Ricardo Gómez, toda una vida en el plató

19.11.2021 | 10:46
Ricardo Gómez, toda una vida en el plató

Nunca se planteó ser otra cosa que actor, sobre todo porque comenzó a trabajar siendo una criatura de poco más de seis años. Primero fue el teatro con personajes pequeños, pero luego llegó Cuéntame cómo pasó, que le lanzó a la máxima popularidad. En 2001, cuando se estrenó la serie, él fue uno de los actores principales de todas las tramas, el niño que contaba a través de la voz de Carlos Hipólito una parte de la historia de España vista con los ojos de una familia de barrio, los Alcántara. Fue Carlos hasta 2018.

Había entrado en la hoy más que longeva serie con 7 años y salía de ella con 24. Siempre ha dicho que fue muy feliz dando vida a este personaje, pero que llegó un momento en el que tenía que dar un paso adelante y embarcarse en nuevas aventuras. Los guionistas, en cualquier caso, le dejaron un final abierto, con el que tiene posibilidades de regresar a un elenco con el que ha compartido 348 capítulos.

Pero no solo estuvo centrado durante tan largo tiempo en Cuéntame, ya que a lo largo de los años ha combinado a Carlos Alcántara con otros personajes de cine, teatro y televisión. Colaboró, por ejemplo, con la miniserie El padre de Caín, y durante once capítulos dio vida a Alejandro Lamas en la serie de Telecinco Vivir sin permiso.

En cine también comenzó muy jovencito. En 2003 trabajó con José Luis Garci en Tiovivo c. 1950. En 2016 le llegó uno de los personajes más importantes para su carrera: José, en la película 1989: Los últimos de Filipinas. Su trabajo fue nominado a los Goya como Mejor actor revelación. 2021 le ha supuesto un año de estrenos con tres películas en cartelera: Donde caben dos, El sustituto y Mía y moi, y tiene entre manos otros proyectos de los que no habla hasta que no sean totalmente seguros.

Eso sí, está fuera de cámara en lo que a televisión se refiere, y de momento se ha centrado en el teatro y recorre los escenarios españoles con la obra El hombre almohada (caracterizado, en la imagen que acompaña a estas líneas). Este es un medio que no ha dejado nunca de lado, por mucho trabajo que tuviera en cine o televisión. Anteriormente a esta función ya había participado en otras como, Rojo, Orestiada, La cocina y El señor Ibrahím y las flores del Corán.

Otra de sus pasiones es ir más allá de su profesión de actor y ponerse detrás de las cámaras. Dice sus 17 años en los platós de Cuéntame le dieron la oportunidad de fijarse en lo que hacían los equipos técnicos, así que en un momento dado se lanzó a la dirección y ha estado al frente de dos cortos: Gracias por venir y Cariño, este último junto a Miki Esparbé. No descarta investigar más este campo y ponerse al frente de un largometraje, aunque por ahora esté más centrado en las labores de actor. Siempre ha contado con el apoyo de su familia a la hora de decidir qué profesión quería para su futuro.

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