National Geographic alucina con "la cueva extraterrestre" de Bizkaia
Tiene una sala de 125 metros de longitud y alberga lo que podría ser la mayor concentración de helictitas del mundo
En el municipio más grande de Bizkaia y uno de los menos conocidos fuera del territorio, hay una cueva que 'National Geographic' acaba de calificar como la más "extraterrestre" del Estado. Se trata de la Cueva De Pozalagua, está en Karrantza y la descubrieron unos mineros el 28 de diciembre de 1957 mientras hacían una voladura rutinaria en la cantera donde trabajaban. Cuando se disipó el polvo, lo que apareció ante ellos "no se parecía en nada a lo que había visto ninguno de ellos antes".
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Karrantza no sale en las guías de turismo habituales. National Geographic lo describe así: "No tiene costa, ni museo Guggenheim, ni pintxos de diseño; pero tiene prados, vacas, caseríos dispersos, hayedos, algún que otro dolmen". Y debajo de todo eso, algo que pocos lugares del mundo pueden presumir: "una galaxia geológica de cuevas y simas, como si el valle entero flotara sobre el vacío". Pozalagua es la más impresionante de todas.
Una catedral subterránea
La cueva de Pozalagua se abre en el flanco sur del macizo de las Peñas de Ranero. Su sala principal mide "125 metros de longitud por 70 metros de anchura y 12 metros de altura", según describe la revista. Justo cerca de la entrada, cuatro simas gemelas alcanzan los 40 metros de profundidad.
El edificio que da acceso a la cueva es "mínimo, casi podría pasar desapercibido si no fuera por los rótulos de señalización". Dentro, la temperatura se mantiene en trece grados constantes y la humedad ronda el cien por cien. El vaho del aliento se vuelve visible incluso en agosto.
Las helictitas
Lo que hace única a Pozalagua es la Sala Versalles, la galería principal al fondo de la cueva. Allí se concentra lo que podría ser "la mayor concentración de estas estalactitas en el mundo": las helictitas, también llamadas estalactitas excéntricas.
A diferencia de las estalactitas convencionales, que crecen hacia abajo siguiendo la gravedad centímetro a centímetro cada mil años, las helictitas "van por libre: crecen de lado, hacia arriba, en espiral, describiendo curvas caprichosas". Su física no es la de la gravedad.
El resultado es único. La bóveda de la Sala Versalles es "una fantasía rococó compuesta por miles de helictitas blancas, algunas de más de treinta centímetros, que crecen en todas las direcciones posibles simultáneamente, horizontales, curvas, oblicuas, anudadas".
National Geographic las compara con "raíces de árboles, flores o corales caprichosos". Los colores van "del blanco níveo de la calcita pura al marrón oscuro donde el hierro ha teñido la piedra. No hay dos iguales".
Un reloj de piedra con medio millón de años de historia
Más allá del espectáculo visual, la cueva de Pozalagua es también un archivo científico. La paleoclimatología la considera "uno de sus referentes mundiales": cada gota de agua acumulada en sus formaciones "guarda la información científica que permite reconstruir medio millón de años de la historia ambiental de Bizkaia, desde el Pleistoceno Medio hasta el Holoceno".
La cueva es una crónica de la Tierra guardada en piedra, bajo los prados de un valle donde, según apunta National Geographic, "las vacas pastan abajo, indiferentes al secreto que guardan las profundidades del valle".
La cueva de Pozalagua está abierta al público y se puede visitar con guía. Es recomendable llevar ropa de abrigo ligera incluso en verano, dado que los trece grados constantes del interior pueden contrastar con las temperaturas de fuera.
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