Biribilketa

Vivió equivocado

18.12.2021 | 00:20
Vivió equivocado

SE nota en el ambiente que estamos en la antesala de la Navidad porque, añorando aquel anuncio de turrón, hay quien se empeña en que el exmonarca español tiene que volver a casa, como si la fuga de la justicia que viene protagonizando fuese en realidad un exilio.

Se me hace muy difícil calificar de emérito a Juan Carlos dos veces Borbón. Sé de la ponderación de su papel durante los años de la transición española que permitió recuperar la democracia y blanquear el franquismo pero, en conjunto, creo que la cualidad de emérito está vinculada a un mérito incuestionable, a un premio a una labor continuada y, en eso, se me cae el icono.

La campechanía no me parece suficiente activo porque gente afable se cruza uno a cada paso y también resulta más sencillo estar de buen rollo cuando a uno no le aprietan las facturas ni discute con su jefe ni le preocupa que la empresa zozobre y se quede con una mano delante y otra detrás.

Ya sé que no se sumó al golpe de estado que le propusieron, pero dicen de él que se ha sumado a casi todo lo demás, incluyendo el cobro de regalías, el guiño de más de una señora y más de dos o la caza gratuita de lo que se mueva, si es de gran tamaño y exótico, mejor –sería interesante conocer la huella de carbono acumulada por el Borbón en tantos años de viajes de placer y cual es el coste presupuestario global de su reinado–.

Cuando le ha tocado ser proactivo en la toma de decisiones como Jefe del Estado, la imagen con la que pasará a la historia será el "¿por qué no te callas?" a Hugo Chávez que diplomáticamente sirvió para barnizar la imagen de estadista de aquel autócrata que no lo merecía, aderezado por un par de "lo siento mucho, me he equivocado; no volverá a suceder". El emblema de la democracia española se refugia en una dictadura de oscuros vínculos familiares con el terrorismo. No para de acertar, el tío.

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