Síguenos en redes sociales:

El PNV extiende la figura que permite diferir el euskera en las OPE

Enmienda su reforma y pide la “abstención” de EH Bildu, que también menciona el aplazamiento pero parte de la exigencia generalizada de euskera

El PNV extiende la figura que permite diferir el euskera en las OPEPNV

El PNV ha introducido una novedad de calado en la reforma que había registrado para dar seguridad jurídica al euskera como requisito en el acceso al empleo público. Cuando los jeltzales presentaron su propuesta sobre la Ley de Empleo Público, apostaron por eliminar el índice general de obligado cumplimiento que establece las plazas con perfiles lingüísticos, porque varias instituciones habían interpretado ese índice como un mínimo que podía ser ampliado y, por el contrario, ya hay varias sentencias sobre la mesa que creen que esas instituciones se han extralimitado. Por ello, los jeltzales apostaron por dar autonomía a cada institución y ayuntamiento para que cada cual fijara su propio índice de acuerdo con su realidad social. Pero ese cambio no ponía remedio a otra realidad, la de aquellas personas que recurren porque no pueden llegar a presentarse siquiera al examen al no tener en ese momento un diploma con un perfil lingüístico. El PNV ha añadido un cambio vía enmiendas a su propia propuesta: ante el riesgo de que alguien pudiera sentirse discriminado, plantea que cada OPE cuente con un número de plazas con la “preceptividad diferida”, es decir, con un número de plazas en el que sea posible acreditar en el futuro ese conocimiento de euskera en una fecha concreta, a cambio de que la administración fomente el aprendizaje. 

Así, una cantidad equis de personas podría presentarse al examen aunque aún no tuviera el conocimiento de euskera requerido. El aplazamiento de fechas es una posibilidad opcional hoy en día, pero la propuesta jeltzale lo generaliza y sistematiza. El PNV parte de la premisa de que el Tribunal Constitucional permite que se fijen estos perfiles siempre y cuando el proceso sea gradual, proporcional y no discrimine a la hora de presentarse a una OPE. Este cambio se lo presentó al PSE en sus conversaciones privadas, pero lo rechazó, y el PNV ha dejado ya de deshojar la margarita y de pensar que Eneko Andueza puede reconsiderar su portazo. El PNV lo ha asumido y apela ya directamente a EH Bildu como único aliado posible. Ahora bien, esto es muy matizable. Lo que pidió este miércoles el PNV a EH Bildu es que permita con su abstención que esta propuesta vea a la luz, que permita el inicio de este proceso gradual y que haga posible que, dentro de un tiempo, el PNV evalúe los resultados de esta reforma y vea si son o no satisfactorios. Dicho con trazo muy grueso, parece que el PNV pide a EH Bildu que acepte esta reforma como mal menor aunque no la comparta, ya que los propios jeltzales admiten que el acuerdo entre ambos tampoco es posible. 

De hecho, el PNV ni siquiera ha registrado enmiendas a la propuesta de la izquierda abertzale, sino que las tres enmiendas se han presentado a la iniciativa original de Sabin Etxea. Sí hay una sutil conexión entre ambos textos: EH Bildu también exprime el concepto del aplazamiento de los requisitos a cambio de que el trabajador en cuestión asuma un plan de aprendizaje, pero en su caso parte de la exigencia generalizada de euskera y, por tanto, da la vuelta al sistema vigente.

El portavoz parlamentario Joseba Díez Antxustegi y el burukide del EBB encargado del euskera, Markel Olano, han ofrecido una prolija explicación en una rueda de prensa en el Parlamento, el mismo día en que expiraba el plazo para registrar enmiendas (sin contar el periodo de gracia que terminaba este jueves a la mañana). Díez Antxustegi partió de que el sistema vigente ha sido “exitoso” y no hay que cambiarlo de raíz como propone EH Bildu, y esgrimió para ello que el 34% de los trabajadores de la administración pública tenía un perfil acreditado en 1995, y ahora son el 90%. Por ello, el PNV quiere reforzar ese modelo, y no darle la vuelta. También lo justificó en que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha elevado una consulta al Tribunal Constitucional sobre la legalidad de los perfiles, y “sería un grave error poner en riesgo ese sistema” en la tramitación de esta reforma. A partir de ahí, Olano recordó que el TC, hasta la fecha, ha defendido que la exigencia de perfiles es legal si se hace con proporcionalidad.

