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El rastro del móvil permitió desmentir la versión que ofrecían los dos hermanos

Tres ertzainas explicaron ayer en el juicio los movimientos de los ganaderos el día de la muerte de José Javier Ezkerra

El rastro del móvil permitió desmentir la versión que ofrecían los dos hermanosM.A. Valdivielso / Diario de Burgos

Burgos - El seguimiento de los teléfonos móviles de los acusados y la víctima no es una ciencia exacta pero, en su día, permitió desmentir la versión que ofrecían los dos hermanos acusados de matar a José Javier Ezkerra y ayer, en el quinto día de la vista oral contra ellos, no desmontó la versión que mantienen de lo ocurrido después de que Doroteo, el hermano mayor, indicará al juzgado de Getxo el lugar donde aseguró que había ocultado el cadáver sin ninguna ayuda.

Tres ertzainas explicaron ayer en la vista oral los movimientos aproximados que realizaron los terminales del abogado José Javier Ezkerra y los dos hermanos que se sientan en el banquillo acusados de haberle matado, incendiado su coche y ocultado el cadáver, el día del crimen, el 15 de febrero de 2012. La clave está en los movimientos en el entorno de Berrandúlez, donde según los acusados, murió el abogado, y el repetidor de Artziniega, que da cobertura a la zona en la que viven ambos ganaderos.

Según el testimonio de tres ertzainas el móvil de uno de los hermanos, José Ángel B., estuvo el día de los hechos, el 15 de febrero de 2012, bajo la cobertura del repetidor de Artziniega que da cobertura a la zona donde vive, al menos hasta las 15.28 horas de la tarde, lo que desmontaba su versión inicial en la que decía que se había desplazado a varias localidades alejadas.

Los movimientos del móvil del otro hermano, Doroteo, corresponden con su versión hasta las 15.04 horas, cuando había acabado de comer con Ezkerra en un restaurante de Villasana de Mena y se desplazaba en dirección a su domicilio o al pueblo abandonado de Berrandúlez, donde admitió en el primer día de la vista que mató al abogado. A las 15.28 de la tarde, José Ángel B. seguía bajo la cobertura del repetidor de Artziniega, lo que hace presumir que seguía cerca de su domicilio. A las cuatro menos tres minutos, Doroteo se encontraba ya con la cobertura de un repetidor enfocado a Berandúlez, desde donde hace tres llamadas más, las últimas a las 16.18 horas. Según el testimonio de ambos hermanos, se corresponderían con las llamadas en las que pide a su hermano que no se acerque y, una vez este le dice que está llegando, le indica que prohiba a su hija de catorce años salir del vehículo porque había hecho algo grave.

El seguimiento de los repetidores también encaja con la versión de los movimientos posteriores: la recogida del cuerpo del abogado para llevarlo a un local de Doroteo y el viaje a Laukiz para quemar el vehículo de la víctima. Para conectarse, los teléfonos móviles necesitan tener la cobertura de un poste repetidor. Cada uno de ellos puede tener una o varias celdas que cubren un determinado territorio. No es una ciencia exacta y solo determina que el móvil se encuentra en un área geográfica más o menos amplia. La orografía montañosa de la zona situada en el límite de Burgos y Bizkaia hace que sea más fácil determinar la posición de los teléfonos en alguna de esas zonas. Las celdas de los postes repetidores se activan cada vez que realizan o reciben una llamada o un mensaje de texto.

Las armas Quince ertzainas pasaron ayer por el estrado en la Audiencia de Burgos. Entre ellos, los seis que elaboraron el informe sobre el registro del vehículo de José Ángel B.B. Uno de ellos explicó que el maletero estaba lleno de cosas “amontonadas”, sobre todo ropa y herramientas, entre ellas una azada y un hacha. Las manchas rojas, aparentemente de sangre, aparecían en varios de esos objetos. En los próximos días pasarán por el estrado los peritos que concluyeron que la azada y el hacha tenían rastros de sangre de la víctima. La azada, tres manchas: en el mango, en la azada y en la zona de unión de ambos. En el hacha había dos manchas, en la parte metálica y en el mango, además de un pelo.

Sin embargo, el abogado defensor insistió en las preguntas sobre el lugar que ocupaba cada objeto en el maletero y recordó que fue en ese mismo maletero en el que se transportó el cadáver desde el lugar del asesinato hasta la casa del otro acusado y donde se transportó una bolsa con sangre coagulada y objetos manchados que fue arrojada al río para ocultar las pruebas de lo ocurrido. Según la versión del fiscal y la acusación particular, fueron los dos hermanos los que dieron muerte a Ezkerra golpeándole con las manos, el mango de la azada y el hacha, con la que le produjeron una herida profunda en la parte trasera del cuello.

De ser así, se confirmaría que el crimen fue un asesinato con alevosía, por el que el fiscal pide 20 años de cárcel (a los que se sumarían tres por daños intencionados por quemar el vehículo de la víctima). La defensa sostiene que José Ángel B. no participó en el crimen y que Doroteo mató al abogado en una pelea que había iniciado el propio Ezkerra.