Bilbao. Álvaro de Luna (Madrid, 1935) se siente cómodo hablando de televisión, un medio en el que empezó a trabajar hace exactamente cincuenta años en una ficción titulada Rosi y los demás. Su gran papel televisivo -ha interpretado muchos- fue el de El Algarrobo. Durante tres años (1976-79) fue un bandolero a las órdenes de Curro Jiménez. En estos momentos es el padre de Belén Rueda en la ficción de misterio que se emite los miércoles en Antena 3.
¿Qué tal se siente en el papel de Ernesto?
Como nos sentimos siempre los actores: hasta que no vemos las proyecciones no sabemos muy bien cómo es el personaje.
¿Y cómo se ha visto en las primeras emisiones de la serie?
Encontré muy bien a Ernesto, le encontré vivo, con miradas de futuro, con ilusiones. Me pareció que se había aplicado ante las normas que me marcó la dirección de la serie.
¿Cuánto tiempo hace que no le veíamos en televisión?
Hace dos años, más o menos, hice un personaje en Águila Roja, el duque de Alba.
Usted es un veterano?
Quiere decir usted que soy muy mayor, ¿no?
Quiero decir que lleva mucho tiempo haciendo televisión y que ha vivido todos los cambios que se han producido en la televisión.
Ha cambiado mucho la técnica y con los cambios técnicos también hay muchos cambios en la sociedad. Fíjese usted el tiempo que hace que yo empecé, ha cambiado el país entero. Todo ha cambiado un poco a mejor. Veo en los jóvenes actores ilusión, preparación y no solo ganas de llegar y ser protagonistas, sino el pensar que esta es una profesión que para gozar de ella puedes hacerlo con un personaje con consistencia y que esté bien trabajado, aunque no sea un protagonista.
Muchos le seguimos recordando como 'El Algarrobo'.
Ja, ja, ja? Es lógico porque a veces la imagen que queda de los actores es la de un personaje que en un momento determinado ha divertido y entretenido. A los espectadores les sirvió este personaje para conocerme. Estoy muy orgulloso de él, pero también de otros que he hecho a lo largo de toda mi trayectoria.
¿Qué le dio a usted este personaje?
Me sirvió para vivir durante una temporada. Fue una época muy importante de mi vida. En el transcurso de la interpretación de ese personaje me casé, nació mi primera hija; ocurrieron muchas cosas. En el plano político del país también cambiaron mucho las cosas, hubo una Transición, fue muy necesaria? Alcanzamos las libertades, ocurrieron muchas cosas y todo eso que cuento, ocurrió mientras yo andaba por la sierra haciendo El Algarrobo. ¡Cuántos recuerdos!
Hablemos de recuerdos.
Me viene enseguida a la cabeza la imagen de Sancho Gracia. Fueron muchos años juntos, años de amistad y de compañerismo. Él fue el inventor de esa serie. Solo escuchar la música de la cabecera de la serie?
¿Qué le sugiere?
Es una música épica, que tiene aventura, alegría? La música, los decorados y los caballos fueron un gran acierto y una parte importante del éxito de Curro Jiménez.
¿Sabía montar a caballo?
Sí. Un amigo mío me decía que yo sabía muchas cosas que no valían para nada, una de esas cosas me sirvió para hacer El Algarrobo de Curro Jiménez.
¿Qué le inspira hoy 'El Algarrobo'?
Mucho cariño, pero les tengo cariño, no solo a este personaje y a otros que han sido muy famosos, sino a todos los que me han hecho no solo vivir con dignidad, también pensar con dignidad. Muchas veces son personajes que no trascienden a lo mejor por culpa del actor o de la dirección, personajes que no llegan al espectador, pero al que los hace le llenan del todo.
¿Cuánto tiempo duró la serie?
Hicimos cerca de cuarenta capítulos, cerca de cuarenta horas de aventuras? Entonces, tardábamos como siete u ocho días hábiles de trabajo y se rodaban dos capítulos a la vez.
Aunque 'Luna', la serie en la que usted está ahora no entra dentro de este género, la televisión está volviendo la mirada atrás con series de época...
En las series de época, no en todas, hay esa sensación de lo épico y de la aventura que siempre nos atrae como espectadores. Pero no solo interesa la fotografía de un pasado o una galopada a caballo, interesan también las historias.
¿De qué se componen esas historias?
De lo que se compone la vida: el egoísmo, el amor, el odio, la generosidad? Retratar estos sentimientos y hacer historias con ellos es más difícil que rodar una bella puesta de sol.
Usted no iba para actor, estudiaba Medicina, ¿por qué dejó la carrera?
Yo creo que fue la carrera la que me dejó a mí. Comprendí que hurgar en los cuerpos era demasiado fuerte para mí. Alejé los cuerpos de mí y acabé jugando con el pensamiento y hurgando en las personalidades de mis personajes.
¿Más divertido ser actor que médico?
No lo sé. Solo le digo una cosa, si volviera a vivir sería de nuevo actor, aunque en mi caso fue casual y lo aprovecharía más al principio. Yo tenía cuando empecé un gran desconocimiento del mundo de la interpretación.
En su familia nadie se dedicaba a esta profesión, ¿no?
Nadie. Creo que hay un tío de mi padre que fue músico, pero nada más. Llegué tarde, pero siempre me quise quedar en la interpretación. No pasé por el mundo del espectáculo y me fui. No, pasé y dije: "Me interesa quedarme, voy a aprender mucho, voy a aprender de los demás, voy a intentar contar a los demás cómo somos y enseñar los personajes que hacemos".
¿Es positivo el balance?
Creo que sí. Tengo una edad suficiente como para poder hacer un balance serio. Álvaro de Luna piensa que su balance es muy beneficioso. Me ha ayudado mucho esta profesión, he conocido a gentes maravillosas que de otra forma no habría conocido; me ha enseñado a valorar cuando se pierde y cuando se gana. Dado que el recorrido empieza ya a ser largo, he podido valorar todo lo que me ha ocurrido. Es una profesión que te permite una cierta libertad en una sociedad en la que está todo más o menos organizado. Valoro mucho lo que he aprendido para vivir de esto.
¿Cómo fue su formación de actor? ¿Fue por libre?
Claro, yo no vengo de ninguna escuela y he tenido que aprender de las miradas de odio de otros, de la mano abierta del amigo?
Desahucios, preferentes bancarias, corrupción? ¿Cree que un nuevo 'Curro Jiménez' tendría éxito?
Ja, ja, ja? No sé si podría haber ahora un Curro Jiménez, nos vendría bien que alguna vez ganen los buenos. Los buenos, casi siempre, por no decir siempre, suelen ser los que sufren y lo que los pasan mal, por una vez espero que en esta película que nos está tocando vivir ganen los buenos.