Olano defendió la propuesta jeltzale, y recordó que tendrá que concretarse después en un decreto del Gobierno Vasco. La novedad que introduce ahora el PNV en su reforma es la preceptividad aplazada. Recordó que todas las plazas con perfil tienen una fecha, y que esa fecha se puede aplazar. Ahora se va a sistematizar el proceso y se va a extender. “De aquí en adelante será posible que, aunque una persona no tenga perfil, participe en la OPE, porque parte de las plazas tendrán una fecha aplazada. Lanza un mensaje profundo de proporcionalidad. Eso no quiere decir que demos marcha atrás en la euskaldunización. Es un aplazamiento, pero la administración asume el compromiso de euskaldunizar”, detalló Olano. Este mismo jueves está prevista la comparecencia de la vicelehendakari Ibone Bengoetxea para presentar un nuevo modelo para avanzar en la gratuidad del aprendizaje del euskera.

Las tres enmiendas del PNV

Las tres enmiendas del PNV dicen lo siguiente. La primera de ellas modifica el artículo 187 de la Ley de Empleo Público, y sostiene que “no se aplicarán determinaciones generales de índices de obligado cumplimiento”, “se establecerán reglamentariamente las bases para que las administraciones públicas vascas, sus instituciones y organismos determinen su propio índice de obligado cumplimiento” y, “a la hora de determinar las fechas de preceptividad en los puestos que sean objeto de convocatorias de ofertas públicas de empleo, las administraciones públicas vascas, sus instituciones y organismos establecerán el número de plazas con fecha de preceptividad diferida, lo que implicará la correspondiente modificación de la relación de puestos de trabajo, con base en los criterios que regulará el órgano competente en materia de política lingüística” (se refiere a la viceconsejería de Política Lingüística). “Así, las personas candidatas podrán acceder a estos puestos o dotaciones sin haber acreditado el perfil lingüístico correspondiente al puesto, al disponer de un plazo de tiempo, hasta la fecha de preceptividad de dicho puesto, para acreditarlo. Durante este periodo, la institución afectada facilitará la formación lingüística que ayude al personal a superar el perfil lingüístico correspondiente. En todo caso, en las plazas con perfil lingüístico diferido el conocimiento del euskera se valorará como mérito”, dice. Añade otras dos enmiendas, a la disposición final primera, para recordar que la aprobación de esta ley tendrá que conducir a modificar el decreto 19/2024, y que la viceconsejería “regulará el diferimiento de las fechas de preceptividad de las entidades del sector público vasco, así como sus excepciones”.

Olano alertó del “riesgo” de que PNV y EH Bildu voten mutuamente en contra de sus propuestas y que no salga ninguna, y pidió su abstención a EH Bildu. ¿Y por qué no lo hace el PNV? Porque cree que, en el caso de EH Bildu, no se ha movido, sino que sus enmiendas concretan la puesta en práctica del mecanismo que ya había anunciado. Al PNV le preguntaron si, tras varias semanas apelando a los grandes consensos, no es contradictorio conformarse ahora con sus 27 escaños y la abstención de Bildu. Lo justificó en un proceso gradual. Las enmiendas de EH Bildu aplican el índice de progresividad para calcular en cuántos puestos se puede aplazar la acreditación de perfiles. Se calculará con la información relativa al conocimiento del euskera de la población, con datos de la Estadística de Población. La administración en cuestión tendría que comprometerse a reducirlo entre un 5% y un 15%. Sumar, por su parte, pone el foco en garantizar el aprendizaje en horario laboral a colectivos como los interinos.