. Tenemos unos días de calma.

¿Cuáles son las alergias más frecuentes?
- Aunque los medios contactáis con nosotros en primavera, en Gipuzkoa la alergia más frecuente es a los ácaros y son alérgenos perennes, porque hay todo el año. Probablemente la peor época de la alergia a los ácaros sea la entrada al otoño, aunque están ahí todo el año. Son parásitos microscópicos que viven en la ropa de cama, las alfombras, muebles tapizados... Son causa de rinitis y de asma en cualquier época del año. Aquí, en nuestro entorno, esta alergia es las más importante.

¿Y las gramíneas?
- En segundo lugar y en tercero, probablemente, los pólenes de los árboles. Eso hablando de alergias respiratorias, también hay otras como las alimenticias o las alergias a medicamentos.

Es frecuente decir eso de "creo que tengo alguna alergia" cuando estornudamos frecuentemente pero, ¿cuáles son los síntomas de una alergia?
- Desde luego, el estornudo es una respuesta poco específica de la nariz ante estímulos que la agreden, lo que no quiere decir que seas alérgico. A veces un cambio de temperatura, salir de la sombra al sol, te hace estornudar. En cuanto a alergias respiratorias, los síntomas característicos son la aparición de una combinación de picor de ojos, lagrimeo, mucosidad, estornudos, picor nasal, picor en la garganta, paladar y oídos, a veces acompañado de tos o dificultad para respirar a nivel torácico. Todo eso debe coincidir en el tiempo con la exposición a algún alérgeno. De una forma u otra podría ser hasta un catarro, aunque en estos no domine tanto le picor. Pero si, por ejemplo, todo ello se repite dos primaveras consecutivas en espacios abiertos, se puede sospechar que esa persona es alérgica al polen. Si pasa cuando se expone a caballos, gatos o perros, se puede pensar que puede existir algo de alergia a los animales. No son solo los síntomas, sino que hay que mirar cuándo y cómo se producen.

¿Por qué se desarrolla una alergia?
- Hay un componente genético y hereditario. No se hereda la alergia en sí misma, sino la tendencia o propensión a padecer enfermedades alérgicas. Luego, dependiendo a lo que te expongas en la vida puedes desarrollar unos cuadros, otros o ninguno. Si una persona de Donostia es alérgica a los ácaros y se marcha a vivir a Andalucía el suficiente tiempo, podría hacerse alérgica al polen de los olivos, que no hay aquí. Una persona puede tener una tendencia y luego hay muchos factores que modulan todo eso. Además está la exposición a las cosas a las que puedes hacerte alérgico. Uno nace con la tendencia a ser alérgico, pero podrá desarrollar o no esa alergia a lo largo de su vida.

¿Una alergia puede aparecer o desarrollarse a cualquier edad?
- Sí, es una enfermedad como cualquier otra. Hay edades en las que es más frecuente, pero una persona puede hacerse alérgica a cosas en cualquier momento de su vida. Puedes haber tomado amoxicilina 27 veces sin ningún problema y la tomas la vez 28 a los 53 años y puedes tener una reacción alérgica, porque te has hecho alérgico. Puedes hacer comido frutos de forma habitual y un día te vas de sidrería y tras los postres te entra una urticaria o un shock anafiláctico. Habrá que valoras distintas opciones, pero muy probablemente serán las nueces.

¿A nuevos tiempos, nuevas alergias?
 - Sí, sobre todo a nivel laboral, de exposición a agentes que hay en el trabajo. En la medida que se van introduciendo distintos productos, algunas personas desarrollan alergia a ellos. Ahora vemos problemas de alergia que ni existían hace 25 años. Por ejemplo, hay un conservante de cosméticos, de productos tópicos, lociones, cremas hidratantes y toallitas húmedas, que se introdujo en los años 90 para sustituir a otros componentes que eran supuestamente muy alergénicos. Se introdujo porque, en teoría, parecía que las personas que utilizaran estos productos no iban a desarrollar alergia a ellos y, sin embargo, ha habido muchos pacientes que se han hecho alérgicos a este conservante.

¿Las alergias se curan o solo se tratan?
- Si a lo que eres alérgico es fácilmente evitable, te puedes curar. Hay personas que tienen rinitis y asma porque son alérgicas o se han hecho alérgicas al hámster que tienen en casa. En estos casos, retirado el hámster se curan. En otros casos el tratamiento es puramente sintomático y también en casos más seleccionados se puede poner un tratamiento que los pacientes denominan vacuna, aunque realmente no lo es. Nosotros le llamamos inmunoterapia y buscamos reducir los síntomas provocados por el contacto con aquello a lo que eres alérgico y que esa reducción sea permanente en el tiempo una vez terminado el tratamiento.

