A la inestabilidad que caracteriza la legislatura en el Estado español por la falta de apoyos del Gobierno de Pedro Sánchez y el férreo marcaje del PP se suma la sucesión de elecciones autonómicas que inauguró Extremadura el pasado diciembre y a la que seguirán ahora Aragón, Castilla y León, y Andalucía. Esta serie de comicios por etapas, que el presidente del EBB del PNV Aitor Esteban ha calificado como “el Tour de Francia” electoral, ha motivado su afirmación de que tendría “lógica” celebrar elecciones generales junto con las andaluzas, que previsiblemente serán en junio.

Entrevistado en Onda cero, ha vaticinado que las tensiones serían “terribles” si se prolongara la legislatura más allá del verano. “Sería muy irregular”, ha aseverado, y a la pregunta de si su partido estaría dispuesto a apoyar al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en caso de que no fuera necesaria necesario el apoyo de Vox para una eventual investidura del popular, ha comenzado asegurando que el PNV habla con todos los partidos democráticos y “no hay problema”.

En todo caso, precisa que esa posibilidad “no podría ser si siguen en esta actitud de criticar al PNV por absolutamente todo, diciendo que no hay que completar el Estatuto de Gernika, con proposiciones no de ley en el Senado”, intentando que no recuperen su “patrimonio histórico”, en referencia a su histórica sede en París, que no tengan “presencia en el Parlamento Europeo, etc.”.

A juicio de Esteban, hay “una serie de ataques gratuitos que pueden ser fruto del cabreo o de una estrategia premeditada”. “Si es eso lo que va a plantear siempre el PP respecto a su relación con el PNV, comprenderá que ahí no hay mimbres para hacer nada”, ha zanjado. Sobre las posibilidades reales de que Feijóo llegue a presidir La Moncloa, el jeltzale recuerda que “en estos momentos las encuestas le dan ganador pero también lo fue en la anterior y no pudo lograr la investidura porque había un elefante en el garaje, que es Vox”, presencia que a su juicio “distorsiona toda esta legislatura”.

Tensiones terribles

Aitor Esteban ha valorado que “sería muy irregular acabar la legislatura” en el Estado y no es una “situación cómoda para nadie” mantenerse así, ya que “hay algunos partidos políticos que facilitaron la investidura y no han querido dar un único presupuesto, aunque fuera, al nuevo Gobierno”. Ha añadido que, al principio, había al menos “una mayoría irregular, si se quiere, pero muchos partidos han ido a la suya”. “Nos encontramos ya con que hay un Podemos y hay un Junts que son 'no, no, no'. Por lo tanto, ya no se puede decir que hay una mayoría”, ha certificado.

Tras calificar como “muy incómodo” gobernar “en base a decretos ley únicamente”, y descartar la posibilidad de una moción de censura por la falta de apoyos del PP, ha opinado que “arrastrar esta situación año y medio no es bueno, ni para el país, ni para los partidos políticos, ni para la ciudadanía”. En cualquier caso, la fecha de elecciones “solo está en la cabeza” de Pedro Sánchez y no cree que lo comparta con nadie más, ni siquiera con gente de su partido. La legislatura se prolongará por ello hasta lo que quiera el presidente del Gobierno y cuando “demoscópicamente crea que le conviene”.

Escaños en juego

Para el presidente del EBB, la fecha de los comicios andaluces es “muy importante porque no es una comunidad autónoma más”. “Son muchos los escaños que se juegan ahí, tienen un peso muy importante, también en Madrid por el número de diputados” que aporta, ha indicado.

Recuerda además que, con estas elecciones “se va la número dos” del Ejecutivo español, María Jesús Montero, que es “el brazo que arma el funcionamiento del día a día del Gobierno”. Por ello, argumenta que “quizá” las generales podrían celebrarse con las autonómicas andaluzas “o no, o sigue adelante”. Pero si Sánchez opta por esta última opción, “las tensiones en el Congreso de los Diputados y en el Senado van a ser terribles, más allá del ambiente político”, vaticina.

Aitor Esteban ha lamentado por último que “la política que están llevando tanto Sánchez como Feijóo es de potenciar los extremos, que sea todo un poquito como la ruleta, a rojo o a negro, intentando excitar”, lo que “no es nada agradable” para un partido como el PNV, que “intenta hacer política de diálogo y centrada”.