¿Se puede desarrollar alergia a a cualquier cosa?
- Desde el punto de vista médico, por poder, sí. A prácticamente a cualquier cosa. Pero lo cierto es que hay agentes alérgenos a los que es más fácil hacerte alérgico porque son químicamente muy reactivos. Hay otros agentes a los que es muy raro tener alergia. Una cosa es hablar en términos médicos y otra cosa es que la palabra alergia tiene connotaciones no médicas, como cuando se dice que una persona te da alergia.

¿Las alergias pueden conllevar consecuencias muy graves?
- Pueden darse cuadros de shock anafiláctico que pueden ser hasta mortales. Pero la verdad es que nosotros en nuestra área no hemos tenido ningún caso. Pero puede haber reacciones alérgicas mortales, por ejemplo a picaduras de abejas o avispas en pacientes que previamente han desarrollado alergia a ellas. Incluso en casos de alergia a algún medicamento o un alimento podría darse esta reacción. Afortunadamente son tan poco frecuentes que cuando se da un caso suelen ser noticia en los medios. Todos los veranos leemos alguna noticia sobre una persona que ha fallecido por una reacción anafiláctica tras haber sido picada por una abeja o avispa.

En esos casos, ¿hay margen de actuación?
- Son reacciones muy rápidas, pero hay margen de actuación. Estos pacientes, si están correctamente diagnosticados y tienen alto riesgo de tener estos cuadros, deben ser portadores de medicación, de adrenalina autoinyectable para pinchársela en los primeros síntomas. Sí hay cierto margen para que el paciente le dé la vuelta a la situación y después pueda acudir a un servicio de urgencias.


Tenemos la imagen de esas pruebas de alergias con numerosos pinchazos para ir descartando opciones. ¿Siguen siendo así?
- Lo más importante no es hacer las pruebas, sino hacer una buena historia clínica. Hablar con el paciente es la prueba más importante. A partir de ahí, se siguen haciendo esas pruebas, sí, pero también se hacen análisis de sangre y distintos tipos de estudios diagnóstico que se realizan en función de lo que paciente nos cuenta. Pero las pruebas de pinchazos se siguen haciendo y nos dan muchísima información que hay que saber interpretar. Ese miedo que dan, explicando bien al paciente qué se le va a hacer y que son pruebas que apenas generan molestias, se supera y la mayoría de los pacientes las toleran muy bien.

Vivir en una sociedad en las que se cuida tanto la higiene, ¿nos ha hecho reducir las defensas ante los agentes elérgenos?
- Eso se lleva discutiendo unos 25 años. Sí que parece que no únicamente la higiene sino que más cosas, como el estilo de vida occidental y la exposición a ciertos contaminantes, tener menos infecciones porque se tratan con antibióticos etc., redirigen al sistema inmunitario hacia otras actividades entre las que están las enfermedades alérgicas. Hay algo de eso, pero no es únicamente la higiene.

¿Que diferencia hay entre la alergia y la intolerancia?
- La intolerancia tiene mecanismos múltiples. Por ejemplo, muchos adultos digieren mal los lácteos porque no tienen capacidad de digerir la lactosa. Los síntomas que les va a producir son síntomas digestivos en forma de gases, hinchazón abdominal, dolor etc. Son personas que pueden tomar leche que no lleva lactosa sin ningún problema. Esa persona sería intolerante a la lactosa. La persona que tiene alergia a a leche, no es alérgica a la lactosa, sino que a lo que se hace alérgica es a ciertas proteínas que son sustancias de la leche, y eso puede ser causa de reacciones muy graves si toma leche o lácteos que no debe tomar. Hay personas que toleran mal un fármaco en concreto y cuando lo toman, por ejemplo, pueden tener dolor de cabeza o les atonta un poco. Es importante que el paciente lo sepa, pero en un momento dado, si necesita de forma imprescindible ese medicamento, se pueden asumir esos efectos secundarios. Si eres alérgico a un medicamento no existe esta posibilidad, hay que evitarlo.

Sabemos que llega la temporada de alergia a la gramíneas. ¿Se puede preparar el cuerpo para que la reacción sea más benigna?
- Más que preparar el cuerpo hay que preparar al paciente. Nosotros intentamos explicarles bien a qué son alérgicos y cuándo y dónde se pueden encontrar con el agente que produce la alergia para que pueda extremar las medidas para evitarlas. Una persona alérgica al polen de gramíneas puede irse de acampada en agosto, por ejemplo, pero no es una idea nada sensata que se vaya la última semana de mayo, porque va estar rodeado de polen de gramíneas por todos los lados. Sí que hay pacientes cuya alergia puede ser potente y a algunos les recomendamos que empiecen unos días antes a tomar un tratamiento preventivo y que lo mantengan durante la época de mayo y junio, cuando pueden tener más sintomatología.

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